San Nicolás: Edificios, Teatros, Cines, Construcciones, Cementerios, etc.

Teatro Cervantes
Teatro Cervantes

Banco Central de la República Argentina: en San Martín 275, es un edificio de arquitectura italianizante.

Bolsa de Comercio de Buenos Aires: está en 25 de Mayo 359. Su otra entrada está ubicada en Paseo Colón 356. La Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA) fue fundada el 10 de julio de 1854 y es la principal bolsa de valores y centro financiero de la Argentina. Está ubicada en el barrio de San Nicolás.

City porteña o Zona Bancaria: Son ocho manzanas donde están ubicadas las casas centrales de todos los bancos de la ciudad. También están las Casas de Cambio y las compañías Financieras.

Correo Central: El Palacio de Correos y Telecomunicaciones de la ciudad de Buenos Aires, también llamado Correo Central, es actualmente sede del Centro Cultural Kirchner. Fue el presidente Miguel Juárez Celman quien en 1888 aprobó el proyecto para su construcción. En principio fue diseñado por el arquitecto francés Norbert Maillart para ser sede del Correo Central de la Argentina pero en 1908 el proyecto fue reformulado para dar lugar a la inclusión de nuevos servicios y calles peatonales aéreas que luego no se realizaron. El 28 de septiembre de 1928, después de varios contratiempos, el presidente Marcelo T. de Alvear inaugura el edificio, que difería en muchos aspectos del diseño original del arquitecto Maillart. En 1997 fue declarado Monumento Histórico Nacional debido a su calidad arquitectónica, su importancia histórica y por las obras de arte que se hallan en su interior. En el 2003 dejó de utilizarse como Correo Central y en el 2005 el Gobierno Nacional resolvió convocar a licitación para convertirlo en un centro cultural como parte de las celebraciones del bicentenario de la Revolución de mayo de 1810. El 24 de mayo de 2010 fue puesta en marcha en el edificio la primera etapa del Centro Cultural del Bicentenario que en 2012 pasó a llamarse Centro Cultural Néstor Kirchner2​ para ser finalmente reinaugurado el 21 de mayo de 20153​ con el nombre de Centro Cultural Kirchner. (fuente: Wikipedia)

Galería Pacífico: ubicada en Av. Córdoba y Florida es un imponente Centro Comercial y Cultura cuya historia y características se pueden leer en este enlace.

El Chalet de los Díaz: Chalet estilo marplatense situado en la terraza de un edificio ubicado en Sarmiento 1113. Leer más

Obelisco: Fue construido, como celebración de las dos fundaciones de Buenos Aires. Ocupó el lugar de la capilla San Nicolás de Bari fundada en 1733 por don Domingo de Acasusso en la esquina de las actuales Carlos Pellegrini y Corrientes. En esta iglesia el 23 de agosto de 1812 se izó por primera vez en Buenos Aires la bandera nacional. El anuncio de la erección del obelisco promovió un movimiento de repudio, a cargo de un numeroso sector del público y del periodismo. El clamor negativo fue desoído y los empecinados en llevar a cabo el proyecto aceleraron los trabajos. El obelisco porteño fue levantado en el término de 60 días. Leer más: https://www.barriada.com.ar/calle-corrientes-matilde-arias/

Servicio Meteorológico Nacional: en 25 de Mayo 658, pertenece a la Fuerza Aérea Argentina.

Teatro Colón: Libertad 621. Conmutador: 4378-7100

El primer Teatro Colón fue inaugurado el 27 de abril de 1857 con una puesta de La Traviata. Estaba ubicado frente a la Plaza de Mayo, en la esquina sudoeste de la manzana comprendida entre Rivadavia, Reconquista, Bartolomé Mitre y 25 de Mayo. Los planos fueron confeccionados por el Ing. Carlos E. Pellegrini –padre del futuro Presidente de la República–. Su capacidad estaba calculada para 2.500 personas. En sus tres décadas de existencia, el antiguo Teatro Colón, que debió cerrar sus puertas en 1888 para transformarse en la sede del Banco de la Nación Argentina, presentó a los más famosos cantantes de la época.

El actual Teatro Colón nace de la exigencia de una sociedad que desde el temprano siglo XIX ha consagrado a la ópera como su manifestación musical predilecta. La obra dio comienzo según el proyecto del arquitecto Francisco Tamburini, a cuyo inesperado fallecimiento entró en escena su más cercano colaborador y colega Víctor Meano, quien hubo de introducir algunas modificaciones en el proyecto original, que ya habían sido estudiadas por su autor. Refiriéndose a la arquitectura del nuevo teatro, Meano la definía de este modo: “Este género que no llamamos estilo por demasiado manierado, quisiera tener los caracteres del Renacimiento italiano, alternados con la distribución y solidez de detalle de la arquitectura alemana y la gracia, variedad y bizarría propias de la arquitectura francesa”. En esta dirección fue realizándose la obra hasta 1904, año en que otro infausto acontecimiento enlutó el teatro en ciernes: la muerte del arquitecto Meano, bajo cuya dirección la obra avanzaba firmemente en pos de las postreras etapas. La tragedia parecía acechar este proyecto, pues también había fallecido Ángel Ferrari, entusiasta empresario italiano, concesionario del nuevo Colón.
El eminente arquitecto belga Jules Dormal asumió entonces la responsabilidad de llevar a buen término la obra, en la que introdujo algunas modificaciones estructurales y dejó definitivamente impreso su sello en el estilo francés de la decoración. La imponente construcción resume las reglas y las tendencias arquitectónicas de la época. No podría darse síntesis más acabada del eclecticismo con que fue encarada la arquitectura del Teatro, en la que se ensamblan de manera tan natural, tan coherente, tan armoniosa estilos diversos, incluyendo en la fachada rasgos del neogriego. El exterior es imponente pero no grandioso. “Sin tener aspecto de masas colosales, demasiado severas, que solamente convienen a edificios destinados al culto político religioso –escribe Meano– él se presentará con aspecto simple y variado, alegre y majestuoso a la vez. Nuestro edificio tendrá el privilegio de indicar a primera vista su propio destino.”  Fuente: http://www.teatrocolon.org.ar

Teatro Tabarís: Corrientes 831. El edificio fue construido a comienzos del Siglo XX por el arquitecto Valentín Brodsky y Rafael Sammartino, luego de la modificación del cabaret Royal-Pigalle que contaba con dos plantas en las que funcionaban el teatro Royal y el cabaret. El Tabarís fue inaugurado el 7 de julio de 1924 y, según los relatos de la época, esa noche fue muy fría pero la calefacción no funcionó, obligando a los invitados a cenar con sus lujosos tapados y sobretodos puestos. Entre sus reconocidos visitantes se cuentan Eduardo de Windsor (Príncipe de Gales), Orson Welles, Maurice Chevalier, Luigi Pirandello, Carlos Gardel y Federico García Lorca. En 1937 el Tabarís fue nuevamente remodelado y ampliado por el arquitecto Rafael Sammartino quien le impregnó una influencia art decó. Desde entonces el edificio cuenta en su sala principal, con un nivel pullman con un total de 551 butacas y una sala de 160 butacas en el subsuelo llamada Petit Tabarís. Pasó por variadas vicisitudes a lo largo de la historia hasta que durante la crisis económica y política del año 2000 el propietario alquiló el sitio a una Iglesia Evangelista, retomando su actividad teatral recién en marzo de 2007. Hoy forma parte de un circuito de salas de teatro. Fuente: Dirección General de Prensa y Difusión de la Legislatura porteña

Teatro Nacional Cervantes: Córdoba 1551. El Teatro Nacional Cervantes,  ubicado en Av. Córdoba 1551, fue inaugurado el 5 de setiembre de 1921. Su apertura constituyó un acontecimiento cultural y social, pero también fue la concreción del anhelo profundo de la actriz española María Guerrero y su esposo Fernando Díaz de Mendoza, quienes comprometieron su trabajo y fortuna personal para construirlo.
María Guerrero llegó a Buenos Aires en 1897. Fue actriz, directora de escena, maestra de artistas y musa inspiradora de los dramaturgos de su tiempo, y encabezaba la compañía que dirigía con su esposo. A los 30 años ya su nombre se vinculaba con la renovación del arte dramático y escénico de España.
Los diarios anunciaron, en 1918, la construcción del teatro de los esposos Guerrero-Díaz de Mendoza en el terreno de la esquina de Libertad y Córdoba. Ambos actores no tenían demasiados recursos cuando emprendieron tamaña empresa, pero comprometieron hasta al mismo rey de España para que todo el país trabajara sin condiciones, logrando tal entusiasmo en Alfonso XIII que adhirió a su realización y ordenó que todos los buques de carga españoles de su gobierno que llegasen a Buenos Aires debían transportar los elementos artísticos indispensables para el Cervantes. Se trajeron de Valencia, azulejos y damascos; de Tarragona, las locetas rojas para el piso; de Ronda, las puertas de los palcos copiadas de una vieja sacristía; de Sevilla, las butacas del patio, bargueños, espejos, bancos, rejas, herrajes, azulejos; de Lucena, candiles, lámparas, faroles; de Barcelona, la pintura al fresco para el techo del teatro, de Madrid, los cortinados, tapices y el telón de boca, una verdadera obra de tapicería que representaba el escudo de armas de la ciudad de Buenos Aires bordado en seda y oro.
Los arquitectos Aranda y Repetto tuvieron a su cargo el diseño y la ejecución de las obras y fueron quienes, junto a la Guerrero, estuvieron de acuerdo para que la fachada del edificio reprodujera en todos los detalles a la de la Universidad de Alcalá de Henares, de estilo Renacimiento y columnas platerescas. La construcción y ornamentación del Cervantes demandó cerca de setecientas personas entre operarios y artistas.
El día de su inauguración, el 5 de setiembre de 1921, la Sra. Guerrero interpretó «La dama boba» de Lope de Vega. María Guerrero no aceptó nunca las reiteradas sugerencias de bautizar al teatro con su nombre. Los altos costos de mantenimiento y la impericia de Fernando Díaz de Mendoza en el manejo administrativo derivaron en un fuerte endeudamiento. En 1926, cuando la deuda alcanzó una suma millonaria, los agobiados esposos propietarios del Cervantes sintieron que no tenían más alternativa que rematar el edificio en subasta pública. Pero la intervención del autor argentino Enrique García Velloso permitió que el Teatro Cervantes pasara a ser patrimonio nacional.
Marcelo Torcuato de Alvear, el presidente de la República de ese entonces, firmó el decreto de julio de 1924, que creaba el Conservatorio Nacional de Música y Declamación. Un año después, la Comisión Nacional de Bellas Artes estudiaba la manera de dar al país un teatro oficial que fuera también el escenario natural de los futuros alumnos del Conservatorio. García Velloso, en su carácter de vicedirector del Conservatorio y consejero del citado organismo, planteó la posibilidad de lograr de inmediato el edificio para el teatro oficial, revelando la situación económica que atravesaban los propietarios del Cervantes. Sus fundamentos entusiasmaron al presidente Alvear, quien dispuso que el Banco de la Nación adquiriese el teatro de María Guerrero.
En 1933 se dispuso por ley la creación del Teatro Nacional de la Comedia y se destinó para su funcionamiento el Teatro Cervantes, bajo la autoridad de la Comisión Nacional de Cultura creada, a su vez, por la misma ley. Dos años después fue concretado el objetivo. Se designó a Antonio Cunill Cabanellas como director del Teatro, que resultó ser la persona de excelencia para ese cargo. El 24 de abril de 1936 comienza a funcionar el Teatro Nacional de la Comedia, con el ya entonces clásico «Locos de verano» de Gregorio de Laferrére.
Cunill también fundó el actual Instituto Nacional de Estudios de Teatro. Inauguró un Museo de Teatro en el ala derecha del hall de ingreso al Cervantes, y sentó las bases del Archivo Teatral yde la Biblioteca del Instituto.
En 1941 Cunill Cabanellas renunció a la Comedia Nacional por motivos que no están demasiados claros. La dirección del teatro estuvo a cargo de Armando Discépolo, Elías Alippi, Enrique De Rosas, Claudio Martínez Paiva, Eduardo Suárez Danero, Roberto Vagni, José María Fernández Unsain, Alberto Vaccarezza y Pedro Aleandro fueron los sucesivos directores hasta 1955, año en que no hubo temporada oficial, pues en diciembre de 1954 el Poder ejecutivo suprimió por decreto la Comisión Nacional de Cultura que presidía Cátulo Castillo.
El 14 de agosto de 1956, el ministro de Educación y Justicia de la Nación Dr. Carlos Adrogué, anunció la creación de la Comedia Argentina que comenzaría a funcionar en la sala del Teatro Cervantes. Esta etapa lo tendría a Orestes Caviglia como director del Teatro Nacional Cervantes. El 5 de octubre de 1956 se ofreció el primer estreno con la dirección de Orestes Caviglia. La obra fue «Facundo en la ciudadela» del gran poeta argentino Vicente Barbieri. Orestes Caviglia estuvo en su cargo hasta 1960, fecha en la cual se alejó luego de algunos conflictos con las autoridades nacionales. Pocos días después, la Dirección de Cultura nombró como nuevo director del Teatro Cervantes a Narciso Ibáñez Menta. Se creó asimismo un consejo directivo que tomó el compromiso de realizar una reestructuración general del Teatro Nacional Cervantes. El Cervantes inició la temporada 1961 con «El burlador de Sevilla de Tirso de Molina«. El 9 de agosto, el público de Buenos Aires tuvo el privilegio de aplaudir a la compañía Théatre Francaise encabezada por Madelaine Renaud y Jean Louis Barrault. A la mañana siguiente, ocurrió lo que fue calificado como una «catástrofe nacional«: el fuego devoró las instalaciones del Cervantes. Durante el tiempo en que se prolongó la reconstrucción del Teatro, la Comedia Argentina realizó sus representaciones en el teatro Municipal General San Martín, en la sala Regina de la Casa del Teatro, y en el teatro Argentino.
El incendio del sábado 10 de agosto de 1961 destruyó gran parte de las instalaciones del Teatro Cervantes. Si bien la pérdida no fue total gracias a la intervención del secretario técnico Víctor Roo, quien rápidamente accionó el telón de seguridad, los daños fueron muy grandes.
El Teatro Cervantes se reabrió en 1968. A partir de ese momento y por casi un período de casi tres décadas, las temporadas tuvieron una producción teatral heterogénea. No quedó excluido de los temas políticos nuestro país y tuvo sobre él la presión de las dictaduras.
El 1° de enero de 1997, siendo por ese entonces director del Cervantes el dramaturgo Osvaldo Dragún, fue otorgada por decreto la autarquía al teatro. Comenzó a regir el 1° de enero de 1997. Fue este un logro o reivindicación largamente anhelado, por el que gente de la cultura había luchado mucho tiempo, especialmente en los últimos años a través de la Asociación Argentina de Actores.
El 14 de junio de 1998, el teatro y el mundo de la cultura todo se conmovió ante la noticia de la muerte de Osvaldo Dragún. En su homenaje y por cierto, en reconocimiento a su extensa trayectoria, el Salón Azul, ubicado junto al foyer del Cervantes, lleva hoy su nombre. El Teatro quedó a cargo del subdirector Osvaldo Calatayud, quien continuó la gestión hasta diciembre de 1999. Luego fue designado como director Raúl Brambilla, que continuó en funciones hasta diciembre de 2001. En febrero de 2002 asumió como director general del Teatro Nacional Cervantes, el director teatral Julio Baccaro. Desde marzo de 2006, la dirección del teatro está en manos del Lic. Alejandro Samek.
El Teatro Cervantes cuenta con tres ámbitos para la representación teatral y otros espectáculos:
La Sala María Guerrero es la principal. De clásico diseño «a la italiana», tiene capacidad para ochocientos sesenta espectadores distribuidos en los sillones fraileros de la platea – con capacidad para trescientas cuarenta y ocho personas – en los palcos bajos, balcón y altos, en la platea balcón, tertulia y paraíso. Las puertas de acceso a los palcos están diseñadas a la manera de las viejas abadías españolas.
La Sala Orestes Caviglia, llamada hasta 1996 Argentina, funcionó originalmente como confitería y bar. Luego fue ganada como otro ámbito para las representaciones teatrales Propicia para obras de cámara y espectáculos de carácter intimista, tiene tres filas de sillas con tallado mudéjar que dan capacidad a ciento cincuenta espectadores. Su disposición en semicírculo, enmarca el espacio escénico a nivel del piso, donde los actores juegan la acción.
La Sala Luisa Vehíl, inspirada en el Salón María Luisa del Palacio de Oriente de Madrid, tiene capacidad para 120 espectadores sentados. Es también conocida como Salón Dorado por el efecto de todos sus elementos decorativos con acabado en dorado a la hoja. La Sala Luisa Vehíl no tiene escenario ni platea, y permite su acondicionamiento de acuerdo con las necesidades del espectáculo, conferencia u otro tipo de acontecimiento que se desee celebrar. Puede consultar más datos en www.teatrocervantes.org.ar

 

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