La foto perdida por Ricardo Lopa

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camiseta del Club Atlético Tigre por los años 50Hubo una vez en los ‘50, un “Club Social y Deportivo el Dardo”. El sótano de la mimbrería de Castro y Tarija era su domicilio legal. Lo de social era puro apronte, pues lo único que importaba era la pelotita.

La Honorable Comisión Directiva, en su primera reunión, decidió formar un equipo de fútbol e ir a la aventura del desafío al Parque Chacabuco. Luego, si los resultados acompañaban, la gira continuaría por Soldati y Lugano, donde había mucho verde por ese entonces. Once socios, once jugadores, minga de suplentes, pero con sello y logo con un Dardo amenazante.

La joda era conseguir once camisetas, para colmo, iguales. Un sábado de esos, don Coco y don Antonio, los compinches de Dardo, el de la mimbrería, se mandaron con unos cuantos pibes, entre ellos sus hijos Coqui, Tito, y Dardi por Castro rumbo a Garay, izquierda como quien va a Boedo, pero no llega, recalando en el negocio de venta de artículos deportivos, de la esquina de Colombres.

El tipo, que esperaba que le pechemos aire para la de cuero que no teníamos, no entendía nada cuando Coco lo encaró

– Somos de “El Dardo”, queremos once camisetas.

Te digo, que hacía añares, que al fulano no le aparecían con esa intención de compra. por supuesto, no las tenía.

Si los pibes son impacientes, ni te voy a contar los padres. Garay, rumbo al oeste, Av. La plata, al sur, chau gasómetro en busca de la Chiclana, que alguna vez, fue barrio. Enfrente, justo ahí, con vista al Cine Antártida, se encontraba un pequeño boliche. tenía razón Coco

– Cerca de la cancha, deben vender, algún negocio debe haber

Y lo hubo. previamente, se descartó por futuros conflictos, la de “equipos grandes”, principalmente los del barrio. ¿Sabés que nos terminamos trayendo? de Tigre. si, escuchaste bien, la de Tigre con la roja horizontal sobre el chope azul y el Chacabuco espera.

Todo arreglado. Domingo 20 de noviembre del ‘56, debut. La barra alborotada. 8 hs., en Castro y Tarija, madrugón general. ah, Coco hacía también de aguatero, Antonio de utilero y Dardo de DT. ¡Qué me contursi!

Castro, Pavón, plazoleta de Quintino Bocayuba. Cachirulo, ‘Chueco diarero’, nos ofrece “El Mundo” y del feca de la esquina, un par de veteranos nos fichan. El tranvía 44 tardó en venir. Sabés, siempre me llamó la atención, que a la vuelta el mismo tranway cambiaba el nº era el 26. Bueno, no es mi problema. aparece el transporte, el tano ‘motorman’ casi no nos para, al ver la multitud. El guarda;

– Suban, suban” ¿cuántos son?

– Catorce señor, contesta don Antonio y le alcanza la mosqueta

– Ahí tiene los boletos

– Pero son diez, te choreaste cuatro viejo

– Es donación a la casa

Don Antonio, no transó, cuando bajamos en Asamblea y Emilio Mitre, éramos 14 con 14 boletos. Así fue la cosa, y así debía ser.

Busca que te busca, el desafío por venir. Tanto bolonqui, para nada. No podía ser. La ansiedad, por mostrar nuestras cualidades nos devoraba. La cosa era a la buena de dios. y el Chiba, respondió. tirando para el lado de Curapaligüe, vemos la tricolor del chaca, rojo, negro y blanco.

– Muchachos, le damos… se mandó Dardo.

– Diga, nos está desafiando.

Para ser back central, hay que tener personalidad y calzar fuerte. Este tendría unos 14 años, medía ya, te diría 1,80 mts y calzaría 44.

– No flaco, los estamos invitando a jugar

– Así, que quieren perder, denle nomás

La cancha de tierra de La Medalla Milagrosa, fue testigo mudo de un Tigre-Chacarita, en miniatura.

Coco, de común acuerdo, “referí “. Te la voy a hacer corta. Obvio la formación formal del equipo. La base, insustituibles, Coqui, Dardi y Tito. O casualidad, hijos de los que movían la cosa, Coco, Dardo y Antonio, “tres amigos siempre fuimos”. Broma aparte, Coqui, un pequeño gran “full back”, la estatura no lo molestaba para poner y salir jugando. Tito, “centroforward” de aquellos, le das, no un metro, un centímetro y te la manda a guardar. Por último Dardi, viste era un portanombre. Se pide disculpa, por el deschave. De última, fue wing derecho.

Dos tiempos de cuarenta minutos. a los quince minutos, ya perdíamos dos a cero. Se estabilizó la cosa, no vino la goleada. Descanso. Charla del colegiado, Dardo, Coco y Antonio. A los quince del segundo tiempo, ganábamos tres a dos. Los tres de Tito, el “chinchudo”, con corte de manga y todo en el último. Final 5 a 2, Coqui, el sotipe, de zabiola, y Dardi, en un rebote, aumentaron la diferencia.

– Vieron que no estoy pintado, soy el hijo de Dardo, pero también la meto, gritaba en signo de revancha. Lo que no imaginaba, Dardi, que ese fue el útimo gol que hizo en su trayectoria de futbolista, ah, y el primero.

Finalizada la brega, Coqui hizo también debutar a la máquina de sacar fotos, regalo de mamá Ema. A veces se posa para el presente, otras para el futuro. La de “El Dardo”, no fue ni una cosa ni otra. ¡momento único! Defensores de dorapa, delanteros en cuclillas. La pelota, en las manos del 9, Tito. Mamita, que recuerdo. nos arreglamos como pudimos, chau gomina, cabellos revueltos, desaliñados, camiseta afuera, pero contentos. Tito, ni te cuento con sus tres pepinos, ni te cuento. Aprisionaba la de cuero, como el trofeo más preciado de su vida ¿y quién te asegura qué no lo fue?

– Che Coqui, haceme una copia

– Bueno Tito, le digo a los viejos.

Guardamos los bártulos y violín en bolsa, rumbo para el rrioba.

– Eh, no se vayan así, tan apurados, ¿me imagino que hay revancha?

Jeta hinchada, pómulos inflamados y colorados, exigía el capitán de Chaca

– Denlo por hecho. contestó Dardi, sacando pecho. ¡Qué tal! agrandadito el pibe.

– ¿El domingo que viene?

– Bueno, déjenos pensar, está bien, ah

– ¿Qué?

– Vayan previamente a La Milagrosa, pero del lado de adentro y pidan el milagro, pues los vamos a abrochar otra vez.

El empujón inicial, fue inicio y final al igual que la primaria. El secundario, con obligaciones y amigos nuevos, hizo que “El Dardo”, poco a poco, fuera cayendo en desuso, como la niñez. La mimbrería subsistió unos pocos años. Pero, a los del Chaca, no lo volvimos a ver, al igual que la foto.

Y cincuenta años después un correo electrónico y tres amigos de la infancia cantan presente. Abrazos y pizza en la “Esquina Sur” de San Juan y Boedo. Dardi, cuenta su gol, Coqui, del arcón de los recuerdos desempolva la foto, y Tito, tira la bronca. Parece que con los años todo cambia, escrachado con la de cuero, pero, parado. Bueno que se va hacer, fue mucho tiempo en cuclillas, de dorapa mejor para las rodillas.

Ricardo Tito Lopa
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