Proponen en la Legislatura de CABA cambiar el nombre de 3 estaciones de subte

Proponen en la Legislatura cambiar el nombre de 3 estaciones de subte
Tres proyectos aprobados en primera lectura el jueves 18/11 proponen cambios en la nomenclatura de estaciones de subtes. Deberán ser discutidos en Audiencia Pública antes de su votación definitiva: 1) denominar Independencia – Beata Mama Antula a la estación Independencia de la línea E (VJ); 2) denominar Echeverría – Mártires Palotinos a la estación Echeverría de la línea B (FdT); 3) denominar Hospitales – Ringo Bonavena a la estación Hospitales de la línea H (FdT). #Subte #beatamamaantula #martirespalotinos #ringobonavena #lineaE #lineaH #lineaB

 

A continuación los datos y los fundamentos de los proyectos de ley presentados y aprobados en primera lectura el 18/11, en la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires, relacionados con los cambios de nombre de las estaciones del Subte de distintas líneas, que luego deberán pasar por Audiencia Pública previo a su sanción definitiva.

Denomínase “Independencia – Beata Mama Antula” a la actual Estación “Independencia” de la Línea E de Subterráneos de Buenos Aires.

Proyecto 901-D-2021 presentado por DEL GAISO, JUAN FACUNDO

El presente proyecto tiene por objeto renombrar una de las estaciones de la Línea E de Subterráneos.

Sobre la estación Independencia de la Línea E se encuentra emplazada la Santa Casa de Ejercicios San Ignacio de Loyola, monumento histórico nacional, que fue fundada por María Antonia de Paz y Figueroa, mejor conocida como Beata Mama Antula.

El decreto del año 1942 sostiene en sus fundamentos que la Casa de Ejercicios situada en la esquina de las calles Salta e Independencia, fue iniciada por voluntad de la Beata Mama Antula (Sor María de la Paz y Figueroa). También afirma que conserva aún su primer claustro y capilla, así como las habitaciones contiguas, del más característico estilo colonial. Se conserva también la habitación donde murió la beata argentina.

Esta religiosa católica al servicio de la Compañía de Jesús buscó mantener viva la obra de la orden tras su expulsión de América en 1767 e inquirió que se continúe la práctica de los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola. Vivió una vida de servicio al prójimo y realizó obras misioneras por Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja, Córdoba, Buenos Aires y Paraguay.

En 1780 comenzó a realizar los ejercicios espirituales en Buenos Aires. A pesar de las dificultades, en sólo 8 años había logrado que setenta mil personas participaran de los ejercicios espirituales. En 1788 solicitó el permiso al Virrey para admitir la donación de terrenos para la construcción de la Santa Casa de Ejercicios Espirituales, y a fin de año obtuvo la licencia para ello. 

El permiso para la construcción se hizo esperar seis años, entre otros motivos, porque el Síndico de la Ciudad, Miguel de Azcuénaga, creía que se debía pedir permiso al rey tratándose de un Beaterio y casa de recogimiento de mujeres. Es por esto que recién obtuvo la licencia para construir a fines de 1794. Fue en una de sus habitaciones donde falleció, en la tarde de un 7 de marzo de 1799, sin llegar a ver concluida su obra.

La edificación fue diseñada por el alarife Juan Campos, el mismo que trazó los planos del Convento de San Lorenzo, donde José de San Martín planeó su primer combate en suelo americano.

En este solar realizaron sus ejercicios espirituales Santiago de Liniers, Cornelio Saavedra, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Mariano Moreno, Bernardino Rivadavia, Juan Manuel de Rosas y su hija Manuelita, Juan Bautista Alberdi y Bartolomé Mitre, entre otros. 

Es el edificio más colonial que se conserva en nuestra ciudad, no por ser el más antiguo, sino porque fue el menos modificado por el desarrollo de nuestra urbe. Actualmente es el convento de la Sociedad Hijas del Divino Salvador, y se siguen realizando retiros espirituales y visitas guiadas.

En 2016 el papa Francisco aprobó la realización de un milagro por intercesión de la venerable Mama Antula en 1904, y ese mismo año, el 27 de agosto, fue proclamada beata en la ciudad de Santiago del Estero.

A la Beata Mama Antula le debemos también la devoción a San Cayetano, el patrono del pan y del trabajo. Tras su llegada a Buenos Aires, María Antonia escogió a San Cayetano como patrono protector de su empresa evangelizadora, por ser el Santo de la Providencia, y le encomendó cuidar sus tareas. La primera imagen del Santo se veneró en la Santa Casa de Ejercicios casi desde su fundación.

Las Hermanas Hijas del Divino Salvador mantuvieron la devoción al Santo que Mama Antula les había dejado, devoción que fue trasladada al barrio de Liniers donde actualmente se encuentra la Iglesia y Santuario a San Cayetano.

Entendemos de gran trascendencia la obra espiritual de Mama Antula por eso consideramos oportuno realizar un homenaje designando una estación de Subte con su nombre. 

Es por esto por lo que solicito a mis pares la aprobación del presente proyecto de Ley.

Denomínase «Echeverría – Mártires Palotinos» a la actual Estación «Echeverría» de la Línea B de Subterráneos de Buenos Aires.

Proyecto 678-D-2022 presentado por FERREÑO, CLAUDIO AMÉRICO

La dictadura autodenominada “Proceso de Reorganización Nacional”, que tuvo lugar entre 1976 y 1983, pisoteó absolutamente todos los derechos humanos que nuestra legislación nacional y las distintas convenciones internacionales protegieron a lo largo de nuestra historia. En ese sentido, una de sus caras más aberrantes se pudo observar en lo que se conoció como la masacre de San Patricio. Llevada a cabo en la madrugada del día 4 de julio de 1976, durante esa oscura jornada el recientemente instalado gobierno de facto ejecutó nada menos que el asesinato de tres sacerdotes y dos seminaristas de la Congregación Palotina dentro de la Parroquia de San Patricio, en la actual comuna de Villa Urquiza, donde también se encuentra la estación aludida.

Tanto los sacerdotes Alfredo Leaden, Pedro Dufau y Alfredo José Kelly como los aspirantes Salvador Barbeito Doval y Emilio José Barletti (víctimas de la masacre) tuvieron una vida de servicio al prójimo, enfocada especialmente en los más humildes. En medio de un clima de amenazas y persecución política, ellos eligieron no callar y ser fieles a Dios y al Santo Evangelio, antes que a los poderosos de este mundo.

La cuestión ideológica, esgrimida por los asesinos del grupo de tareas en algunas de las evidencias recolectadas en la escena del crimen, solo era una distracción de lo que realmente molestaba a los grupos de poder que conducían al gobierno de facto: la devoción por los más humildes y la no resignación a aceptar la profunda desigualdad que afectaba y aún afecta a nuestra región. Horribles expresiones encontradas en la casa parroquial tales como “Estos zurdos murieron por ser adoctrinadores de mentes vírgenes y son MSTM”, o un dibujo de Quino en el cual Mafalda sostenía un bastón mencionado como el “palito de abollar ideologías” posado sobre el cuerpo del aspirante Barbeito Doval dejan a la vista que el odio radicaba en la vocación social transformadora y no en meras motivaciones político partidarias.

Señor presidente, los padres palotinos dejaron una marca indeleble en nuestra sociedad. La masiva misa realizada tras la masacre celebrada por el nuncio Pío Laghi, a la que concurrieron miles de personas, fue tan solo una de las miles de manifestaciones de agradecimiento que la comunidad cristiana en particular y los argentinos en general le han otorgado a estos verdaderos mártires de nuestra historia reciente. Afortunadamente, tras décadas de incertidumbre judicial y causas que naufragaron, este lamentable hecho se investiga como delito de lesa humanidad en lo que significa un faro a nivel mundial en políticas de Estado en materia de derechos humanos.

El Padre Dufau fue claro en una de sus homilías que pudieron rescatarse tras su paso a la inmortalidad: “Desde el momento en el cual el profeta denuncia el pecado del hombre y los pueblos, su tarea se torna difícil y antipática. Y un recurso a veces utilizado es sacarlos del medio, encarcelándolos, matándolos”. Su valentía y la de sus compañeros de congregación asesinados no puede ser olvidada, por lo que recordarlos en una estación de subterráneo próxima a la Parroquia de San Patricio como lo es Echeverría de la Línea B es tan sólo uno de los miles de homenajes que se merecen estos verdaderos hombres de servicio. Es por ello que solicito se acompañe el presente Proyecto de Ley.

Modifíquese la actual denominación de la estación de subterráneo de la Línea H “Hospitales” por la de «Ringo Bonavena – Hospitales”.

Proyecto 501-D-2022 presentado por ANDRADE, JAVIER

La línea H del subterráneo de la ciudad de Buenos Aires, en la actualidad se extiende a lo largo de 8 km entre las estaciones Facultad de Derecho – Julieta Lanteri y Hospitales, uniendo transversalmente la zona norte y la zona sur de la CABA por debajo de las Avenidas Jujuy y Pueyrredón.

La inauguración de las dos últimas estaciones ubicadas al extremo sur de la ciudad, resultaron de fundamental relevancia para la dinámica cotidiana de los vecinos del barrio de Parque Patricios. La estación “Hospitales” comenzó a funcionar durante el año 2013, luego de numerosos reclamos elevados como consecuencia de las demoras en los tiempos de ejecución de obra, las restricciones presupuestarias y las deficiencias en los proyectos oportunamente aprobados que omitía particularidades geológicas y generaba conflictos con comerciantes de la zona a los que se desalojaría para la construcción de las bocas de acceso.

A lo largo de todo el proceso de construcción de dichas estaciones, la comunidad de Parque Patricios se ha visto seriamente involucrada en el desarrollo de obra y sus efectos. Y ello tiene razón de ser en la identidad barrial de los vecinos y en su sentimiento de pertenencia a ese barrio, que en la gran mayoría de los casos los ha visto nacer.

Cabe destacar que cuatro de las estaciones de la línea H atraviesan el territorio del barrio: Inclán, Caseros, Parque Patricios y Hospitales. Y si bien cada una de ellas toma el nombre de su lugar de emplazamiento, a excepción de lo que ocurre en el caso de la estación Parque Patricios, las restantes denominaciones establecidas implican nulas referencias a la identidad del barrio y su comunidad. Alrededor de 12.000 vecinos encuentran diariamente respuesta a su necesidad de transporte desde la instalación de la línea H en este sector de la ciudad y la mayoría de la población del barrio transita por la zona de las estaciones, dado que las mismas se encuentran en sus puntos neurálgicos.

Actualmente la comunidad de Parque Patricios se encuentra frente al desafío de sostener su identidad cultural frente a los numerosos cambios estructurales (tanto de infraestructura y arquitectura, como sociales, comunitarios, comerciales e interpersonales) consecuencia de la creación del Distrito Tecnológico y la radicación en la zona de la Jefatura de Gobierno local.

La propuesta de rescate de algunos de los símbolos que el barrio reconoce como propios brindándoles homenaje al establecerlos en aquellos lugares que los vecinos diariamente transitan, apunta al rescate de bienes culturales en los términos establecidos por la normativa nacional y local, permitiendo que los ciudadanos sostengan sus raíces y la noción de pertenencia.

En este sentido, se propone el cambio de denominación de la estación “Hospitales”, que recibe el nombre como consecuencia de su emplazamiento cercano a los Hospitales Penna y Churruca, por el de “Ringo Bonavena”, personaje icónico del barrio de Parque Patricios, conforme sucintamente se presenta a continuación.

Oriundo de Parque Patricios, Oscar Natalio “Ringo” Bonavena (25/09/1942 – 22/05/1976) inició su carrera como boxeador en el Club Atlético Huracán, y en 1959 fue campeón amateur. Luego desarrolló su carrera profesional en Estados Unidos, donde combatió con figuras como George Chuvalo, Joe Frazier y  Muhammad Ali, alcanzando un registro de 58 peleas ganadas, 9 perdidas y 1 empate.

En febrero de 1976, Bonavena fue asesinado en Reno, Nevada, Estados Unidos. Fue velado el 29 de mayo en el estadio Luna Park, donde fue despedido por unas 100.000 personas, una de las más grandes manifestaciones populares en tiempos de dictadura, y luego fue sepultado en el Cementerio de la Chacarita.

Su pertenencia al barrio, los comienzos de su carrera en el Club Huracán – del que fuera su máximo ídolo extrafutbolístico – y su fanatismo por el “equipo quemero”, hacen de Ringo Bonavena uno de los emblemas de los vecinos de Parque Patricios. Tanto así que en el año 2003 se inaugura en el parque, frente a la sede social del club, la estatua de 3,20 mts y 450 kg que lo representa. Actualmente, la tribuna local del Palacio Ducó lleva su nombre en homenaje, el gimnasio donde entrenan los boxeadores del club detenta su nombre y, por lo bajo, entre los vecinos del barrio aún resuena la mítica canción «Somos del barrio / del barrio de La Quema / somos del barrio de Ringo Bonavena».

Resultando indudable la vinculación existente entre el personaje referido y la identidad del barrio, la relevancia del rescate y sostenimiento de íconos culturales en una ciudad en constante desarrollo. Todo ello en atención a las pautas internacionales vigentes, tanto en materia de identidad cultural como en cuanto a derechos de ciudadanía y urbanismo, que forman parte de los preceptos constitucionales de la CABA.

Por todo lo expuesto, y teniendo presente el año en que se cumplen 80 años del nacimiento de Ringo, es que solicito a mis pares el acompañamiento a la sanción del presente proyecto de Ley.

fuente: Módulo de Consultas Legislatura de la ciudad de Buenos Aires.

 

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