La Santa Patrona del barrio de Barracas por Mabel Crego

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Cada año, el 13 de diciembre, la avenida Montes de Oca se puebla de un clima festivo y alegre, el perfume de los  jazmines invade todo el barrio, los puestitos con rosquillas e imágenes de la virgen se multiplican, uno a uno.

13 de diciembre de 2007, procesión por Santa Lucía, patrona del barrio de Barracas 13 de diciembre de 2007, procesión por Santa Lucía, patrona del barrio de Barracas 13 de diciembre de 2007, procesión por Santa Lucía, patrona del barrio de Barracas 13 de diciembre de 2007, procesión por Santa Lucía, patrona del barrio de Barracas

Desde muy temprano, por la mañana, ya se observa el ambiente de fiesta, la gente comienza a agruparse en la entrada de la iglesia, una valla contenedora marca un camino, en hilera para que los fieles puedan entrar al templo  a rezarle a la virgen,  repitiéndose el mismo ritual año tras año en  el barrio de Barracas.

Por la tarde ya armado  el escenario donde se dará la misa al aire libre, cortan la avenida Montes de Oca en la calle Suárez  y todo el tránsito circula por la calle Isabel la Católica, desviando hacia el centro por Av. Martín García, y por Hornos hacia el Puente Pueyrredón.

A las 6 de la tarde, con campanadas y por los altoparlantes a viva voz, anuncian la salida de la virgen del templo y entre rezos, pañuelos blancos y aplausos de la muchedumbre, sale de iglesia la imagen sobre un estrado adornado de jazmines.

La virgen en alto va soportada por seis hombres,  que abriéndose paso entre la multitud que la aclama, comienzan a dirigirse lentamente hacia la calle Martín García. Un séquito de niños y niñas con sus trajes de comunión la preceden y detrás de la imagen la acompañan los fieles, a su paso le arrojan jazmines con pedidos y rezos a lo largo de la  avenida Montes de Oca.

Luego doblan en Ituzaingó  y retoman por la misma arteria hasta la calle Brandsen.
Es emocionante ver como cantidades de   jazmines van cayendo  desde los balcones, de los altos edificios como una lluvia perfumada, mientras que detrás de la virgen sigue los fieles  cantando y rezando.

Al llegar al altar preparado al frente de la Iglesia, todos la saludan con sus pañuelos blancos bajo la luz del sol de diciembre y los  repiques de las campanas,  luego  comienza la misa de las seis de la  tarde.

La devoción a Santa Lucía se inició en 1733 en una capillita existente en una quinta ubicada donde hoy se cruzan las calles Sarmiento y Montevideo (en ese momento,  muy  lejana al centro de  la aldea, la plaza Mayor).

El culto popular se remonta al año 1793, cuando el obispo Sebastián  Malvar y Pinto concedió el permiso a doña María Josefa de Alquizalete para que en la quinta de su propiedad de Barracas, (ubicada en el camino de la ensenada de Barragán y Pampas, luego llamada calle Larga, después avenida Santa Lucía y hoy avenida Montes de Oca),  se edificara una pequeña capilla de ocho por siete metros. 

La zona de Barracas en ese entonces, pertenecía a la parroquia de la Catedral, cuyo límite sur, era el Riachuelo.  Este era el límite que la separaba de la parroquia de  la Magdalena, creada en 1930.

Mas tarde el 31 de mayo del año 1803, el obispo Benito de Lué y Riega, convirtió a la capilla en Oratorio Público.

La quinta fue vendida en varias oportunidades, hasta que en 1862 la adquirió Teodoro Serrantes, ésta familia finalmente vendió los terrenos donde se levanta el templo al arzobispo Dr. Federico Aneiros, …“quien actuó como comprador en nombre de la iglesia Argentina…”

En 1838 bajo el gobierno de Rosas, Pastor Obligado describía la tradicional procesión de la Virgen Siracusana diciendo …” y es de esta capilla de Santa Lucía, que sacaban la pequeña imagen el 13 de diciembre, entre repiques, bombas, cohetes y camaretas, orquesta de negros y mulatos con bombos platillos y chinescos delante, y abastecedores, matarifes y devoto paisanaje  a la retaguardia.”…

Años antes, cuando fueron prohibidas las corridas de toros que solían organizarse para celebrar las fiestas de Santa Lucía, comenzaron a realizarse  carreras de sortijas,  en un trayecto que iba desde la esquina de “La Banderita” hasta la quinta de Casajemas, (se dice que Casajemas era propietario de una isla desaparecida en el Riachuelo, citada en el libro de “Amalia” de Jorge Amado, como la isla de Casajemas. Según Antonio Pujia, historiador del Barrio de Barracas, dice que Rafael Casajemas, catedrático de la universidad en tiempos del gobernador Rosas, poseía una quinta frente al Riachuelo, quizá la isla desaparecida, y es por eso que la calle Olavarría hace 150 años se llamó Calle de Casajema o Casagema),  siendo luego la argolla ofrendada a la virgen.

En febrero de 1871 se produjo la llamada “Procesión de la sequía”.  

Los fieles de la capilla se unían a las rogativas generales para que se produjera la lluvia que pusiera termino a la terrible sequía que por varios meses azotaba el país entero. 

La Santa fue sacada de la capilla en solemne procesión, a las seis de la tarde por la calle Larga, todo el pueblo estaba reunido orando bajo un despejado cielo azul, al terminar el recorrido cayó una torrencial lluvia dando alivio a los campos y a la ciudad, se unió en una misma plegaria la petición y la acción de gracia.

En 1882, los hermanos Serrantes, hijos de Don Teodoro, propietarios de los terrenos donde se hallaba instalada la capilla, que ostentaba el numero 78 de la avenida Santa Lucía, propusieron trasladarla a otro lugar de la propiedad, a la vuelta, en el terreno que miraba al sur, (hoy calle Wenceslao Villafañe) frente a una pequeña plazoleta que allí existía.

El vecindario no estaba conforme con ese traslado, máxime que se hacía a una calle transversal sin mayor tráfico y reduciendo sus dimensiones.

Asimismo el periodismo de la época no cesaba de expresar su disgusto. 

El 22 de noviembre de 1882 “El Diario” que no se caracterizaba por su orientación católica, publicaba lo siguiente:  …”Santa Lucía,  la pequeña capilla de la calle Larga de Barracas, convertida hoy en avenida, está en vísperas de desaparecer o de cambiar su ubicación.

Situada en terrenos particulares y capilla privada en un tiempo, los terrenos en que está edificada, pasaran de sus antiguos dueños a otras manos que no tienen empeño en conservarla para el culto, y decidieron aprovechar el terreno que ocupa dando el frente a la avenida, para construir en él edificios modernos”…
(Para deleite de las nuevas generaciones, que deseamos conservar el patrimonio histórico y cultural de Barracas,  la Capilla finalmente fue comprada a nombre de la Iglesia por el obispo Federico Aneiros). 

En diciembre de 1883 se celebraron los grandes festejos de las fiestas del centenario de la capilla.

Los diarios anunciaron los festejos preparados entre los días 13 y 16 de diciembre diciendo: …” las fiestas serán espléndidas  y la iluminación será mucho mas espectacular que en años anteriores, debido a que la Intendencia Municipal ha tenido a su cargo la colocación de los arcos y pago del alumbrado..”

Los actos incluían salvas de bombas, repiques de campanas, cánticos de los fieles que estarían a la salida del sol del día 13,  frente a la Capilla.

Una gran peregrinación que partiendo del templo de la Inmaculada Concepción llegaría hasta Barracas, con  solemne ceremonia y sermón a cargo de uno de los oradores sagrados de mas fama, grandes grupos corales e instrumentales, integrados por distintos artistas, bazares, rifas, juegos populares con calesitas, cucuñas, trapecistas, rompecabezas, carpas, palos enjabonados y otras diversiones al atardecer, después de la misa de seis.

Mas tarde, corso a lo largo de la avenida, con la actuación de varias bandas, gran iluminación “al giorno” y luz eléctrica que llamaría la atención por su novedad.
Por la noche fuegos  artificiales, “colocados en competencia por dos de los mejores pirotécnicos, recibiendo un premio al que ofrezca mas novedades”.

En tal ocasión salió premiado el que ideó “la paloma de fuego”  que partiendo de unos castillos  chisporroteantes,  montados en la vecina quinta de la familia Lavallol, cruzó en el momento culminante la arteria hasta la capilla, para encender con su pico las luces de colores que adornaban la fachada de la Capilla.

El programa indicaba además que la avenida, en toda su extensión estaría adornada con arcos triunfales, cubiertos de mirto y laurel, coronas de flores  y  vistosos estandartes y gallardetes.
El pavimento sería regado y alfombrado de hinojo, colocándose banderas de todas las naciones a ambos lados de la avenida. 

Siguiendo con la tradición, mas de 600 personas se reunieron el trece de diciembre  frente al templo saludando con sus pañuelos blancos a la virgen,  demostrando que a través de los años  el barrio de Barracas sigue fielmente rindiendo homenaje a su Santa Patrona,  Lucía de Siracusa  protectora de la vista, también de los campesinos, electricistas, afiladores, cortadores y escritores.  

Mabel Alicia Crego  email

Fuentes: 

  • Archivo general de la nación
  • Barracas en la historia y la tradición de 1536-1935  Enrique Puccia
  • Historias de la calle Larga
  • Archivo de Estudios Históricos de Barracas, Fundación Fraga
  • Las fotos que ilustran la nota son de Mabel Crego. 

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