La Ciudad terminó la restauración de la fuente que rodea el Homenaje al Ballet Nacional, en la Plaza Lavalle, San Nicolás. A 55 años de la caída del avión que llevaba a nueve bailarines del Teatro Colón a Trelew, el conjunto vuelve a funcionar.
La Ciudad finalizó la restauración de la fuente que acompaña el Homenaje al Ballet Nacional, la escultura de la Plaza Lavalle, en San Nicolás, que recuerda a los nueve bailarines del Teatro Colón que murieron el 10/10/1971, cuando el avión que los llevaba a Trelew cayó en el Río de la Plata. A 55 años de la tragedia, la fuente, ubicada a metros del teatro, volvió a funcionar.
“Los bailarines del Colón forman parte de la historia cultural de Buenos Aires y de la Argentina, y el homenaje que los recuerda tiene que estar en las mejores condiciones. Ahora la fuente volvió a funcionar y también finalizamos una puesta en valor de toda la plaza”, señaló Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público porteño.
Los trabajos
Las obras, a cargo del Ministerio de Espacio Público, incluyeron la renovación de los equipos de bombeo, la modernización del sistema eléctrico y la impermeabilización de las bateas, que recuperaron su aspecto original.
Se instalaron una nueva bomba de impulsión, que restablece los efectos centrales de la fuente, y una bomba sumergible de achique, que previene anegamientos en la sala de máquinas. También se renovaron el colector y el tablero de comando y protección.
Las bateas, donde se acumula el agua, fueron impermeabilizadas: se prepararon las superficies, se aplicaron tres manos de mortero cementicio impermeable y una pintura de terminación color Piedra París. Así, la fuente recuperó su estanqueidad, es decir, la capacidad de contener el agua sin filtraciones, y su color característico. Además, se limpió el mármol que bordea el conjunto.
Nueve nombres
Los bailarines que murieron aquel 10/10/1971 fueron Norma Fontenla, José Neglia, Carlos Schiafino, Margarita Fernández, Sara Bochowsky, Carlos Santamarina, Rubén Estanga, Marta Raspanti y Antonio Zambrana. Eran integrantes del Ballet Estable del Teatro Colón y viajaban a Trelew para una función benéfica.
El Homenaje al Ballet Nacional es una obra en bronce del escultor Carlos de la Cárcova (1903-1974). Representa a dos de ellos, Norma Fontenla y José Neglia, las principales figuras de la compañía, con reconocimiento internacional: él había recibido el premio Nijinsky y ella había bailado Giselle junto a Margot Fonteyn y Rudolf Nureyev.
Los bailarines fueron velados en el Salón Dorado del Colón, y una multitud esperó sobre la Plaza Lavalle para despedirlos. Un año después se inauguraron la escultura y la fuente que la rodea.
En su memoria, cada 10 de octubre se celebra en la Argentina el Día Nacional de la Danza. Todos los años, el Consejo Argentino de la Danza convoca a un acto junto a la fuente.
En 2021, al cumplirse 50 años del accidente, el MOA (Monumentos y Obras de Arte), el taller de la Ciudad que cuida el patrimonio escultórico porteño, restauró la escultura: reconstruyó un brazo faltante, reforzó el pie de apoyo y realizó una limpieza manual exhaustiva del bronce.
La plaza, también renovada
La restauración de la fuente se suma a otras obras que la Ciudad realizó este año en la plaza y su entorno. Se renovaron 1.773 m² de carpeta asfáltica, con trabajos de bacheo, arreglos en intertrabado y reparación de losas de hormigón. Se construyeron rampas y cruces nivelados para mejorar la accesibilidad y se intervinieron unos 200 m² de veredas.
En materia de alumbrado, se incorporó iluminación en altura y se sumaron 13 luminarias peatonales para mejorar la visibilidad durante la noche.
Una plaza con historia
La Plaza Lavalle ocupa tres manzanas entre las calles Libertad, Lavalle, Talcahuano y la Avenida Córdoba. A comienzos del siglo XIX era un terreno baldío atravesado por el Tercero del Medio, uno de los arroyos más importantes de la Ciudad, y allí funcionó el Parque de Artillería, un cuartel militar con fábrica de armas y depósito de pólvora. Con el tiempo se transformó en paseo público, con el nombre de Plaza del Parque.
En 1857 se inauguró en sus inmediaciones la Estación del Parque, desde donde partió La Porteña, la locomotora del primer viaje en ferrocarril del país. En 1878 la plaza tomó su nombre actual en memoria de Juan Lavalle y se plantó el ceibo centenario que aún se conserva entre sus árboles añosos.
En lados opuestos se alzan el Teatro Colón, inaugurado en 1908, y el Palacio de Justicia, sede de la Corte Suprema, construido sobre los terrenos del antiguo Parque de Artillería.
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