Irene Graciela Lurje: «Hasta las lágrimas»

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Hola. Soy Irene Graciela Lurje y nací en Villa Crespo. el 31 de julio de 1946.

Me dicen Titina. Mi madre Leonor Arismendi, era Entrerriana y mi padre, Erich Lurje, era un inmigrante ruso-polaco, que llegó a Buenos Aires en los años 30.

Qué infancia más linda. Qué recuerdos tan hermosos, por eso las lágrimas.

Mis padres ya no están y yo vivo en Girona España, pero al descubrir la página y saber que podía expresar todos mis recuerdos, me hicieron muy feliz.

Les cuento nací en una vieja casa de piezas corridas y cocinas enfrente, de la Calle Darwin al 130. Al lado vivía la familia de Miguel, el Almacenero y enfrente la familia de Juan, el Verdulero.

Eran como nuestras propias familias, donde jugábamos en las calles hasta que nuestros padres vinieran de sus trabajos, donde no había peligro puesto que nos cuidábamos unos a otros.
Me acuerdo de todos mis vecinos de la casa: Anita Malsky, con sus padres polacos Maria y Felipe y su hermano Francisco; después las chicas Benegas, rosarinas ellas, con su mamá María y su papá don Antonio. También estaba Moishe, un judío buenazo, y también estaba la dueña de la casa.

Vivíamos sin molestarnos el uno al otro. Todos juntos y con buena onda, como dicen ahora. Los vecinos, mi amiga Marielena, su primo Julito… cuántos recuerdos. Cómo jugábamos sin juguetes electrónicos, con rayuela en la vereda, con la cuerda o con las figuritas en un cuaderno, y cuando asomaba el verano sabíamos que faltaba poco para que el correo nos acercara la tan ansiada carta en la que nos regalaban un juguete.

Mi cumpleaños es en invierno y mi madre preparaba chocolate con torta y yo invitaba a mis amigos. Todos los chicos del barrio por cierto, sin distinciones.

Cursé mi primer grado en la escuela de Corrientes y Malabia, al lado de la comisaría, porque la que estaba en Fitz Roy no me tomaban por mi pronta edad y mi madre necesitaba trabajar. Por eso en mi primero superior me pasé a esa escuela y allí termine mi sexto grado.

Qué hermosa infancia, qué recuerdos. cuando paseábamos por Corrientes hasta Canning los fines de semana o, simplemente, íbamos hacia Palermo.

También recuerdo a la Av. Juan B. Justo con crespones por la muerte de Evita.

Recuerdos que son imborrables en mi vida. Aunque yo esté lejos, me parece caminar sus calles, pasar por el Club, para ver patinar desde afuera.

Son momentos que siempre estarán en mi memoria, con muchísimo cariño, porque tuve una infancia buena, humilde pero buena llena de recuerdos felices.. Un beso y gracias por dejar expresarme.