Los Mojones de la Av. General Paz por Susana Boragno

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por Susana Boragno
publicada en el Diario La Nación, Suplemento
Campo- Rincón Gaucho el 30 de noviembre de 2013

Recorriendo la colectora de la Avenida General Paz, en el límite con  Provincia, se pueden observar unos objetos de hierro fundido, instalados algunos en las veredas, en las esquinas o empotrados en la pared.  Son  mojones que tienen una gran importancia histórica, a pesar de  que ahora pasan inadvertidos o son observados con  cierta indiferencia.

Antecedentes históricos

La Nación Argentina, que carecía de capital, buscaba concretarla  en Buenos Aires, que era la capital histórica de la Provincia. Luego de la cruenta revolución de junio de 1880, logra su objetivo y el Gobierno Nacional deja de  sentirse “huésped” en la Capital Provincial. En 1887, después de trabajosas negociaciones,  la Provincia cede los Partidos de Flores y Belgrano. Será una de las condiciones indispensables de esta cesión, que la Nación construya a su costa un boulevard de cien metros de ancho, en el mismo límite del  territorio cedido. En 1888, los ingenieros Pablo Blot y Luis Silveyra, nombrados por los Gobiernos Nacional y Provincial respectivamente, son los encargados para trazar la línea de deslinde en el territorio cedido.

El Presidente de la República Juárez Celman, aprueba el informe y plano adjunto remitido al Ministerio del Interior de la Nación por los mencionados ingenieros en cumplimiento de la ley N° 2089 (20-09-1887).

Por su parte, el gobernador de la Provincia Máximo Paz, también aprueba el trazado.

La toma de posesión de los Partidos de Flores y Belgrano se hizo por decreto en el año 1888. Era por entonces Intendente Municipal Dr. Antonio F. Crespo. Las actas se labraron el 11 y el 14 de febrero del corriente año con los Intendentes D. Florencio Núñez por Belgrano y Enrique Quintana por Flores.

Justamente, para delimitar ese boulevard se colocaron mojones de hierro fundido.

LOS MOJONES DE LA AVENIDA GENERAL PAZMojones

La palabra deriva del hispano-latín Mutulus, cabeza sobresaliente de una viga. Voz, quizás tomada del etrusco y probablemente con parentela en vasco: muturr, hocico, morro.

El amojonamiento es el acto de colocar hitos, mojones o cualquier señal que indique  los términos, límites o líneas divisorias del territorio.

En 1824 se especificó que se debía utilizar para amojonar la piedra sillar, pero como este material era escaso en el país,  a partir de la segunda mitad del siglo XIX, se adoptó el hierro.

Mojones de la General Paz

La Avenida General Paz tiene una forma poligonal que está determinada por los mojones A, B, C, D, E que se colocaron en los puntos de quiebre de la línea de circunvalación. El A es el punto de arranque, el más próximo al Río de la Plata, hoy enterrado 0,80 cm. en un predio que hoy ocupa un club policial. El B estaba en el cruce con la Av. del Tejar; el C está a la altura de la Av. F. Beiró; el D coincidió con el Km 16, calle Tonelero en sesgo con la Av. Díaz Vélez y el E, se colocó en el Km 23, un  meandro del Riachuelo, antes de su rectificación.

Los restantes mojones se ubicaron a la distancia de un kilómetro entre sí, sumando un total de 23. Cada mojón tiene una altura aproximada de 0,80  y un ancho de 32 cm por lado. De un lado tienen la inscripción “Capital Federal” y del opuesto “Provincia de Buenos Ayres”.  Un tercer lado indica el kilometraje y en el opuesto el número de mojón.

Por el centro del mojón pasa el límite exacto entre Provincia y Capital. La Avenida General PLOS MOJONES DE LA AVENIDA GENERAL PAZaz pertenece toda a Capital, la Provincia empieza en el borde externo de la Avenida. 

Del total de mojones colocados hoy quedan tan sólo 10. Subsisten dos que tienen la rareza de estar empotrados en la pared. Como dato curioso se puede decir que el vecino duerme y vive en la provincia, pero cuando sale de su casa ya está pisando en territorio capitalino.

Cuando se colocaron estos mojones, todo era campos, chacras, quintas; perdidos en la inmensidad de la pampa. Ayer, trazaron un nuevo camino, dividieron campos sembrados, arboledas y cercos. Fueron atravesados por carretas, diligencias y carros. Hoy, son mudos testigos del intenso tránsito que circula por la colectora de la Avenida.Es importante, conocerlos y preservarlos como patrimonio, fundamentalmente, por su significativo valor histórico.

por Susana Boragno
publicada en el Diario La Nación, Suplemento
Campo- Rincón Gaucho el 30 de noviembre de 2013