La Pulpera de Santa Lucía por Mabel Crego

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La Pulpera de Santa LucíaHay muchos personajes increíbles, que van  enriqueciendo la historia de los barrios y que por transmisión oral, han quedado guardados en la memoria de los porteños, pero una de las más famosas, fue la de la “hermosa pulpera de ojos celestes de Barracas”, que con sus encantos atraía a todos los soldados de los cuarteles del restaurador.

No sabemos a ciencia cierta si fue una anécdota o si realmente existió, pero investigando en la literatura sobre el tema, encuentro un libro de Gerardo Bra, “La Pulpera de Santa Lucía” donde vierte un conjunto de datos históricos de la vida de la famosa pulpera. La denomina, Ramona Bustos y esto coincide con los datos del historiador de Barracas Enrique Horacio Puccia.

El periodista León Bouché, en su libro “Pulperías, mojón civilizador” nos cuenta que Flora Balderrama, propietaria de la legendaria pulpería, en su juventud había sido cocinera de una adinerada familia de la elite porteña y que el  dueño de casa, el  señor Bustos unitario y  ex-secretario de Rivadavia, estuvo perseguido por la mazorca   y  tuvo que huir a la Banda Oriental, seguido por su fiel sirviente, el mulato Pastor Valderrama, esposo de Flora.

En el año 1836 la parda Flora con el dinero que le dejó el Sr. Bustos, instaló la pulpería en la  calle Larga (actual Avenida Montes de Oca) y la muchacha atendía a los parroquianos que asistían a la pulpería, despertando el amor de varios mazorqueros y payadores.  

Cuenta que la “rubia del saladero” en realidad se llamaba Ramona Bustos y era hija del fugitivo unitario, que como era viudo le encargó la niña a su fiel servidora Flora para que la cuidase hasta su regreso de la Banda Oriental cuando las persecuciones políticas se aplacaran, pero nunca regresó, no se sabe que ocurrió después de su huída.

Los historiadores concuerdan en otros detalles, como que un tal Miranda, un unitario, mozo poeta y guitarrero, asiduo visitante de la pulpería se había enamorado perdidamente de Ramona y una noche se la llevó con él.

Bouché afirma que fue en el mes de Abril del año 1840, cuando en Buenos Aires los mazorqueros de Rosas, persiguieron en forma masiva a todos los unitarios.

Se supone que huyeron a la Banda Oriental por dos razones, primero porque el padre de Ramona se encontraba exiliado allí y segundo porque la proximidad de la pulpería al Rio de la Plata haría factible que ellos se embarcaran en sus costas rumbo al hoy Uruguay.

Existe una antigua tradición oral en la ciudad de San Pedro, que cuenta que en sus costas, la pareja de Ramona y Miranda se embarcaron en una de las naves de la flotilla de Francia, que había transportado hasta San Pedro al ejercito de Lavalle, y llevó a ambos hasta el arroyo de Las Vacas, hoy Ciudad de Carmelo.

Pero debemos tener en cuenta que se trata de una tradición oral, mas anecdótica que histórica, ya que a la pareja les resultaría mucho mas fácil embarcarse en el cercano Riachuelo o en el Río de La Plata, desde el momento que la legendaria pulpería se encontraba sólo a diez cuadras de sus costas  y no tener que escapar de los mazorqueros por un trayecto de 170 Km.

Ignacio Corsini llevó al disco el vals “La pulpera de Santa Lucía” escrita por Bloomberg y Maciel el 22 de Abril de 1929, sin sospechar que esta pieza sería tan famosa durante tantos años.

Era rubia y sus ojos celestes
reflejaban la gloria del día
y cantaba como una calandria
la pulpera de Santa Lucía.

Era flor de la vieja parroquia
¿quién fue el gaucho que no la quería?
Los soldados de cuatro cuarteles
suspiraban en la pulpería.

Le cantó el payador mazorquero
con un dulce gemir de vihuelas.
En la reja que olía a jazmines
en el patio que olía a diamelas:

“Con el alma te quiero, pulpera
y algún día tendrás que ser mía”,
mientras llenan las noches del barrio
las guitarras de Santa Lucía.

La llevó un payador de Lavalle
cuando el año cuarenta moría;
ya no alumbran sus ojos celestes
la parroquia de Santa Lucía.

No volvieron los trompas de Rosas
a cantarle vidalas y cielos;
en la reja de la pulpería
los jazmines lloraban de celos.

Y volvió el payador mazorquero
a cantar en el patio vacío
la doliente y postrer serenata
que llevábase el viento del río:

“¿Dónde estás con tus ojos celestes
oh pulpera que no fuiste mía?
¡Cómo lloran por ti las guitarras,
las guitarras de Santa Lucía!”.

Más tarde Corsini grabó en 1932  “El payador de San Telmo” del autor José Lojo, que es claramente la segunda parte de “La pulpera de Santa Lucía”.

Bloomberg editó una serie de novelas cortas, para contar la verdadera historia de su famosa pulpera “rubia de ojos celestes”.

Gracias a ello hoy podemos conocer los pormenores de esta enigmática mujer de Barracas.

Mabel Alicia Crego – Maestra de Sección email
Escuela Nro. 15 Barracas

Fuentes:

  • “Barracas su historia y su tradición” de Enrique Horacio Puccia.
  • “La pulpera de Santa Lucía” de Gerardo Bra
  • “Pulperías, mojón civilizador” de León Bouché
  • Carta de Alberto Luis Noblia