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Cristina Suárez nos cuenta historias y anécdotas de los barrios porteños

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26/04/2006 - Carnaval de antaño

"En las noches de aquel carnaval de antaño, flotaban en los salones las emotivas notas de los "Lanceros" y los valses, surgidas del teclado de los pianos, en los patios de ladrillos la flauta alardeaba con las polcas y las mazurcas; y en todas partes, las parejas bordeando romances en los giros de las danzas. El carnaval de Barracas, al igual que en otros barrios de la ciudad, tuvo sus puntos negros. El periódico "El Imparcial" en su edición del 19 de febrero de 1893 publicó la siguiente nota: "La Ceniza, desde hace muchos años en Barracas no se había jugado con ceniza y harina tan pública y escandalosamente como el miércoles último. Hombres y muchachos, asaltaban a cuanta mujer salía a la calle por alguna obligación, iban cargados de sacos de harina y sin importarle nada, cubrían de blanco fantasma a las damas." Hubo calles que las guerrillas eran sostenidas desde puertas, balcones y almacenes, con la particularidad de que si algún vigilante lo veía- que por cierto en ese día escasearon como nunca- picaban espuela al caballo y entre carcajadas se marchaban a otra cuadra. "Esas bromas llegaron a tal punto de barbarie, que en varias fábricas se negaron a entrar las operarias por no ver a ningún vigilante que las defendiera de los "harineros" ".

Sacado del libro de Enrique Puccia

12/04/2006 - Los potreros
Qué lindos los partidos de fútbol en los potreros, en la calle Osvaldo Cruz y Vieytes había un potrero donde se juntaban más de veinte pibes y se armaban unos partidos fantásticos.
A veces no alcanzaba el potrero y también se jugaba en la calle, a la hora de la siesta y los vecinos salían a protestar porque no podían dormir.
También se caía la pelota en algún patio y no la querían devolver. Muchas veces venía la cana, que cuidaba la tranquilidad del barrio, cuando aparecía la policía salían corriendo para no ser detenidos, si alguno era detenido no lo dejaban libre hasta que iba un mayor a buscarlo.
Este potrero era famoso, le decían "el empalme" entre un potrerito y un baldío, allí se armaban grandes partidos de pelota. La barraca de la calle Santo Domingo, era muy famosa se llamaba "Kreglinger" era una barraca de lana y después de artículos de ferretería, tenía dos portones enfrentados, uno en una calle y el otro portón de la barraca quedaba enfrente y allí se guardaba vino en toneles, estos dos portones eran los arcos de la cancha.
No había televisión y la diversión estaba en sus seguras calles, cuando llegó la televisión la gente comenzó a encerrarse en sus casas y las calle se quedaron vacías, tristes, sin chicos y sin ese ruido que hacen los niños cuando son felices y libres. Volver al índice

12/04/2006 - Club Sportivo Barracas
Enfrente del Parque Pereyra cruzando la calle Luzuriaga, existía la cancha donde jugaba el mejor club de fútbol del barrio "Sportivo Barracas". Venían los vascos, los italianos, los escoceses, el "Celta de Vigo" de Barcelona y los uruguayos. En 1913 un grupo de idealistas que asistía a las reuniones del café Corteletti por iniciativa de Antonio Abelleyra deciden formar una entidad deportiva social, asía nació el Club Sportivo Barracas, el 30 de octubre de 1913.
En 1914 se inscribe en la asociación Argentina de Fútbol, en 1915 gana el ascenso a primera división y en 1920 se le otorga personería jurídica firmada por Hipólito Yrigoyen, su cancha fue lugar de encuentro a nivel internacional. En 1924 los uruguayos habían ganado el campeonato olímpico y vinieron a jugar al Sportivo Barracas un partido de fútbol y estos últimos les ganaron con goles de Tarascone y Onzari que convirtió un gol olímpico, con este partido se inauguró la trasmisión de los partidos por radiotelefonía.
En 1925 se construye la pileta de natación siendo el primer profesor de ese deporte Vito Dumas (el navegante solitario).
Su pista de atletismo fue utilizada por el campeón olímpico Carlos Zabala en 1932.
Fue un orgullo del fútbol con su camiseta de color azul con rayas blancas y la lucieron jugadores como Cherro, Marassi, Davita, Mario Evaristo, Fortunato, etc.
En 1974 el club consigue un terreno en Iriarte y California pero ese contrato fue derogado por el Proceso. Fue también un club dedicado a la cultura, en sus salones se organizaban reuniones artísticas y en los carnavales se traían orquestas famosas para tocar en los bailes dándole un aporte cultural al barrio que aún hoy conserva la tradición viva en cada esquina.
La autopista fue un tajo tremendo al barrio, lo dividió en dos partes hizo emigrar muchas manzanas habitadas por familias que tenían hogares donde habían nacido. Hoy el Club se encuentra ubicado en la calle Iriarte y Vieytes, pero ya no es gloria del fútbol, ahora es un club de barrio que se niega a desaparecer o a vivir en el olvido.

Extraído de la historia del Club Sportivo Barracas - Volver al índice

12/04/2006 - Alegrías de mi niñez

Mi abuelo Genaro me contaba que cuando era niño vivía en la calle Santo Domingo en Barracas y jugaba con los chicos del barrio a la pelota en esa cortada entre Herrera y Montes de Oca.
Era un barrio lleno de casas y en verano las familias salían a la vereda a tomar mate.
El tranvía pasaba por la calle Herrera y doblaba justo en la esquina de su casa en Sto. Domingo. Todos querían ser el motorman, manejarlo, el 61 iba a Plaza Italia. Piojito, un amigo suyo era repobre y se colgaba del tranvía a vender diarios cuando éste se detenía en la esquina para doblar, hizo de todo para ganarse un centavo y así ayudar a su familia, también repartía los pedidos con la canasta del almacén de Don Mario que estaba en Vieytes y Osvaldo Cruz, este amigo se recibió de médico después de muchos sacrificios y estudio.
En la esquina de Santo Domingo y Herrera jugaban al carnaval, al agua durante el día, entre las casas con los vecinos, vereda contra vereda, casa contra casa. Toda la familia con mangueras, baldes y las cacerolas por arriba de las terrazas, era bárbaro. A la noche iban al corso, sobre la avenida Montes de Oca, las comparsas se venían preparando con mucho tiempo de anticipación y se hacían disfraces para ir al corso a la noche. Durante meses se preparaban las murgas, en la esquina de Santo Domingo y Herrera ensayaban "Los Curlones" y Don Humberto componían los versos, mi abuelo se acordaba de uno que decía...
"Los Curlones
tenemos todos
la cara dura de criticones
no trabajamos
pero pechamos
y con la guita
no' emborrachamos"
Don Humberto los organizaba y se hacían los disfraces, todos pintados, lo hacían sus madres y la mamá de los chicos que integraban la murga.
Iban a pechar (pedir plata) con el sombrero y después la dividían.
Pedro Raúl Laurens (anécdota de un vecino de Barracas). - Volver al índice

10/04/2006 - Con olor a chocolate

La calle Larga era el escenario donde se confrontaban tradición y modernidad, una ocultando tras altos paredones de rejas artísticas las últimas casonas y la otra mostrando sus fachadas urbanas empujando al olvido a los electrificados tranvías.

El Sur se había transformado en un espacio de trabajo, las fábricas, depósitos, el ferrocarril y el puerto, eran espacio y actividades que atravesaban el barrio.
Las barracas penetraron en forma de fábricas, talleres y galpones a Barracas y un nuevo perfil de chimeneas se instalaba en él.

Desde poco antes que terminara el siglo XIX y durante las primeras décadas del siglo pasado, se instalaron fábricas muy conocidas como “Bagley”, “Terrabussi”, “Canale” y “El Águila”, ésta última en la calle Herrera y Suárez, perfumando a Barracas con olor a chocolate, el Sur fue hasta entonces de un progreso ilimitado y de la mano de la industria, se extendió hasta mediados del siglo pasado.
Julio A. Roca iniciaba su primera presidencia, era la época en que las actividades económicas del país se veían entorpecidas por la existencia de gran variedad de monedas.

En 1880, la Argentina no contaba con la moneda nacional uniforme, el Puerto de Buenos Aires, no había sido construido, en ese momento histórico Abel Saint, visionario sin duda del futuro, comienza a tejer sus ilusiones alrededor de un gran proyecto económico, la fundación del establecimiento “El Águila”. Desde tostar café a fabricar chocolates más tarde, la casa de la calle artes 515 (hoy Carlos Pellegrini) quedó pronto chica para sus ambiciones y se trasladó a Santiago del Estero 1790.

El público consumidor le brindó su apoyo y esto fue lo que hizo que Don. Abel Saint comprara un predio de 4.000 metros cuadrados delimitado por las calles Herrera, Brandsen y Suárez del barrio de Barracas. El 1984 fallece Don Abel, sin ver todos los logros que se propuso, pero ya había instalado su primera sucursal en Rosario.

En esos años el país brindaba apoyo al campo y a la ganadería y la materia prima para sostener planes de industrialización tenía que ser producida para tal fin.

La esposa y los hijos de Don Abel siguieron con la obra, desde 1993 la empresa pertenece a la firma Arcor S.A.I.C. aunque sus productos igual siguen con el nombre de su creador Saint, Don Abel siempre decía…”La empresa debe trascender a un hombre”.

En este fin de siglo y comienzos del actual, el barrio no permaneció ajeno a las transformaciones sociales y físicas de la ciudad y ésta fábrica que albergó a varias generaciones de inmigrantes y obreros dándoles trabajo y bienestar, hoy se convirtió en un Shopping de materiales y artículos para el hogar, sólo se conserva la fachada de la vieja fábrica, que como un águila se levanta desafiando el progreso que no entiende de emociones y sensiblerías. Al lento repliegue fabril en que se convirtió el pujante emporio industrial, se le suma la desintegración de los lazos entre la vida social y el trabajo.

Por las calles y esquinas de Barracas avanzó la ciudad, imponiéndose la homogeneidad de su urbanismo y arquitectura e ignorando los lugares memorables de la vida del barrio.

Sacado de la historia de la fábrica “El Águila” de Abel Saint, de anécdotas contadas por ex trabajadores de la fábrica y de algunos vecinos que disfrutaron del olor a chocolate que invadía al barrio al pasar Constitución.

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- 10/04/2006 - El organito

En la esquina de Montes de Oca y Martín García, se paraba un organito que recorría las calles del barrio alimentando los sueños y las ilusiones de los vecinos.
El organillero, llevaba un organito y una cotorrita de la suerte en una caja con rejas. Al escuchar la incomparable música, los chicos y chicas del barrio salían a la calle y lo rodeaban, por unas pocas monedas la cotorrita con su pico sacaba de un cajoncito un papelito de color rosa donde estaba escrita la suerte. Siempre se auguraban buenas noticias y estas hacían soñar a las chicas con su tan ansiado amor.

Las chicas se juntaban en la esquina para reírse de las cosas simples, como síntoma de la inocencia y de la corta experiencia de vida. En esas noches de verano, cuando todos los vecinos salían con la silla a sentarse en la vereda, ellas daban vueltas a la manzana, para pasar por la puerta de la casa del chico que las había enamorado y él nunca se enteraba de ese amor platónico.

Los domingos iban a oír misa a la Parroquia Santa Lucía y a la salida se juntaban para planificar el paseo de la tarde por el barrio después de la siesta.

¡ Qué linda época, soñada, recordada, llena de recuerdos lindos y nostalgia, que hoy acompañan la vejez de aquellas personas que la vivieron!

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- 10/04/2006 - La belleza de Felicitas Guerrero

En la calle Pinzón entre Azara, Isabel la Católica y Brandsen y frente a la Placita Colombia, se encuentra un templo que encierra una historia que cautiva a todos los que la conocen. Allí se levantaba la quinta de la familia Guerrero, padres de Felicitas, una de las damas más hermosa de la época. Felicitas se casó muy joven con el bisnieto del Virrey de Álzaga, una persona mucho mayor que murió dejándola viuda con un hijo, pero quiso el destino que este niño muera a los seis años. Felicitas muy joven y dotada de una belleza sin igual, comenzó a frecuentar los salones de la sociedad de esa época y vuelve a enamorarse de Enrique Ocampo, viven un hermoso romance pero Felicitas conoce a Samuel Saénz Valiente y se enamora perdidamente de él. Ocampo se entera y la espera en la quinta de la calle Montes de Oca y la mata, suicidándose luego él.

Años después la familia decide donar este predio a la Municipalidad de Buenos Aires para construir un templo en memoria de su hija.
La iglesia es de estilo gótico y fue construida por el arquitecto Bunge, la santa también llamada Santa Felicitas es de origen italiano. Todo el predio que ocupa La Plaza Colombia, el templo y el colegio, pertenecían a la familia Guerrero.
Buenos Aires, fue así llenándose de mitos, anécdotas y leyendas que salieron de los barrios como Barracas y de personajes como Felicitas, Amalia Saénz de Olabarrieta y de Eduardo Belgrano.

Por la placita Colombia
fui ayer a caminar
y al detenerme en su parque
pude ver una gran torre
con campanas que entonaban
una canción celestial.
Allí vivió Felicitas
cuya belleza sin par
enamoró a un caballero
que al sentirse rechazado,
no se pudo conformar
y sin titubear un día
la mató frente al umbral.
Hoy todos la recordamos
porque honrando su memoria
se levantó allí un altar
y frente al templo sagrado
al llegar a Montes de Oca
entre Brandsen y Pinzon
en el barrio de Barracas,
encontrarás la placita
que yo vine a visitar.

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10/04/2006 - Estación "Tres Esquinas"
Doña Adelaida, nació en la calle Osvaldo Cruz y me cuenta que cuando ella era chica, junto con sus hermanas jugaban a la rayuela y al vigilante ladrón en la vereda mientras que los varones armaban grandes partidos de fútbol frente a la calla Vieytes.

La calle Osvaldo Cruz antes se llamaba Tres Esquinas y en su intersección con las calles Herrera y Vieytes, existía una estación del ferrocarril llamada "Tres Esquinas" y estaba destinada a trenes de carga y empalmaba con las vías procedentes de Plaza Constitución.

En el año 1897 se desató un incendio en esa estación y como era de madera la construcción, se destruyó totalmente.

En 1910 se inauguró el ramal Ensenada, Plaza Constitución. Junto al andén de la pintoresca estación Tres Esquinas, podían verse a las damas y a los caballeros que aguardaban la llegada de los convoys y junto a ellos los tarros de leche y los canastos llenos de frutas y hortalizas cuyo destino era el Mercado Garthand, llamado también Tres Esquinas a metros de la estación en la acera de la Avda. Montes de Oca entre Sto. Domingo y Osvaldo Cruz.

La rueda del tiempo con su girar continuo se llevó otro vestigio de tradició9n y el avance inexorable del progreso, puso punto final a esta Estación de trenes, la última etapa en la ciudad del Ferrocarril de Buenos Aires a Ensenada.
Don Angel D´Ägostino y Enrique Cadicamo le dedicaron un tango "Tres Esquinas".

Yo soy del barrio de Tres Esquinas
viejo baluarte del arrabal
donde florecen como glicinas
las lindas pibas de delantal.
Donde en la noche, tibia y serena
su antiguo aroma vuelca el malvón
y bajo el cielo de luna llena
duermen las chatas del corralón...

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- 10/04/2006

Cosas olvidadas: El bar "La Banderita"

En la calle Suárez esquina Avda. Montes de Oca, había un bar muy concurrido llamado "La Banderita", hoy allí funciona un banco y hay una placa recordando ese bar tan importante para la gente de Barracas.

La calle Suárez, se llamó en un tiempo La Banderita, por eso el nombre del bar. A él concurrían los vecinos del barrio, él formaba parte de la gente pobre y trabajadora, era un barrio lleno de galpones y fábricas que poco a poco fue creciendo ante la inminente inmigración que pobló la ciudad y que se refugiaban en él, para pasar sus tardes a la salida del trabajo, a beber una caña o a jugar a los naipes. Gente que vivía en grandes casas con macetas perfumadas por malvones y grandes patios con parrales de donde prendían grandes racimos de vid madura, o en grandes conventillos donde compartía la tertulia el tano, el gallego y el turco. Recuerdo las serenatas que desvelaban a las niñas ilusionadas las noches estrelladas de Barracas, nostalgia de un Buenos Aires que se fue con el siglo.

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La Banderita

Esquina de Suárez y Montes de Oca
cuna de payadores trenzados con cantos
y rasgueos de guitarras.
Parada de cuarteadores
que tiraban de los carros
que atrapabas en tu esquina.
Quizás fuiste visitada
por Felicitas o Amalia
esas damas de Barracas
que hoy siguen en el recuerdo
por su belleza insinuante
y por ser protagonistas
de contrariados amores.
Esquinas de citas escondidas
donde las niñas con estampita y misal
los domingos tempranito
a la salida de misa
se reunían a charlar. Esquina llena de historias
que vives bajo el asfalto de hoy,
bar de La Banderita
que al luchar con el progreso
perdiste tu último round
y hoy un gigantesco banco
reemplaza tu fiel figura.
Pero estàs en la memoria
de mis queridos abuelos
inmigrantes que poblaron
este barrio de Barracas
y un día te vio crecer.
Y me mostraron tu rostro
con perfume de glicinas,
dibujado en tu homenaje
como testigo del siglo
que estuvo vivo hasta ayer.

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- 10/04/2006  -texto extraído del libro del historiador Puccia

Un casamiento pintoresco

La tradicional Iglesia de santa Lucía se encuentra en la esquina de las calles Avda. Montes de Oca y Martín García en Barracas.
Esta Iglesia fue testigo de muchas bodas que se celebraron en su templo, por ser el corazón católico de este barrio sureño.
En 1902 esta esquina presenció un hecho original, una boda pintoresca de unos trabajadores con gusto refinado. se casaban el Sr. Juan Bautista Moroni con la señorita Herculina Zanini, el traslado de los novios, padrinos y toda la comitiva a la Iglesia de Santa Lucía para recibir la bendición sacerdotal se hizo en automóvil-
Este fue el primer casamiento en auto de América del Sur y por la época, el gusto yanqui y excéntrico de los novios despertó el comentario de todo el barrio que concurrió a esa esquina a presenciar el singular acontecimiento.

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- 10/04/2006 - Las esquinas y la parroquia de Santa Lucía

Barrio arrabalero:
Mi querido barrio de Barracas, donde nunca se agotaba el trabajo y la voluntad de tu gente, fuiste creciendo de apoco y te llenaste de anécdotas.
Un día le abriste los brazos a un montón de inmigrantes que en tus esquinas y bares compartieron sus historias, mezclaron sus culturas, sus tradiciones, su sangre gringa con la criolla y te regalaron hijos.
Esquinas donde se dieron un abrazo el arte y el arrabal, naciste marginal, pero tu calle Larga, te llenó de magia, las pulperías. las fiestas patronales de la Parroquia de Santa Lucía, las carreras cuatreras, engalanaron tu vida y en cada una de tus esquinas, un trovador enamorado te dedicó una serenata de amor. Hoy los hijos y nietos de aquellos visitantes que tanto te amaron y te hicieron crecer, trasmiten las vivencias recibidas.
Pensar que naciste gracias al esfuerzo y al trabajo de tu gente, y hoy, las sirenas de tus fábricas calladas, son testigo de un barrio olvidado en el sur.

Parroquia de Santa Lucía

Virgen de Santa Lucía
patrona de mi lindo barrio
sos testigo irremplazable
de festejos futboleros
y procesiones de fe.
Murgas, corridas de toros
y hasta un palo enjabonado
donde un vecino arriesgado
se animó un día a trepar.

Calle Larga de Barracas
cada trece de diciembre
sale la Virgen a pasear
por las calles de Barracas
llevándose de su gente
el olor de los jazmines
que te tiran al pasar.

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