La insólita norma, que no llegó a tener vigencia, planteaba una nueva
división geográfica de la Capital Federal. De haber prosperado, Villa
Urquiza, Saavedra, Coghlan, Villa Pueyrredón y Parque Chas hubieran tenido
que recortar sus límites para dar lugar a nuevos barrios, entre ellos Drago,
Parque Sarmiento y Platense.
Alguna vez Luis María Drago fue, además de una estación ferroviaria, un
barrio limitado por Av. de los Incas, Av. Alvarez Thomas, Av. Monroe, Av.
Triunvirato, vías del Ferrocarril Mitre, Av. Rómulo A. Naón, Juramento,
Estomba, La Pampa y Tronador. Claro que su creación fue efímera, ya que
estuvo comprendida en una ordenanza que jamás se instrumentó. Estamos
hablando del poco conocido proyecto de dividir la Ciudad de Buenos Aires en
149 barrios bajo la Intendencia Municipal del Dr. Guillermo Del Cioppo.
Corrían los primeros días de diciembre de 1982 y la iniciativa duró lo que
un suspiro. Vale la pena recordar los nombres de aquellos barrios: Abasto, Acoyte,
Agronomía, Almagro Norte, Almagro Sur, Almirante Brown, Arroyo, Balbastro,
Barracas, Barrancas, Beiró, Belgrano, Belgrano A, Belgrano R, Bellas Artes,
Boedo, Caballito Norte, Caballito Sur, Casa Amarilla, Catalinas Norte,
Catalinas Sur, Catedral, Catedral Norte, Caseros, Cobo, Coghlan, Colegiales,
Congreso, Constitución, Comandante Luis Piedrabuena, Comodoro Rivadavia,
Chacarita, De la Riestra, De las Fragatas, De las Luces, Del Botánico, Del
Cid, Del Hipódromo, Del Museo Saavedra, Del Seminario, Devoto, Devoto Sur,
Dorrego, Estación Buenos Aires, Evaristo Carriego, Excursionistas, Facultad
de Ingeniería, Facultad de Medicina, Ferrocarril Oeste, Flores Este, Flores
Oeste, Flores Sur, Floresta, Floresta Sur, Fonrouge, General San Martín,
Golf, Hipólito Vieytes, Ingeniero Huergo, La Boca, Lacroze, Las Malvinas,
Leandro N. Alem, Liniers, Los Virreyes, Lugano I y II, Luis María Drago... Luego de hacer una pausa para respirar, continuamos la interminable
enumeración: Luis Vernet, Manuela Pedraza, Martín Rodríguez, Mataderos
Centro, Mataderos Este, Mataderos Norte, Montserrat, Monte Castro, Montes de
Oca, Nuestra Señora de Guadalupe, Nuestra Señora de Pompeya, Nuestra Señora
del Valle, Nueva Chicago, Nueva Pompeya, Núñez, Olivera, Once, Pacífico,
Palermo, Palermo Chico, Palermo Viejo, Parque Avellaneda, Parque Centenario,
Parque Chacabuco, Parque Chas, Parque Lezica, Parque Patricios, Parque
Saavedra, Parque Santojanni, Parque Sarmiento, La Paternal, Platense, Plaza
Irlanda, Plaza Italia, Plaza Libertad, Plaza Miserere, Primera Junta, Puán,
Puente Alsina, Coronel Ramón L. Falcón, Recoleta, Retiro, River, Roca,
Sáenz, San Agustín, San Carlos, San Cayetano, San Cristóbal, San Isidro
Labrador, San José de Flores, San Lorenzo, San Pedrito, San Pedro, Santa
Cruz, Santa Rita, Santa Rosa, San Telmo, San Telmo Viejo, Saturnino
Segurola, Tellier, Tte.Gral. Luis J. Dellepiane, Tribunales, Varela, Vélez
Sarsfield, Versailles, Villa Crespo-Atlanta, Villa Crespo-Canning, Villa del
Parque Centro, Villa del Parque Este, Villa del Parque Oeste, Villa Lugano,
Villa Luro Norte, Villa Luro Sur, Villa Luzuriaga, Villa Mitre, Villa
Ortúzar, Villa Pueyrredón, Villa Real, Villa Riachuelo, Villa Soldati y
Villa Urquiza. Sí, aunque usted no lo crea, por unas horas fueron más de cien los barrios
porteños, según el mito que popularizó el cantante Alberto Castillo. Proyecto megalómano
Podemos observar, salvando algunas distancias, el espíritu faraónico que
signó al mal llamado Proceso de Reorganización Nacional (en realidad,
Proceso de Desorganización Nacional), que se mantuvo en el gobierno del país
entre l976 y 1983. Un ejemplo: Osvaldo Cacciatore, intendente municipal
anterior a Del Cioppo, “inventó” durante su gestión -siguiendo el ideario
sustentado en el libro La ciudad arterial, del Dr. Guillermo Laura, su
Secretario de Obras Públicas y Urbanismo- la construcción de siete
autopistas en distintas zonas. En verdad, la única que hemos visto terminada
es la “25 de Mayo”, que va del Centro al Aeropuerto de Ezeiza. Nosotros
conocemos y muy bien la traza de la famosa AU3, que tenía previsto
extenderse entre la Av. Gral. Paz y el Puente Alsina, que dejó desde 1980 en
Saavedra y Villa Urquiza un desastre edilicio y habitacional insalvable para
los distintos gobiernos comunales hasta la fecha. Veamos ahora cómo surgió la idea de los 149 barrios, que modificaba
sustancialmente la Ordenanza 26.607 del 21 de abril de 1972. Esta norma,
firmada por el intendente Saturnino Montero Ruiz, que había modificado a su
vez la Ordenanza 23.698 del 11 de junio de 1968 dictada por el entonces
intendente Manuel Iricibar, planteaba una ciudad de 46 barrios. Aclaremos
que desde aquel intento desmesurado de 1982 sigue rigiendo la Ordenanza
26.607, salvo los agregados de los barrios Nº 47 (Puerto Madero) y Nº 48
(Parque Chas). Un número muy lejano a los 149 propuestos por Del Cioppo. La Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, a
través de su Instituto de Arte Americano “Mario J. Buschiazzo”, dirigió una
nota fechada 24 de agosto de 1981 en la que proponía un relevamiento de los
barrios de Buenos Aires, atendiendo razones de origen y desarrollo urbano.
En la edición del 5 de diciembre de 1982, el diario La Nación publicó un
artículo titulado “Ahora son 149 los barrios de la Capital” (ver facsímil de
página 5), donde el cronista explicaba que una ordenanza de la ex
Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires establecía que la ciudad quedaría
dividida en 149 unidades geográficas.
Esto significaba agregar 103 barrios más, a partir de subdividir los que ya
existían. En los considerandos de esa ordenanza “fantasma” se expresaba que
“era necesario revisar la delimitación originaria tomando en cuenta las
circunstancias de la realidad actual sobre las grandes transformaciones que
se han producido en el ámbito urbano”. Certificaba que la Subsecretaría de
Planeamiento había realizado los estudios técnicos necesarios, ajustando la
división administrativa de la ciudad en sus límites exactos. Barrios de ficción
De haber prosperado la iniciativa, Villa Urquiza, Saavedra, Coghlan, Villa
Pueyrredón y Parque Chas hubieran tenido que recortar sus límites para dar
lugar a seis nuevos barrios, según el siguiente detalle: Coghlan: Tronador, San Francisco de Asís, Quesada, vías del Ferrocarril
Mitre, Republiquetas, Zapiola, Roosevelt, Av. del Tejar, Av. Monroe y vías
del Ferrocarril Mitre. Luis María Drago: Av. de los Incas, Av. Alvarez Thomas, Av. Monroe, Av.
Triunvirato, vías del Ferrocarril Mitre, Av. Dr. Rómulo Naón, Juramento,
Estomba, La Pampa y Tronador. Del Museo Saavedra: Av. de los Constituyentes, Av. Gral. Paz, Andonaegui,
Republiquetas, Av. Triunvirato y Av. Congreso. General San Martín: Av. Gral. Paz, Av. de los Constituyentes, Av. Albarellos, Bolivia y Ezeiza. Manuela Pedraza: Vías del Ferrocarril Mitre, Av. Triunvirato, Republiquetas,
vías del Ferrocarril Mitre, Quesada, San Francisco de Asís y Tronador. Parque Chas: Av. de los Constituyentes, La Pampa, Av. Alvarez Thomas y Av.
de los Incas. Parque Saavedra: Vías del Ferrocarril Mitre, Av. Ruiz Huidobro, Pinto, Paroissien, Av. Cabildo y Republiquetas. Parque Sarmiento: Republiquetas, Andonaegui, Av. Gral. Paz y vías del
Ferrocarril Mitre. Platense: Zapiola, Republiquetas, Cabildo, Av. Monroe, Av. del Tejar y
Franklin Roosevelt. Villa Pueyrredón: Av. Gral. Mosconi, Av. San Martín, Av. Gral. Paz, vías del
Ferrocarril Mitre y Av. de los Constituyentes. Villa Urquiza: Av. de los Constituyentes, Av. Congreso, Av. Triunvirato, Av.
Monroe, Av. Alvarez Thomas y La Pampa. Crónica de un fracaso Con fecha 13 de diciembre de 1982, el entonces director del Instituto
Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, Ramón García Melero, mediante nota
Nº 8.253-IHCBA-82 (que originó el Expediente 71.767/82), dio cuenta al
subsecretario de Cultura de la Intendencia Municipal, Jorge Caldas Villar,
de la información aparecida en los diarios Clarín y La Nación. Le informa
que se encuentra en estudio un proyecto de modificación de los límites de
los 46 barrios que existen actualmente, con lo que se pasaría a 149. Continúa la nota del director del Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos
Aires: “Los barrios, es decir cada una de las partes en que se dividen los
pueblos grandes o sus distritos, y los arrabales, que son barrios extramuros
o barrios fuera del recinto de la población, tienen su origen en la natural
evolución y crecimiento urbano de las ciudades. Su nacimiento y desarrollo
posterior, e incluso su escisión y aún desaparición, puede estudiarse a
través de la historia, que es quien puede reconstruir mediante la
investigación cuáles eran sus límites en las diversas épocas en que se
divide la historia de las ciudades”. Agregaba la nota que el Instituto
proponía el mantenimiento de la actual división de los 46 barrios, la que
podría, no obstante, ser sometida a un profundo estudio por si era necesario
efectuar algunas modificaciones. Asimismo, proponía que si fuera de rigor la división en 149 barrios -y si
existiera algún motivo especial para justificar dicha modificación- no se le
otorgara el nombre de “barrios” sino el de “sectores”, “circunscripciones” o
“polígonos”, con la agregación que surgiera del destino que se deseara
otorgar a esta división anunciada. Entre otras consideraciones, la ordenanza
“fantasma” agregaba que la delimitación de los barrios, tomando en cuenta
sus antecedentes históricos, serviría para atender prioritariamente la
configuración espontánea de las comunidades vecinales y conocer mejor las
necesidades y aspiraciones de sus componentes, creando una vía de
comunicación más estrecha y eficaz entre los vecinos y el gobierno comunal.
Nunca más se supo que sucedió con la iniciativa, que seguramente quedó en el
archivo de alguna repartición o, como se suele decirse, “cajoneada” sin
remedio. El caso Drago El barrio o, mejor dicho, los barrios se fueron creando lentamente alrededor
de un templo o de una plaza. Más adelante en el tiempo, nacieron en torno a
estaciones de ferrocarril o industrias grandes, como es el caso de los
mataderos. En la permanente consulta de libros y mapas se habla de la
división parroquial de 1769 (San Nicolás, Socorro, Concepción, Monserrat,
Piedad y Catedral). En 1794 el entonces intendente de Policía Martín Boneo
solicitó subdividir la ciudad en barrios-cuarteles, que conformaban
diferentes números de manzanas. Ya en 1813 se incorporó San Telmo y en 1823
Catedral de dividió en Norte y Sur. En 1830 surgieron Del Pilar y San
Miguel, en 1833 Balvanera y así sucesivamente se fueron ampliando las
diferentes divisiones, a la par del crecimiento de Buenos Aires.
El profesor Mario Sabugo, autor de numerosas publicaciones sobre la temática
barrial, entiende al barrio como una “institución”. O sea, una forma
específica de organización comunitaria y luego un “territorio”. Es decir un
determinado lugar poblado y construido por sus habitantes, según entiende
Vicente Cútolo en Historia de los barrios de Buenos Aires (1996). “Vivir en
la ciudad es vivir en un barrio. La ciudad aparece poco menos que como una
abstracción y el sitio concreto en que se vive es el barrio”, dicen Liliana
Barela y Mario Sabugo en El libro del barrio. Teorías y definiciones,
(2004).
Ya ven, amigos, que hemos caminado de un lado al otro pero nuestro comienzo
y final es el barrio que aún no es: Luis María Drago. Observemos que posee
casi todos los atributos necesarios para serlo: la estación de ferrocarril,
instituciones como la sede universitaria de la UBA, trozos de importantes
avenidas, comercios de todo tipo y, lo más importante de todo, sus
habitantes, que hace tiempo que reclaman por su autonomía. “Para nosotros
Villa Urquiza termina en Alvarez Thomas”, ilustra Alejandro Liska,
presidente de la Asociación de Vecinos de Luis María Drago. Agradecemos la importante colaboración de la Dirección General del Instituto
Histórico de la Ciudad de Buenos Aires.
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