Restauración de la calesita del museo Saavedra

Una de las primeras calesitas en instalarse en la ciudad de Buenos Aires fue la histórica calesita del parque Gral. Paz que, actualmente, se encuentra en un periodo de restauración por el personal del Museo Histórico «Cornelio de Saavedra», motivo por el cual, durante febrero, estará cerrada por refacciones y manteniemiento.

«Una calesita que constituye una magnifica evocacion del pasado en septiembre(1943) sera inuagurada en el parque del museo Saavedra»

Con este título anunciaba el diario La Nación, en agosto de 1943, la cercana inauguración. Y destacaba que la calesita, cuyos motivos estaban inspirados en las imágenes de Buenos Aires pintadas por Emeric Essex Vidal, es «un pequeño museo colonial y pampeano (…) proyectado y realizado totalmente por el Departamento de Alumbrado de la Dirección Autárquica de Obras Municipales.

Incluye un grupo de animales: bueyes, potros encabritados, llamas de ingenua mirada, ñandúes y otros elementos de la fauna de distintas regiones del país, tallados en maderas duras por el conjunto de artistas decoradores que dirige el ingeniero Fabri. Hay también una carreta tirada por dos yuntas de bueyes, con sus grandes ruedas envueltas en lonjas de cuero y su alto techo cubierto con cueros de vacuno en pelo, estirados sobre la larga picana (…) la elegante diligencia tirada por cinco caballitos, el carro aguatero (…) los aperos y recados criollos han sido ejecutados a la auténtica usanza criolla, tan minuciosa en el trenzado de los cueros crudos. Todo ello ha sido encuadrado en un enorme rancho típico con techo de paja. 

Cien niños podrán participar en cada vuelta de esta magnífica calesita que cuenta con un equipo amplificador para la transmisión de música adecuada». Concluía el artículo señalando que poseía un motor de diez caballos de fuerza con corriente alterna y desarrollaba una velocidad de 95 metros por minuto. (La Nación, 3ª Sección, domingo 15 de agosto de 1943, página 4).

El techo de la calesita era originalmente de juncos hasta que hacia 1952 fue reemplazado por el actual de chapas. La calesita fue finalmente inaugurada el 19 de septiembre de 1943 a las dos de la tarde.

Sobre el Museo

El museo abre sus puertas el 6 de octubre de 1921, con el nombre de Museo Municipal de Buenos Aires. Así se hace efectivo el deseo de Ricardo Zemborain (1872-1912), quien por voluntad testamentaria había legado sus colecciones artísticas e históricas a la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.

Su primera sede funciona en la planta alta de Corrientes 939. En 1936, debido al ensanche de la calle Corrientes, se traslada a Cerrito 281, y en mayo de 1937, a Quintana 84-88. En 1941, la Comisión Interventora de Vecinos del Concejo Deliberante resuelve destinar «el edificio existente en la ex estancia Saavedra para sede del Museo» y decide darle el nombre «Cornelio de Saavedra».

La sede actual del museo fue la casa de la chacra de Luis María Saavedra, construida entre 1870 y 1880, típica villa de familia pudiente de arquitectura italianizante, planta en forma de «U», techos de azotea con pretil y pórtico de líneas corintias; contaba también con dependencias para el personal de servicio, vivienda para el mayordomo, cocheras, galpones para la cría de toros y caballos, corrales para ovejas, cabras y cerdos, un hermoso palomar y un tambo. El arquitecto Manuel Domínguez modifica la casa adaptándola al estilo de las quintas aledañas a Buenos Aires de la primera mitad del siglo XIX. La obra significa la mutilación de la hermosa casona de Luis María Saavedra, típico exponente de la arquitectura de la segunda mitad del siglo XIX. Así, el 25 de mayo de 1942 el viejo museo abre sus puertas en su nueva y definitiva sede.

Poco después, en 1947, se decide integrar las colecciones del Museo de la Ciudad de Buenos Aires que funcionaba en Fray Cayetano 65, del barrio de Flores. Se recuperan parte de sus colecciones y, con ellas, su propósito original vinculado con la historia de la Ciudad desde su fundación hasta el presente. En 1964 se incorpora un segundo edificio y en 1980, con motivo del notable incremento patrimonial, un tercero con el que se conforma la actual estructura edilicia. En sus diez salas de exhibiciones permanentes se expone el patrimonio del Museo, que desde 1921 se fue enriqueciendo a partir del núcleo fundacional de Ricardo Zemborain, cuyo objeto es ofrecer diversas reflexiones sobre la historia, la política, la economía y la vida social a partir de sus colecciones de platería urbana, mobiliario y objetos de arte y decorativos (en dos ambientaciones de un salón porteño de la primera y de la segunda mitad del siglo XIX), peinetones y alhajas femeninas (colecciones Miguel Gambín y Zemborain), vestimenta y elementos de las modas y las costumbres masculinas y femeninas de siglo XIX, y platería rural (Colección Alfredo y Sara Davis de Keen).

Un amplio panorama del pasado conforman los testimonios del proceso emancipador de Sudamérica (desde las invasiones inglesas hasta la Independencia); el complejo proceso de la Confederación Argentina (colecciones Andrés Lamas y Ricardo Zemborain); y la siempre agitada historia monetaria (una de las más importantes colecciones de numismática del país).

El Museo Saavedra intenta reflexionar sobre lo que muestran y ocultan sus colecciones, así como las posibles y distintas lecturas que ellas admiten. Es que, originalmente los museos de historia fueron concebidos, y éste no es la excepción, más como espacios de veneración laica que como espacios de reflexión y conocimiento. En palabras de Nietzsche: «mientras el pasado tenga que ser descrito como algo digno de ser imitado, como imitable y posible otra segunda vez, corre, ciertamente, el peligro de ser distorsionado, de ser embellecido, y se acerca así a la pura invención poética; incluso hay épocas que no son capaces de distinguir entre un pasado monumental y una ficción mística porque exactamente los mismos estímulos pueden extraerse de uno y otro mundo» (Friedrich Nietzsche Sobre la utilidad y el perjuicio de la historia para la vida (Segunda Intempestiva). Madrid, Biblioteca Nueva, 1999.

De esta manera se ha constituido un patrimonio de más de veintitrés mil objetos, cuya variedad permite obtener una amplia visión de la historia de Buenos Aires, una ciudad que fue capital de un virreinato, de una provincia y, luego, de la Nación.

El Museo Histórico Cornelio de Saavedra, rodeado por un extenso parque, está recostado sobre la avenida General Paz, límite entre la ciudad de Buenos Aires y los partidos de San Martín y Vicente López. Este magnífico espacio verde fue el jardín de la chacra de don Luis María de Saavedra, y allí funciona la calesita del Bicentenario, inaugurada en 1943, y reconstruida en 2009 a partir de la iniciativa de los vecinos del barrio de Saavedra, del Ministerio de Cultura y del Programa Puertas del Bicentenario del Gobierno de la Ciudad.

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