Jorge Luis Nadín: El tiempo pasa, los recuerdos quedan

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Que tal mi querido barrio de Saavedra, qué ingrato, pasa el tiempo y ni siquiera unas líneas, pero no te olvidé, cómo te voy a olvidar si en cada lágrima escondida hay un recuerdo de vos.
Son largas las noches de invierno, el tiempo, tirano, hace que las imágenes vuelvan y vuelen al mismo tiempo. Inviernos crudos de pantalón corto, escarcha en los cordones de las veredas, nuestras viejas que nos preparaban para ir al polo norte en vez de ir al cole. Es cierto no había tira balanceado, la tele era de 4 canales, los picados de futbol eran más cortos, la vieja me tentaba a entrar con un chocolate bien caliente, a veces con vainillas, otras con las famosas galletitas de las mil tetitas, como yo decía, las rococó, el capitán Piluso hacia de las suyas con coquito, a veces el lanero solitario, el Cisco Kid, Rin tin tin, Lassie, así pasábamos el tiempo, a veces en la casa de algún amigo, cambiando ficha, generalmente en la de Carlitos (Malalel), Vidal y Núñez, o en la Daniel (Milanesi), Vidal y Republiquetas, a veces en la mía, en la Edgardo, en fin, el invierno se hacía sentir. Hasta la hora de ir a la cama me quedaba extasiado viendo al viejo haciendo pizzas y empanadas, otras los churros a la madrileña, el helado era en verano, recuerdo que con el tiempo me comento que en el boliche pararon Yonny Tedesco y un muchacho que después actúa en Los Campanelli, pucha la memoria me juega un mal momento y no recuerdo el nombre. Los arboles pelados, cuando caía la tarde le daban un  aspecto de pueblo fantasma al paisaje de la calle que parecía perderse hacia Av. del Tejar. Solo algunos colectivos y unos pocos autos rompían el silencio del señor invierno. Jorge (me decía la vieja) abrigate que hace frio, te vas a resfriar, ponete la bufanda en la boca, los guantes, pucha que me parece verla, como diría Fontanarrosa, que lo parió, el reloj del tiempo corrio rápido, hoy me encuentro diciendole lo mismo a mi hija. Ya ves Saavedra, el invierno también trae recuerdos, imágenes de gente que ya no está pero está, como el nombre de Republiquetas o Av del Tejar o Cramer de una sola mano,  como la Asunción, como el colectivo 10 o el 405, o la heladería de mi viejo. Al fin la memoria viene mi tito Mendoza, actorazo cómico, sabía que no me podía olvidar, caray como me voy a olvidar si todos los recuerdos de mi querida Saavedra los tengo grabados a fuego en mi corazón.