Una anécdota del barrio, en el año 1890, llegó a la Casa Cuna del barrio de Barracas su más renombrado Expósito, bautizado con los nombres de Benito Martín y adoptado 6 años después por la familia Chinchilla, carboneros de los barcos de la Boca, gracias a los cuales pudo tener un papá y una mamá.
Cuando comenzó su carrera de pintor, modificó su nombre a Benito Quinquela Martín.
Buena parte de su fortuna la usó para construir el Lactario, el Hospital Odontológico Infantil de la Boca y el Jardín de Infantes, la escuela de la Vuelta de Rocha y la de Artes Gráficas de la Boca, el Teatro de la Rivera, todo esto en agradecimiento a los años que pasó en Casa Cuna.
Datos extraídos del Libro de Oro de la Casa Cuna.
Del escritor del libro Histórico del Hospital Argerich Roberto Litvachkes
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