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Entrevista: Eugenio Raúl Zaffaroni, Ministro de la Corte
Suprema de Justicia:
“ Hay una criminología académica y otra que manejan los medios para
construir realidad”
por Ricardo Guaglianone - publicado en el
El Adan de Buenosayres -
eladanbuenosayres@gmail.com
"No solo hay que hacer una
reforma constitucional para discutir la forma de gobierno, hay varias cosas
que en nuestra constitución hacen ruido”
Eugenio Raúl Zafarroni es ministro de
la Corte Suprema de Justicia. Nació en 1940, en Buenos Aires, hijo de
Eugenio Raúl Zaffaroni y de Elsa Clelia Cattaneo. Es un hombre con prestigio
en el ámbito internacional, defensor a ultranza de las garantías
individuales. En 1994 integró la asamblea que reformó la Constitución
Argentina. Formó parte de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
Presidió el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el
Racismo (INADI) durante el gobierno de Fernando de la Rúa.
Su obra `Derecho Penal, Parte General”
con la coautoría de Alejandro Slokar y Alejandro Alagia tuvo cifras de
ventas siderales y su uso extendido en las cátedras de las universidades
latinoamericanas fue en tiempo record. Tiene publicados numerosos libros:
Criminología Crítica y Control Social, 5 volúmenes de Tratados de Derecho
Penal y En Torno a la Cuestión Penal, entre otros. Sus reconocimientos y
labores profesionales son muchas: Profesor titular y Director del
departamento de Derecho Penal y Criminología de la Universidad de Buenos
Aires, Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Cajamarca en Perú,
también de la Universidad del Estado de Río de Janeiro y Vicepresidente de
la Asociación Internacional de Derecho Penal.
El ministro nos recibió en su hermosa casa de la calle
Boyacá al 1000, del barrio de Flores. La charla se desarrolló en la
biblioteca, una enorme sala de pisos antiguos de madera muy bien conservada,
atestada de libros distribuidos en tres enormes escritorios con
cientos de libros apilados, además de los que están prolijamente ubicados en
enormes bibliotecas empotradas en la pared, elegantes, con puertas hechas en
cedro terminadas en medio arco en la parte superior.
Sobre uno de los frentes, la sala
tiene grandes ventanales que dejan ver un enorme jardín llenísimo de plantas
y árboles que separan a la casa de dos pisos que se ve desde la calla Boyacá
y que a su vez tiene un gran jardín en su frente. Apenas unos minutos de
espera y el Ministro nos saludo amablemente e iniciamos esta charla que nos
resultó muy apasionante. De ánimo sereno, vestido con una remera negra de
mangas cortas con un estampado en el frente y pantalones sueltos también
negros, comenzó hablando acerca de su propuesta de reforma política que ha
lanzado recientemente, con la idea de generar un debate que considera muy
importante.
¿Cuales
son las causas, las ideas, para proponer de su parte un sistema
parlamentario que suplante al presidencialista?
Bueno, básicamente creo que la Argentina se ha
caracterizado por el penelopismo, ¿no? Si uno teje durante el día otro
desteje a la noche, lo cual nos ha traído una serie de dificultades y creo
que es un mal que tenemos que tratar de conjurar en la actual coyuntura del
mundo. En estos tiempos se está moviendo todo, no sabemos para donde va el
mundo y cuanto más unidos estemos en algunas políticas de estado vamos a
transitar con menores riesgos este tiempo turbulento. Esto requiere prever
algunas cosas, que no las veo en el futuro inmediato, pero que son
inevitables en una democracia. Toda democracia en algún momento tiene una
crisis, pueden pasar cinco, diez, quince años, pero la dinámica de la
política hace que eso suceda. No se, tal vez yo estoy todavía impactado por
lo del 2001, pero creo que tenemos que desarrollar un sistema parlamentario
que quizá a veces impida avanzar muy rápidamente, pero que por otro lado es
un reaseguro frente a las crisis recurrentes. Si en algún momento tenemos un
gobierno que no funcione, tenemos que tener un sistema que posibilite ante
una crisis política dar paso a otro gobierno sin un trauma institucional.
¿La idea es cercana al modelo italiano?
Modelo italiano, modelo alemán, modelo portugués, etc. No
digo los modelos monárquicos pero las monarquías constitucionales son
también parlamentarias, por supuesto, pero eso no es para nosotros, si lo
es, un modelo parlamentario que es el modelo predominante en Europa
Continental, la India, Israel.
¿Cuáles son los pasos para concretar esta propuesta?
De llevarse a cabo este cambio debería haber un acuerdo
entre las fuerzas políticas. Nuestra constitución, por suerte, es una
constitución rígida, no se puede modificar fácilmente. Requiere el acuerdo
de los dos tercios de las dos cámaras para habilitar una reforma y
posteriormente la convocatoria a una asamblea constituyente. Yo no soy
partidario de constituciones flexibles que se puedan ir modificando a cada
rato, algunas hay. En nuestro caso por suerte, es bastante rígida.
Creo que el mejor sistema es un sistema parlamentario. Lo propongo un poco
de manera provocativa, porque estoy seguro que tenemos que discutir a fondo
nuestro sistema institucional. En algún momento las fuerzas políticas se
tienen que reunir y decir: haber ¿estas reglas políticas que tenemos son las
mejores?
Con el sistema parlamentario que propone, ¿no hay
peligro de ir hacia un bipartidismo rígido al estilo americano?
Lleva de alguna manera al bipartidismo, pero fuerza dos
coaliciones y dentro de las dos puede haber varios partidos. Y bueno, parece
que si se fuerzan dos coaliciones, una de centroizquierda y otra de
centroderecha me parece sano que haya dos fuerzas de esa naturaleza. No
importa cuantos partidos vayan a la elección porque después se tienen que
poner de acuerdo, se tienen que coaligar. A la larga, en muchos años puede
haber bipartidismo. A la larga si hay un electorado cautivo durante muchos
años puede llegar a haber un inconveniente: que un tercer partido chiquito
pueda decidir quien gobierna, cosa que pasó en Alemania, pero bueno, ese
problema lo tendríamos en la Argentina dentro de treinta o cuarenta años
(risas), en cuarenta años ¡qué piensen otra reforma! Que se yo (risas). Si
uno lo mira en perspectiva esto podría pasar en la Argentina dentro de
muchos años, en la situación política Argentina tardaría mucho
en pasar una cosa así.
Algunos medios lo acusan de promover la reelección
eterna de la presidenta en su propuesta de reforma..
Lo que yo estoy proponiendo no es nada coyuntural y por
otra parte la presidenta dijo varias veces que no tiene esa intención. Una
reforma de esa naturaleza (cambiar del sistema presidencialista al
parlamentario) podría mantener las mismas inhabilitaciones reelectorales, no
es ese el punto de ninguna manera. Bueno, en una campaña electoral todos
tienen la picardía de leerlo en clave electoral, pero no pasa por ahí la
cosa, después si, más adelante, en el desenvolvimiento normal del sistema
parlamentario un gobierno se puede quedar todos los años que quiera por la
vía parlamentaria, pero el día que perdió se tiene que ir. No por eso son
dictadores, nadie piensa que Churchil haya sido un dictador o que Felipe
González haya sido un dictador. Después se va a terminar esto de la
re-re-elección porque el gobierno parlamentario tiene otros controles, tiene
el control del propio parlamento, el gobierno nunca es todopoderoso.
¿Cómo funcionaría en la práctica ese control más
profundo?
En un sistema parlamentario hay un control constitucional
concentrado, es un tribunal constitucional de integración más compleja,
cumple una importante función política, puede declarar la
inconstitucionalidad de una ley y le hace perder vigencia. Por otra parte
ese tribunal es árbitro político en un conflicto de poderes. El control
constitucional en Estados Unidos lo hace la corte suprema que tiene algo que
se llama “el estar de crisis” y obliga a todos los tribunales a seguir su
criterio, eso nosotros no lo tenemos. De modo que cada tribunal puede seguir
decidiendo lo que quiere hasta llegar a la Corte. Si yo el día de mañana
ejerciera la profesión y viene una persona y me dice: quiero invertir 100
millones en Argentina, ¿puedo hacer este contrato? Yo le tendría que decir:
con esta corte si, pero si mañana cambia la corte tal vez no (risas). Lo
cual da una seguridad jurídica bastante relativa.
Como observa el hecho de que hay muchas provincias que
fueron cambiando sus sistemas institucionales para promover la reelección
permanente..
Yo creo y consideré siempre que las provincias que tienen
reelección indefinida tienen constituciones que contradicen la constitución
nacional. Uno de los mandatos que establece la constitución nacional es un
estándar republicano para las provincias. Me peleé con Kirchner hace dos
años por eso y yo creo que el estándar de dos mandatos es lo más apropiado,
salvo que en alguna provincia se instaurara el sistema parlamentario.
Hay varias cosas, no solo hay que hacer una reforma
constitucional para ponerse de acuerdo con respecto a la forma de gobierno,
hay varias cosas que en nuestra constitución hacen ruido: ¿Qué es la Ciudad
de Buenos Aires? ¿Una provincia? ¿Qué es? No está claro. El Consejo de la
Magistratura no se dice ni como se integra. En la propiedad del subsuelo y
los recursos naturales no está claro el límite entre el estado federal y los
estados provinciales. La coparticipación federal quedó librada a una ley que
es de imposible sanción porque requiere tantos acuerdos que es imposible.
Son temas que quedan abiertos, algunos desde 1853 y otros que fueron
surgiendo, claro.
Existiendo esos huecos jurídicos ¿No hay posibilidades
que el poder judicial intervenga? Como alguien que actúa de oficio..
Si, esa es otra cuestión. La corte puede sentar
jurisprudencia y marcar límites pero nuestro sistema de control
constitucional es muy débil, es un sistema de control difuso, lo importante
es en última instancia la Corte Suprema. Cuando nosotros declaramos una
inconstitucionalidad en un caso concreto, la ley inconstitucional sigue
vigente, cada uno que está afectado por la ley tiene que llegar a la corte
para que establezcamos la inconstitucionalidad en cada caso en particular y
esto se produce si la composición de la corte no cambia, porque si cambia
puede cambiar de criterio. Entonces el sistema de control constitucional es
complejo, es débil.
Esto se da también en el tema de los recursos naturales,
el estado establece una política determinada y la provincia la desconoce.
Bueno, es algo que tiene que resolverse en la constitución, no quedó claro
en la constitución. La constitución del ’49 lo tenía claro, la constitución
del ’53 ya no.
Un sistema parlamentario implica fortalecer a los
partidos políticos y me parece que no es parte de las preocupaciones
actuales de la gente. ¿cómo ve esta situación?
Creo que esto es el resultado de varias cosas, me parece
que no superamos todavía el “que se vayan todos”. Yo no estoy convencido de
que hace diez años había una indiferencia del pueblo hacia la política, sino
que la política era indiferente al pueblo, creo que la política se había
encerrado en un autismo, en un aislamiento y no miraba al pueblo. Me parece
que el éxito de Néstor Kirchner y de Cristina Kirchner ha sido el generar
apoyo, el resto nos ha dado una muestra de que siguen en un “internismo”, en
lugar de hacer un programa, se pelearon entre ellos y esa incapacidad de
generar un proyecto alternativo, es grave, a la gente no le
gusta.
El sistema parlamentario fuerza los dos proyectos: hay
que hacer una mayoría para gobernar y también se tiene que formar un bloque
para oponerse porque sino no existiría una alternativa, entonces cuando me
dicen: si no tenemos partidos fuertes no podemos ir a un sistema
parlamentario, yo digo: no, es al revés, creo que este sistema debilita a
los partidos y promueve ese aislamiento, ese autismo político.
¿Que criterios considera importantes que podrían
modificar negativamente el contexto social actual?
Primero no volver a una tontería como eso de achicar el
estado. La política de los 90´ fue achicar el estado y que solo se ocupe de
la represión, fue un modelo del estado gendarme, el modelo de Reagan-Bush,
que nos llevó al desastre del 2001. En Estados Unidos ya vemos donde está
conduciendo ese modelo y a nosotros nos llevó al desastre antes porque somos
más débiles y estamos sometidos a más presiones dentro del mapa
internacional. Lo que está cambiado con este gobierno es la
conciencia pública de que el estado tiene que ser fuerte. Por supuesto
que tenemos que tener en cuenta que una cosa es tener el gobierno y otra
cosa es tener el poder. El poder es mucho más complejo. Tenemos que tener un
sistema que le permita al gobierno moverse entre los factores de poder.
Bueno, este gobierno ha dado muestras de tener un
sentido de poder…
Si, el gobierno ha dado muestras, pero lo que tenemos que
pensar es hacia el futuro. Yo estoy pensando en cinco, diez, quince años,
tenemos que ir pensando que avanzamos en ese sentido pero no demos pasos
atrás, que no nos caigamos, que no hagamos de Penélope, que lo que vamos
consiguiendo no se pierda. Para eso necesitamos un sistema que tenga un
oficialismo, una oposición y que sea más coherente, que se pongan de acuerdo
sobre políticas de estado en aspectos básicos.
No estoy seguro que los medios con el poder que
tienen, avalarían un sistema como el que usted plantea…
El poder de los medios hay que combatirlo con más medios,
con más comunicación. Los medios crean realidades, son creadores de
realidades, nosotros no tenemos un contacto directo con la realidad, la
podemos ver a través de los medios. A la creación de realidad se responde
con más creación de realidad, con más medios, no con censura sino con más
comunicación. La pelea en este siglo es la pelea comunicacional.
En la Ley de Medios ¿en que instancia están los
recursos de amparo que están trabando la descentralización de los
monopolios?
Hay una medida cautelar que presentó uno de los grupos
que está en la Corte, y respecto de otros medios no está funcionando. La
corte le impuso un plazo a los recursos de amparo y ahora eso está recurrido
ante la corte de nuevo.
Con respecto al poder de los medios, usted habla en su
último libro de“criminología mediática”, ¿Qué significa criminología
mediática?
Bueno, hay una criminología académica, que tiene su
discurso, la terminología que nos enseñan en la universidad, y hay otra
criminología que es la que comparte el común de las personas y eso depende
de los medios de comunicación. Entonces uno se pregunta: tengo una
construcción de la realidad que me la hacen los medios, tengo unos
profesores que dicen una serie de cosas y que si miro lo que dijeron en los
últimos 150 años unas cuantas veces se fueron al diablo, perdieron el
camino, entonces ¿qué pasa? ¿no hay realidad? Creo que hay tres palabras: la
de los profesores, la construcción de realidad de los medios y algo que
dice: si tengo que bajar a la realidad ¿qué agarro? Algo que me diría mi
abuelita: contá los cadáveres, los muertos. Los muertos dicen que están
muertos, bueno, empecemos por ahí, y cuando contamos cadáveres la realidad
se nos vuelve muy atroz. Si hacemos el balance de cadáveres del siglo XX,
resulta que los peores homicidas han sido los estados, se han cargado entre
80 y 150 millones de personas en genocidios, masacres. Entonces vemos que de
cada cincuenta personas que caminaron sobre la tierra durante el siglo
pasado el estado se cargó uno en una situación de indefensión, sean los
Armenios, sea Congo, sea Yugoslavia, sea Camboya. Cuando nos
acercamos a esa realidad decimos ¿quién se los cargó? Fueron los propios
órganos del sistema penal u otros que ocuparon su función, pero siempre fue
en función represiva. A veces fueron policías directamente, la Gestapo, la
KGB, etc. En otros casos fueron otras fuerzas, como los ejércitos que no son
fuerzas policiales. En la medida en que esto se nos va de la mano y se
autonomiza, ahí se dispara para la masacre.
Entonces, si mal no entiendo, esta diciendo que ese
tipo de masacres y violaciones a los derechos humanos está implícita en el
sistema jurídico..
Si, es como esos bichos que tenemos en el cuerpo, que
mientras no se reproduzcan mucho no pasa nada, pero si se reproducen mucho
nos enferman.
Hay algo así en los medios también, todos los días,
dos muertos, tres muertos... es como mantener latente esa idea de
inseguridad, de muerte constante...
Si, algo así, pero hoy en el mundo actual eso tiene un
objetivo más inmediato, que si, en definitiva conduce a una cosa de esas. No
es un discurso que inventamos nosotros en América Latina, es un problema
mundial que viene de una disputa cultural que hay dentro de Estados Unidos y
se expande hacia Europa y hacia América Latina. Hace unos cuarenta años
Estados Unidos era un país normal.
Tenía un índice de presos por habitante un poco más abajo
que la media mundial, la pena de muerte estaba tendiendo a desaparecer. En
el año 72` la corte suprema la había declarado inconstitucional. Era muy
interesante la experiencia que tenían en la ejecución de penas que no fueran
privativas de la libertad. A partir de fines de los ’70 y comienzos de los
’80, en la era de Reagan, empieza a pasar una cosa rara y es que comienza a
subir exponencialmente el índice de presos. El país de mayor índice siempre
fue Rusia, los mandaban a Siberia y les salía barato. Entonces Estados
Unidos a partir de 1980 empieza a aumentar el índice, se dispara y hoy pasa
a Rusia. Tiene 2,5 millones de presos, o sea un norteamericano cada cien
está preso, contando establecimientos de menores, manicomios, etc.
¿Ese modelo se reprodujo para otros países?
Claro. Uno dice: ¿qué pasó? ¿se volvieron locos? No para
nada. Hay algunas cosas que tienen que ver con la política interna, la
demagogia de los procuradores generales que quieren ser elegidos
gobernadores, etc. En el fondo, (hay un libro que analiza esto muy bien, de
un profesor de criminología de California que lo explica claramente): acá en
el fondo, estamos discutiendo un modelo de estado. Estados Unidos tuvo
populismo, al estilo de Irigoyen, Perón.
El Irigoyen o Perón de ellos fue Franklin Delano
Roosevelt que monta un estado de bienestar muy extendido y beneficioso. A
partir de los ’80 se decide que el estado de bienestar ya no tiene lugar
para incorporar más gente y el estado se comienza a raquitizar, su única
función es mantener a raya a los negros, eso es lo que estaba pasando
internamente, acompañado de toda una política de confusión mediática, donde
el único peligro es la delincuencia común.
Ese modelo no se puede copiar en otros países, no lo
podemos copiar nosotros porque implicaría un desplazamiento de
recursos de planes sociales hacia la represión, ellos están invirtiendo 200
mil millones de dólares por año en ese sistema represivo, no hay país que
pueda invertir eso. Eso si, la publicidad se expande para Europa donde el
enemigo ya no son los negros o los latinos sino que son los
extracomunitarios, también se expande hacia América Latina donde el enemigo
es el adolescente del barrio precario.
Este modelo que está describiendo me hace pensar que
el sistema policial de carácter represivo está creado como
sustento o como consecuencia de esa teoría...
Si, exactamente. Pero en el fondo uno lo analiza y esto
que naciò con los gringos se expande hacia Europa y hacia América Latina
como una idea, la idea se instaló como sistema y es difícil revertirla.
¿Como analiza la propuesta de la ministra
de seguridad Garré que dice que el sistema policial tiene que actuar según
las demandas ciudadanas para combatir el delito?
Si, las demandas públicas existen, ahora, hay que
distinguir las demandas públicas frente a un problema real y la demanda
pública frente a una construcción de la realidad. Nosotros estamos
terminando un mapa del homicidio del año pasado. Bueno, vamos a ver cuantos
muertos tenemos por homicidio doloso, la única verdad es la realidad y la
única realidad son los muertos, contemos muertos y va a ser la realidad.
Después podemos contar robos, lesiones, pero bueno, empecemos por lo más
grave, y esto nos muestra en la Ciudad de Buenos Aires que no tenemos un
número de homicidios alto, al menos el año pasado, igual a medida que lo
podamos hacer varios años vamos a poder trazar una dinámica. El año pasado
tuvimos doscientos muertos, la gran mayoría de estos homicidios no tienen
nada que ver con robo. Son conflictos interpersonales o son homicidios
intrafamiliares. Claro, no nos va a venir a felicitar la gente por cada
homicidio que tenemos de menos. Hay que seguir haciendo esfuerzos por bajar
esta cifra. En los últimos nueve años la hemos bajado un 25%, estábamos en 8
por cien mil y ahora estamos en 6 por cien mil, pero tendríamos que aspirar
a los índices de Europa, de Canadá que tiene 2 por cien mil. Comparado con
el 9 que tiene Nueva York con la política de tolerancia cero, bueno, en
nuestro país estamos más abajo y por supuesto más abajo que casi todo el
resto de América Latina salvo Uruguay y Chile que tienen índices muy
parecidos al nuestro. Hay un índice muy bajo en Bolivia, pero la verdad que
no se como recogen los datos, debo decir que tengo alguna desconfianza al
respecto, de todas maneras encontramos algo interesante: de todos los
homicidios cometidos en el 2010 no hay ningún homicidio cometido por
bolivianos.
En los casos de trata de personas,
pornografía infantil, ¿por qué no se avanza más rápido en desarticular esas
mafias?
Como pasa en distintos delitos como el abigeato, el robo
de ganado, son delitos que no se pueden concebir sin un grado de corrupción
estatal-policial. Uno se puede robar una vaca y hacer un asado, pero no
puede llevarse sesenta vacas en un camión, pasar retenes y llegar a un
matadero sin que nadie lo vea, y sin la guía de carga. Un cafisho puede
tener un prostíbulo, pero no puede tener chicas menores de edad esclavizadas
sin que nadie se de cuenta, prostíbulos secretos no conozco, el
cliente si es secreto (risas). Hace años aparecieron cinco mil dominicanas
en la Argentina ¿a qué vinieron? ¿nadie se dio cuenta? Había tipos que le
retenían el pasaporte. ¿No se dio cuenta el consulado dominicano? ¿no se dio
cuenta la autoridad argentina?
En Once hay chicas dominicanas ofreciendo sus
servicios al lado de móviles policiales...
Y si… igual, ojo, la prostitución en la Argentina no es
delito, eso es una desviación del discurso que termina penando a la
prostituta o restringiéndola de tal forma que la obliga a trabajar en
condiciones infrahumanas y ahí ser sometida al proceso de trata. Nosotros
tenemos un sistema abolicionista, en el sentido de que no es
prohibicionista, ejercer la prostitución se puede. Una cosa es controlar la
trata y otra cosa es penar a las prostitutas.
Estoy pensando en voz alta, una cosa es disuadir el
ejercicio de la prostitución, mostrar otra forma de vida, otras
posibilidades, pero bueno, tal vez se pudieran organizar para no caer en el
sistema de trata, pueden pensar en armar cooperativas sin
rostro por ejemplo, que se registren con una sigla, las propias muchachas se
pueden organizar para controlar y ejercer derechos. Tiene que haber un
control pero que no marque a la mujer, es lo que hay que evitar, la
represión sobre la mujer. Se necesita un sistema que proteja a la mujer sin
ficharla, sin llegar al prohibicionismo. En el mundo no hay país que haya
eliminado la prostitución, salvo países como Irán, Afganistán...
¿En que quedó la acusación que se le habían hecho con
respecto a alquilar departamentos en los que se prostituían mujeres?
No, quedó en la nada. Fue una maniobra política, hay
gente que se hace publicidad de esa manera. Y… un idiota cualquiera que
nadie lo conoce, de un día para el otro puede estar mencionado en todos los
diarios del mundo porque mató a John Lennon. Esto no es en términos tan
drásticos, es un nivel menor y vale en la política.
¿Cómo evalúa la política de este gobierno? ¿Qué le
gustaría profundizar?.
Se hicieron muchas cosas bien, pero mi propuesta es
pensar en lo institucional, discutirlo a fondo para que haya una continuidad
de aquellas cosas positivas que se van generando. Lo que quiero decir cuando
digo: pensemos las instituciones para el futuro, para 10, 15 años, estoy
pensando en la asignación universal por hijo, en el aumento del porcentaje
presupuestario para la educación, para investigación, estoy pensando en
resolver estos conflictos sobre los recursos naturales, resolver el tema de
la participación federal en serio. Estoy viendo los cambios que se pueden
hacer en regímenes locales, en provincias chicas, se pueden hacer unas
cuantas cosas, el perfeccionamiento de la seguridad jurídica. Creo que
mejoró el sistema provisional. La idea es que los avances no se puedan
disolver, que sean políticas de estado. Si, yo estoy pensando en un modelo
que diga: bueno, si nos paramos, nos paramos, pero que no vaya para atrás.
Se parece mucho a una utopía…(risas)...
Bueno, dentro del esfuerzo que se puede hacer desde lo
constitucional busco, promuevo estos cambios…Yo ya se que lo institucional
no es lo que decide todo.
El CIADI es un tribunal de resolución de
diferencias económicas con respecto a conflictos con empresas que funciona
en Estados Unidos. Bolivia y Ecuador han renunciado, Brasil nunca lo quiso
integrar, ¿No es una contradicción del
gobierno seguir sometiéndose a estos tribunales extranjeros?
Someterse al CIADI es una cesión de soberanía que se hizo
en un momento, que en lo personal me parece totalmente equivocada, fue en el
marco del festival de las relaciones carnales. Porque hay cuestiones que de
decidirse, pueden generar ciertos costos, los compromisos que se asumen los
tiene que cumplir la Nación, hay que respetar lo que se firmó aunque cambie
el gobierno. Se puede salir pero tiene costos, sanciones y las pagamos
todos. El CIADI es un tribunal arbitral, no es una corte internacional, pero
impone sanciones por vía económica.
¿No pensó en volcarse a la actividad política, ser
candidato?
Si, lo hice, desde el ’90 hasta el 2001, no me fui,
desapareció el partido (risas)
Fui constituyente en el ’94 y Legislador de la ciudad en
el ’96…
¿Y en este tiempo tuvo ofrecimientos de alguna fuerza
política?
No, realmente no, pero volver a la política en el sentido
estricto no… Bueno, si hubiera una reforma constitucional lo haría, si
creyese que mi intervención pueda ser más útil que lo que estoy haciendo
ahora, si lo haría.
Seguramente es por la propaganda de los medios
dominantes, pero la palabra garantista tiene un sentido peyorativo entre
algunos vecinos…
Garantistas fueron los constitucionales (risas).....
Bueno, a los vecinos les garantizamos que no se les va a
meter la policía en la casa (risas).... Si, fenómeno, bajamos las garantías
y sube la seguridad, pero si bajamos las garantías, los
policías te van a patear la puerta, se van a meter adentro y te van a violar
a tu hija, cualquier cosa puede pasar después, no se puede declinar las
garantías. Es lo que pasa, si uno no controla, si no son profundas las
garantías legales, el sistema termina en una masacre.
por Ricardo Guaglianone - publicado en el
El Adan de Buenosayres -
eladanbuenosayres@gmail.com
noviembre/2011
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