La Ciudad completó la última etapa de limpieza del conducto del arroyo Cildañez, del que se retiraron más de 37.000 m³ de sedimentos acumulados desde su entubamiento en la década del 60. La obra beneficiará de forma directa a 360.000 vecinos del sur porteño de cara a la llegada de un fenómeno de El Niño con lluvias por encima de lo normal.
La Ciudad de Buenos Aires avanza con la limpieza del conducto del arroyo Cildañez e ingresó en la última etapa de una obra que comenzó a fines de 2024 y que, al finalizar, habrá permitido retirar más de 37.000 m³ de sedimentos acumulados.
La intervención, que tendrá un impacto sobre 360.000 vecinos, apunta a:
- recuperar capacidad hidráulica,
- mejorar el escurrimiento del sistema pluvial
- reducir los anegamientos durante las tormentas.
La obra se enmarca en el plan de acción que despliega el Gobierno porteño ante la llegada del fenómeno de El Niño, que según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) se presentará con fuerza entre septiembre y octubre, con lluvias por encima de lo normal y acumulaciones de agua en períodos cortos.
Un arroyo entubado hace más de sesenta años
El Cildañez recorre 11 kilómetros, atraviesa diez barrios y alcanza a las comunas 7, 8, 9 y 10. Forma parte del sistema de cuencas del sur que descargan en el Riachuelo, por donde pueden circular hasta 225.000 litros de agua por segundo. Fue entubado entre 1962 y 1965, y corre bajo tierra salvo en los últimos 800 metros antes de su desembocadura. Desde entonces, nunca se había hecho una limpieza integral del conducto.
Los trabajos se dividieron en etapas:
- Entre fines de 2024 y enero de 2025 se dragaron 15.400 m³ en el tramo a cielo abierto, previo a la desembocadura en el Riachuelo.
- Ya dentro del conducto, se abrieron seis bocas de acceso:
- la primera intervención, a fines de 2025 en el Parque Indoamericano, permitió retirar 5.400 m³;
- la segunda, que transita ahora sus semanas finales dentro del Parque de la Ciudad, sumará otros 16.300 m³. En total, solo dentro del conducto se habrán extraído más de 21.700 m³, equivalentes a diez piletas olímpicas, con lo que la obra completa supera los 37.000 m³ y le devuelve al arroyo hasta un 15% de su capacidad de escurrimiento.
«Este es el tipo de obra que quizás no se ve desde la superficie, pero que cambia la respuesta del sistema cuando llega una tormenta fuerte«, afirmó el ministro de Espacio Público, Ignacio Baistrocchi, quien agregó que la Ciudad busca «evitar que haya agua en las calles en eventos de lluvias intensas«.
Para trabajar dentro del conducto, los equipos avanzan de aguas arriba hacia aguas abajo:
- instalan tabiques provisorios y bombas para operar en seco,
- barren el sedimento hacia las bocas de acceso y lo retiran con retroexcavadoras,
- el material se seca, se estabiliza con hidróxido de calcio y se traslada al CEAMSE con control diario.
Un plan más amplio ante las lluvias
La obra en el Cildañez se suma a un dispositivo preventivo que incluye el monitoreo de 177 puntos en las 15 comunas —83 fijos en pasos bajo nivel y puentes, y 94 dinámicos sobre desagües y estaciones de bombeo—, coordinado desde el Centro de Operaciones de Emergencias de Defensa Civil.
Desde el inicio de la gestión de Jorge Macri se ejecutaron:
- 64 obras de la red pluvial, con más de 13.000 metros lineales de conductos nuevos,
- los túneles aliviadores Crisólogo Larralde y Ciudad de la Paz,
- la ampliación del reservorio del Parque Sarmiento,
- en paralelo, se realizan obras en la cuenca del arroyo San Pedrito para reducir anegamientos en Flores, Parque Avellaneda, Villa Lugano y Villa Soldati.
El contexto climático
La obra se da en un escenario de mayor frecuencia de eventos extremos. Según el último informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el sudeste de Sudamérica —que incluye el centro y norte de la Argentina— registra aumentos tanto en las precipitaciones medias como en las extremas.
En la misma línea, la climatóloga Carolina Vera, investigadora principal del CONICET, señaló que en el país se observa un aumento generalizado de los eventos extremos, tanto de temperatura como de lluvias. En ese marco, obras como la del Cildañez buscan preparar la infraestructura porteña para un patrón de lluvias cada vez más intenso, en sus declaraciones en una nota de Unidiversidad.
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