Mabel Granata: Mármol entre Pavón y Garay

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Nací en Castro Barros al 800, mi familia paternaera deMasa al 1400, y me crié en Mármol entre Pavón y Garay. Estaba a una cuadra y media de la «cancha de San Lorenzo», allí, a la edad de 10 años comencé a patinar y mi profesor era Arturo Greco (un maravilloso patinador). Participé en varias exhibiciones y a los 12 años mi papá no me dejó ir más (ya estaba «muy crecida», según él).

Asistí a la escuela República de Colombia, sobre la Avda. Garay entre Quintino y Quintino Bocayuva y de la que tengo los recuerdos más dulces de mi infancia, recuerdo los nombres y los rostros de todas mis maestras queridas, menos la de 5to. grado «la Srta. María Luisa» que fue muy cruel conmigo…. me llamaba «cara de carnero degollado» y me hizo sufrir mucho… y aún no sé por qué. El único «insuficiente» que tuve me lo puso ella y me dijo mientras escribía… «mirá lo que te pongo… sé que no lo merecés pero igual te lo pondré…¿vas a llorar?» (y yo no lloré, pero nunca más me olvidé del daño que me causó).

Recuerdo que ya recibida de maestra, la encontré caminando por Boedo y ella me reconoció y vino muy cariñosamente a saludarme y yo aproveché para preguntarle «de docente a docente» por qué me había lastimado tanto y le puntualicé todas las afrentas recibidas (que habían sido muchas) y se puso a llorar como una criatura y a pedirme perdón… diciendo que eran «bromas»… Pensar que es lo único feo que recuerdo de Boedo… si supiera la pobre.

Luego en el secundario fui al Liceo de Srtas. No. 5 en la calle Formosa y los dos últimos años lo hice en el Instituto Bernasconi en Parque Patricios, donde me recibí de maestra.

Boedo para mi, y a ésta altura de mi vida, luego de haber viajado por el mundo y vivido en distintos países junto a mi esposo, representa algo que no puedo explicar… puesto que de sólo nombrar «Boedo» se me llenan los ojos de lágrimas… y al instante.

Volví al país pero vivo lejos de la Capital, deseo fervientemente volver a caminar sus calles, y a la vez temo de hacerlo, pues sé que estaré buscando un tiempo,rostros, un aroma… que ya no están… y que viven sólo acurrucadosen mis recuerdos.

El «Nipon»… mi padre y sus hermanos «paraban» allí. Todas las noches se iba a tomar un cafecito y a reunirse con ellos.

Boedo y Constitución, en la ochava justo había un café donde iba con mi papá a jugar al billar… (bueno, yo creía que jugaba) luego una familia armeniapuso un negocio de cueros.

El Nilo, el Cuyo… todos los cines del barrio adonde íbamos casi todos los fines de semana y, como regla, todos los24 de Junio… la semana de Gardel era algo muy especial en aquel entonces.

Algún día volveré… y recorreré sus calles, tomaré un café en el «Nipón» (aunque se llame diferente) comeré los mejore sandwiches de miga del mundo en el Trianón… respiraré el olor de mi infancia y caminaré bajo los plátanos frondosos… pues tengo mis recuerdos asidos a sus hojas…