Denuncian grave problemas en el sistema de turnos para los hospitales desde el 147

Advierten problemas con el 147

La saraza es muy conocida: «gracias por comunicarte con el 147, la línea gratuita del Gobierno de bla bla. Recordá que si tenés síntomas, bla bla… Por turnos marcá 1. Por bla bla, marcá ble blé».

Marcamos «1».

Luego, un par de veces, en la grabación de escucha: «el día de tu turno, asistí solo».

Una decorosa espera de unos 17 minutos y comienza un diálogo – también conocido por repetición- en el que a los 15 segundos de su inicio, la operadora del call center nos anuncia que el sistema «en este momento» no está funcionando y por tal motivo no es posible brindar turnos médicos y bla bla.

Si un paciente se apersona en cualquiera de los 33 hospitales públicos de la Ciudad de buenos Aires, no conseguirá turno para ninguna especialidad médica, ya que -desde el inicio de la pandemia, en 2020- la normativa es gestionarlos exclusivamente a través del 147. Esto fue comprobado por la Asociación Civil de Medios Vecinales de la Ciudad de Buenos Aires, que se topó con personas en frustrados intentos de obtener ciertos turnos en los hospitales Santa Lucía y Argerich.

«Esperás y esperás en el teléfono y al final te dicen que ellos no pueden dar turnos», dice un señor que vive cerca del hospital y no le resultó tan complicada la movida ¿Y los que viven lejos?

Las campañas de difusión deben encarar estos temas y tenerlos actualizados con precisión. «Te sugieren que llames más tarde. ¿A qué hora voy a llamar, nene? Vivo en una pensión…», se lamenta una señora que no obtuvo turno en «endocri».

Volviendo a apelar a fuentes consultadas por la AMV, un reclamo vía mail que ya circula por las casillas internas del Área de Coordinación del Ministerio de Salud del GCBA

Asunto: TURNOS MÉDICOS EN HOSPITALES…. NUNCA HAY SISTEMA para el 147?
Buenas tardes. En los últimos 5 días, he intentado en distintos horarios, solicitar turnos médicos, a través del 147.

Llama mi atención que en TODOS mis intentos, la respuesta sea..»el sistema no está funcionando..» y no tengan otra información que brindar al ciudadano: los operadores desconocen si es un inconveniente a solucionar o no y despachan a quien consulta a que «llame en otro momento».. en un círculo que no resuelve el inconveniente.

Lamentablemente, los pacientes que debemos recurrir a este tipo de gestiones nos vemos ABSOLUTAMENTE perjudicados, porque también está eliminada la posibilidad de concurrir al Hospital a pedir allí los turnos.

La aplicación en celulares, hace meses que dejó de funcionar, restando así otra posibilidad para el paciente y tampoco brindan información al respecto. Por favor, alguien podrá responder a este reclamo?

Alguna vez, se anunció con bombos y platillos que una aplicación lanzada por los especialistas informáticos porteños al servicio de los hospitales, abría la maravillosa era de los turnos médicos online. Fue una de las eras menos extendidas de la historia, ya que la aplicación se esfumó en menos de un año.

A propósito del uso de Apps, vale aclarar, tanto para el gobierno porteño, el gobierno nacional y los de todas las provincias argentinas que se jactan de establecer servicios online para comodidad de la población, que una cosa es una aplicación que «devuelve» estáticamente información, otra -algo más completita- una app interactiva y algo muy diferente es la de comunicaciones y registro dinámico.

La Ciudad se golpeó el pecho con los lanzamientos de las aplicaciones de servicios de respuesta automatizada como BA Subte, BA Cómo Llego, BA Móvil, BA WiFi y hasta la súper interactiva BA Ecobici. Incluso BA Bicentenario, un juego para asumirse como Narciso Laprida o cualquiera de los personajes de 1816, resulta relativamente llevadero desde la central de sistemas, porque sólo cabe mantenimiento.

Pero en la Argentina, a pesar de los fracasos monumentales por descuido, como la caída en 2020 de todo el sistema del PAMI en la provincia de Santa Fé, que dejó a miles de abuelos sin que nadie sepa hacer un papelito a mano para autorizar una radiografía, o en 2019, cuando las computadoras de Migraciones de Ezeiza dijeron basta y los pasajeros de seis vuelos ingresaron al país sin ser controlados, porque la carga manual generó protestas en los pasillo del aeropùerto y «había que apurar», ningún gobierno se toma en serio la estructuración conectiva del Estado.

Finalmente, comprobamos que algunos turnos se entregan, como con cuentagotas y desde el mismísimo sistema del 147. El mecanismo es raro y no se repite. Siempre hay que probar una forma diferente: consiste en hacerle entender al operador u operadora que están respondiendo a todas las preguntas con lo poco que les hacen saber y de manera automatizada, casi robótica. Ahí quedan a punto caramelo para llamar a un supervisor. Depende de nuestra habilidad de dejarlos sin respuestas sobre lo que, o no alcanzan a estar capacitados o autorizados a responder. No es justo para el operador, porque no puede cortar y tampoco lo es para el ciudadano, que debe ser atendido con total facilidad y fluidez.

No es necesario ser Estonia, pequeña nación considerada la más digitalizada del mundo, con registros abiertos y accesibles, desde el contenido de los diarios del Siglo XIX, hasta la actualización de su código virtual no físico (ya ni la tarjeta usan) con el que la población hace trámites nacionales o de su condado, paga servicios e impuestos, chequea los exámenes de su universidad, controla sus ahorros y puede chequear en qué angulo de un cementerio estaba enterrada su tía abuela. Sería suficiente con que las webs o las apps interactivas y de comunicaciones vernáculas tengan del lado del mostrador que corresponde, a personas que -si no puedan cubrir las necesidades de orden técnico y operativo del usuario que consulta-, sean, al menos, unos campeones en lo humano.

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