Cristina Suárez – El poeta de Parque Chas: Luis Luchi

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Cristina Suárez - El poeta de Parque Chas: Luis Luchi
Cristina Suárez – El poeta de Parque Chas: Luis Luchi

Luis Yanischevsky Lerer,  nació el 11 de octubre de 1921 en el barrio de Villa Crespo de Buenos Aires, Argentina, hijo de Gregorio Yanischevsky y Paulina Lerer, inmigrantes judíos ucranianos. Hacia 1926, su familia se muda a Parque Chas. En 1944, Luis Luchi se casa con Irene Lavalle, con quien tiene tres hijos. Militó activamente en el Partido Comunista, sin embargo, a través de los años habría de acercarse al anarquismo. Trabajó como obrero gráfico en editorial Atlántida y como vendedor viajante de libros, sin embargo, después decide dedicarse a la poesía, manteniéndose al margen de la cultura oficial. En la década de 1960 participa en el grupo «El Matadero», grupo de cuentistas cuyo nombre rendía homenaje al relato homónimo de Esteban Echeverría. El grupo se reunía en el café El Estaño, ubicado en las calles de Talcahuano y Corrientes, al que habían renombrado «El Gardelito» y estaba integrado por Guillermo Cantore, Blas Raúl Gallo, Nenina Caro, Mario Lesing, Arminda Ralesky y Lubranolas, entre otros, quienes se proponían publicar a jóvenes con sentido popular. Luis Luchi sólo habría de publicar su cuento El Brasilerito en 1961 en la antología Cuentistas argentinos contemporáneos editada por El Matadero. A finales de la década y principios de la siguiente, Luis Luchi forma el grupo «Gente de Buenos Aires», junto con el poeta Roberto Jorge Santoro, el actor Héctor Alterio, el músico Eduardo Rovira y el artista plástico Pedro Gaeta con el objeto de acercar la cultura al público presentándose en clubes de barrio, sociedades de fomento y escuelas. Luis Luchi, profundo admirador de César Vallejo y Vladimir Mayakovsky recurre a la ciudad, el barrio, el tango y las luchas sociales como temas de su obra, siempre marcada por el humor y la ironía. Luis Luchi muere el 21 de octubre de 2000 en Barcelona, España.

Poesía

º El obelisco y otros poemas (1959)
º El ocio creador (1960)
º Poemas de las calles transversales (1964)
º La vida en serio (1964)
º Vida de poeta (1966)
º El muerto que habla (1970)
º Poemas cortos de genio (1970)
º Ave de paso (1973)
º Los rostros (1973)
º Poemas 1946-1955 (1976)
º La pasión sin Mateo (1976)
º ¡Gracias, Gutenberg! (1980)
º Resumen del futuro (1984)
º Antología poética (1986)
º Fuera del margen (1992)
º Mishiadura en las dos ciudades (1993)
º Jardín zoológico (1995)
º Contestarse a sí mismo en el canto (1997)
º Poemas y pinturas (1999)
º Amores y poemas en Parque Chas (2001)

Discos

º Tango de música a lo lejos (1966), musica e intérprete: Eduardo Rovira, ilustración de tapa: Pedro Gaeta
º Antología por mí (1969)
º A medio hacer todavía (1982), con Alberto Szpunberg y música de Jorge Sarraute.

Los domingos a la mañana podía vérselo en la plaza (la placita del Trébol, por supuesto), hamacando a sus nietos. Por las noches había que buscarlo en algún bar de la avenida Corrientes o sus alrededores o en algún acto de homenaje a o de solidaridad con o en la presentación de algún libro -propio o ajeno-, o en una lectura de poemas o en la inauguración de una muestra o simplemente caminando por ahí, recorriendo librerías o disfrutando de los colores y olores de Buenos Aires. Difícilmente anduviera solo.

En Parque Chas, tenía su «despacho» en el bar de Triunvirato y La Pampa. Le gustaban los bares a la vieja usanza y una de las cosas que más lo había tocado fue descubrir, en una de sus venidas a Buenos Aires, la impersonalidad que habían adquirido los boliches, todos iguales, con sus luces de neón y mesas de fórmica.

Gran caminante, conocía Buenos Aires mejor que cualquier porteño y Barcelona mejor que cualquier catalán. El recorrido por las calles del barrio de Parque Chas, en otro barrio hubiera sido una línea recta, pero en Parque Chas, es todo curvo y ondulante, como las caderas de las musas de Pedro Gaeta.

Para la edición de Amores y poemas en Parque Chas, seleccionó y envió los poemas desde Barcelona, eligió el título, revisó las pruebas que le llegaron por correo y nos las reenvió a la semana siguiente con algunas aclaraciones ad hoc.

Un modo de mostrarnos que en su elección por el ocio -ocio creador, se entiende-, había responsabilidad y respeto por la gente. En su casa de Bauness y Bauness -Bauness entre Bauness y Atenas, para ser más precisa-, era fácil encontrar a Luchi durante el día, sentado en una habitación tapizada con libros del piso al techo, escribiendo.  

Cristina Suárez email

Texto extraído de Wikipedia enciclopedia libre y de una nota de Lilian Garrido