Villa Santa Rita: Historia

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Santa Rita de Casia (1940)
Santa Rita de Casia (1940)

En el año 1776, las tierras que ocupa actualmente el barrio de Villa Santa Rita eran parte de una hacienda cuyo perímetro  estaba dado por el Riachuelo y las actuales calles Av. Álvarez Jonte, General Artigas y Concordia, fueron adquiridas por Juan Diego Flores. En sus comienzos, Villa Santa Rita era un conjunto de quintas, alfalfares, tambos y hornos de ladrillo.

Años más tarde, después de haber pasado por varios dueños, adquiere las mismas la Sra. María Josefa Nicolasa del Corazón de Jesús Ramos Rodríguez de Garmendia y Alsina quien las convierte en una chacra de descanso. La Sra. de Garmendia construye allí una refinada casona colonial y, dado que era devota de Santa Rita de Cascia, erige un oratorio con su imagen. Santa Rita de Casia fue religiosa italiana de la orden agustiniana cuya vida fue un ejemplo de humildad y caridad.

Poco a poco la zona fue perdiendo el aspecto rural ya que los terrenos fueron comprados en cuotas y a largo plazo por los obreros de las fábricas del lugar que, al principio, construían casas muy humildes de adobe con cuartitos hechos con latas de kerosene. Luego fueron mejorando y se levantaron modestas barriadas obreras alrededor de industrias insalubres. Las calles no tenían veredas y los días de lluvia constituían un verdadero peligro sobre todo para la gente de edad.

La zona adquiere, con al transcurrir del tiempo, el nombre de «Chacra de Santa Rita», falleciendo su dueña el 7 de julio de 1878.

Pero no fue hasta 1889 que «La Constructora de San José de Flores» lotea las tierras. Es el 5 de setiembre de ese año la fecha en que por primera vez aparece el nombre de paraje «Villa Santa Rita» en los registros notariales de la época, de allí que esa fecha haya sido elegida para conmemorar el día del barrio.

Arroyo Maldonado: «El arroyo Maldonado era uno de los límites naturales de la ciudad, antes de que se incorporaran los entonces pueblos de Belgrano y Flores. Debe su nombre a la leyenda de «la Maldonado», una mujer que vino con Don Pedro de Mendoza en el año 1536, y que fuera librada a su suerte en la llanura en las márgenes del arroyo. Este se convertiría en un depósito de basuras y desperdicios. Cuando llovía, recibía el agua de una gran superficie de terrenos, del que era desagüe natural, y se transformaba en una enorme laguna de agua sucia, por ello era pintoresco pero muy temido por sus desbordes y por ese motivo los terrenos adyacentes a él quedaban desvalorizados. Las autoridades decidieron que el arroyo sería entubado, como solución definitiva para los múltiples problemas que ocasionaba su curso a través de una ciudad que se extendía cada vez más ‘tierra adentro’. En el año 1929 se comenzó a trabajar en las excavaciones. Luego de este importante trabajo, que ocupó centenares de obreros y máquinas que fueron traídas del exterior, se emprendió la segunda etapa: un verdadero alarde de ingeniería que consistía en levantar columnas destinadas a soportar una losa gigantesca. Fue la obra de más trascendencia que fuera realizada en esa época en la Capital, fue proyectada por Obras Sanitarias dela Nación, como parte integrante de un amplio plan de desagües pluviales de la metrópoli. Luego de entubado el arroyo, se construye sobre él una amplia calle – primero de tierra – y en el año 1936 se resuelve construir la actual Juan B. Justo. Bajo ésta corre entubado el arroyo, y en su trayecto por la ciudad, cruza los barrios de Liniers, Villa Luro, Vélez Sarsfield, Santa Rita, Villa General Mitre, Villa Crespo y Palermo.» –
Información obtenida de los posters desplegables realizados en el marco del Programa «Patrimonio de los Barrios: Ningún futuro sin pasado«, desarrollado por la Dirección General de Patrimonio, en el año 2004. Fragmentos del libro: «Historia y leyenda del arroyo Maldonado» Cuadernos de Buenos Aires XXXVIII. Diego A. Del Pino . Setiembre 1971 -.