Recordando al poeta Raúl Gonzalez Tuñón

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Raúl González TunónEl 21 de marzo de 1999, la UNESCO estableció la fecha del “Día Mundial de la Poesía” para apoyar a un género en peligro de extinción y para incentivar su lectura y difusión. Y, para la casualidad, el 29 de marzo de 1905 nació el poeta Raúl González Tuñón. Es bueno unir estos dos acontecimientos y mostrar el talento de sus versos y embellecer un momento de nuestras vidas mientras recreamos parte de la del poeta.
por Susana Haydee Boragno

Ricardo Güiraldes alguna vez señaló: Raúl González Tuñón, herido de todos dolores, nos has desaprendido a reír con optimismo y la íntima facultad de amar de tus versos.

Tenía la íntima facultad de comunicarse con todo lo que le circundaba. Fue un poeta de las ciudades, de los barrios, de la música y de sus rincones solitarios. “En sus versos resuenan violines y grillos, fondines, faroles, puertos, pianos, obreros y vagabundos”.

Contó que llegó a sus manos una revista que reproducía una frase que le pareció toda una teoría. Fue pronunciada en el año 1240 por Sir Roger Bacon que decía: contempla al mundo y eso es lo que hice yo, contemplando al mundo se aprende más cosas que encerrándose años y años en una biblioteca como hicieron muchos escritores.

En la estación de las hojas vacías y los muelles desiertos,

Delante de la lluvia, heme aquí de regreso de los lúcidos viajes.

Soy Juancito Caminador y vuelvo preguntando:

¿Dónde estará el retrato mío del aquel tiempo?

Raúl González Tuñón fue un poeta social, y un militante político que supo disfrutar el mundo desde lo cotidiano. Su vida y su obra están enmarcadas por diferentes momentos y personajes que hacen de ella una interesante y particular historia. Pueden surgir desde remotas ciudades como París, la Guerra del Chaco Paraguayo, que enfrenta Paraguay y Bolivia (1932-1935), la España de Franco, pasando por Pablo Neruda y García Lorca, una vida apasionante llena de viajes y anécdotas.

El poeta nunca renegó de sus orígenes. Nació un 29 de marzo de 1905 en la calle Saavedra 614, en el Barrio de Once (Balvanera). Nací en una casa que tenía dos patios y un níspero. Éramos siete hermanos, por otra parte mi padre, mi madre, dos tías, mis abuelos maternos: una cantidad de gente fabulosa de gente vivía allí… en esa casa respirábamos un ambiente luminoso, era una calle fraternal, llena de familias inmigrantes, de italianos, alemanes, nosotros éramos descendientes de españoles. Una cosa típica de esta ciudad de aluviones. Era el Once al Sur, el Once proletario.

Mis padres llegaron de España antes del ´90… Tuvimos una infancia feliz. Mi abuelo y mi padre ganaban buenos jornales. Éramos pobres pero no conocimos la miseria. Mi padre murió atropellado por un ómnibus. Y mi madre nos dejó en 1913. Yo tenía ocho años, éramos siete hermanos y la cosa que me regaló fue mi hermano Enrique, cuatro años mayor. Con Enrique nos colábamos en las carpas de los circos, donde actuaba el payaso Frank Brown; en la de los Podestá vimos pelear a Juan Moreira y nos acercábamos de mirones a los conventillos, a los que se accedía, si uno era invitado “con tarjetas de cartón

Vi la luz en el Barrio de Once, en el surero

Cerca de allí nació también Julio de Caro

Y escribió de la Púa sus memorables versos

Entonces la luna aun bajaba hasta los patios

¿Era todo mejor? No lo sé. Era distinto

A los 17 años, publiqué mi primer poema en Revista Caras y Caretas. Me pagaron 15 pesos. ¡yo no podía creer que me pagaran tanta plata…! Fue un trabajo sobre el payaso Frank Brown y desde ese momento el oficio de su vida fue escribir y andar incansablemente por el mundo. Participó en las revistas Proa y Martín Fierro y se vinculó con Jorge Luis Borges, Ricardo Güiraldes, Macedonio Fernández, Oliverio Girando, etc. En 1925 publicó su primer libro “El violín del diablo”. Empezó a trabajar en el Diario Crítica. En 1928 Enrique, un día juntó todos mis poemas improvisados por mí en bares, café, tranvías y los envió a un concurso que tenía como jurado a Alfonsina Storni. Cuando me enteré que gané me sentí feliz. Fue su segundo libro “Miércoles de cenizas” que recibió un premio en el concurso municipal de poesía y con los 5.000 pesos ganados viajó por primera vez a Europa, que le permitió ponerse en contacto con el mundo intelectual europeo, especialmente en París donde reside un tiempo.

Algunas mujeres me han detenido en Montmartre, pero me piden cigarrillos y cien francos, y yo solo puedo darles ágiles besos casi inéditos y hablarles de mi país, sin que ellas me comprendan

De cada lugar que visitó trajo abundante material para sus libros y consiguió traducir la realidad al lenguaje de la poesía. Fue sensible al dolor humano y comprometido con las causas sociales.  A pesar de sus innumerables viajes por el mundo, no le impidieron conocer profundamente a Buenos Aires y celebrarlas en sus glorias y miserias con versos inolvidables y en letras de tangos, milongas y valsecito. Decía: “el tiempo humilla, ultraja, todos menos la canción”.  

Tuñón fue nieto de un minero asturiano, socialista que lo llevaba desde pequeño a los mitines de ese partido en la Plaza Once, poblada de banderas rojas. Años después cubrió como periodista en 1935, la sublevación de mineros en Asturias. “La rosa blindada” es un libro de poemas (1936) en homenaje a la insurrección de Asturias durante la Guerra Civil Española España.

Mi abuelo decía: Todos venimos del mar.  El origen de mis convicciones políticas se las debo a él. Era medio rubión. A mi me quería muchísimo. Me llevaba siempre a lo que se llamaba dársena. Antes no se decía “voy al puerto” Ahí me llevaba los domingos. Por eso a Tuñón se lo recuerda como “el Poetas de los puertos y las revoluciones”.

Tenía yo nueve años

Cuando un día me llevó

Por entre los sobresaltos

De una manifestación

En la antigua casa Snockel

Treinta años trabajó

Algo dejó que aún late

Además de su reloj

Cantó a los obreros fusilados en la Patagonia en 1922. El poeta y periodista en 1926, cubrió la huelga de cañeros en Argentina. Se sumó en 1930 como simpatizante de la Revolución de Getulio Vargas en Brasil, que imprimió un sesgo socialista a su gobierno, a veces dictatorial. Confesaba haber aprendido del poeta anarquista Héctor Pedro Blomberg, que fue amigo de Federico García Lorca y Pablo Neruda.

Mi abuelo materno Estanislao González era imaginero, nunca salió de España. De él heredé el gusto por la vida errante, por la magia, los barquitos en la botella. ¡Qué hombre más borracho! A mi abuela le dijo: hasta luego, Ramona y se apareció a los seis años. De ahí viene Juancito Caminador:

En las tabernas, en los hospitales, hacía sus imágenes.

¡Cristos llagados y vírgenes sensuales! Cristos y vírgenes de España tan humanos.

A veces, asomábase para ver el paso de las procesiones

Y en los burdeles hablaba de Dios y armaba bronca

El Diario La Nación le hizo el 2 de abril de 1995 un reportaje a su segunda mujer Nélida. Se casaron en 1952, (Tuñón falleció el 14 de agosto de 1974): “no fue una vida fácil, pero para mí fue el único, estuve casada 22 años y fueron los mejores de mi vida”. De esa unión nació su hijo. Recordaba que vivían en la calle Amenábar 135, (Barrio de Palermo límite con Colegiales), donde los domingos llegaban a su modesto departamento, amigos y jóvenes poetas, alrededor de las 16 horas y se iban a medianoche, la gente lo quería mucho. El mayor recuerdo que tiene de su esposo: Su bondad hacia el género humano. Él creía que todos eran buenos.

Tuvo una vida muy aventurera, fue uno de los primeros periodistas argentinos en subir un avión en 1932. Lo mandó el Diario Crítica a la Guerra del Chaco paraguayo, luego estuvo en la Guerra Civil Española. Viajó a Rusia, China, Cuba. Después del fallecimiento de su primera mujer Amparo en 1940, vivió cinco años en Chile. Es allí donde establece una relación con la chilena Irma Falcón y nace su hija llamada Aurora Amparo. De regreso a Buenos Aires en 1945, comenzó a trabajar en Clarín.

Tuvo otras expresiones artísticas. Fue el de autor de letras de tangos, milongas y valsecitos: Luna de suburbio editada por Ricordi en 1927; La fogata de San Juan con música de Oreste Zungri, luego musicalizada por Juan Cedrón, editada con el título A la Luz de la fogata; Milonga de ganzúa y Eche veinte centavos en la ranura, todos grabados por le Tata Cedrón. No le faltaron modelos métricos para la definición del 2×4. Decía que los versos no le pertenecían, “son del reservorio de un pueblo que se aloja temporariamente en él, para salir hecho canción y otros pueden continuar en distintos estilos como el cantautor Carlos Andreoli”. El Tata Cedrón le puso música a su alquimia verbal.

Hizo versos memorables dedicados a Gardel; Muerte y entierro de Gardel, poema para el atril de la pianola: “cuando muere un cantor suele nacer un sueño y en algún mar distante se desploma un albatros… Este poema fue incluido en la película “Historia del ídolo” dedicada a la vida del cantor. El tuvo un encuentro con el Zorzal y tenía una gran admiración que le permitió dar una semblanza sincera del cantor.

El periodista Jorge Aulicino que lo conoció mucho lo definió así: finura, precisión, lirismo, imaginación alucinada, sobriedad porteña, amor por hampones, revolucionarios, conspiradores, marineros, contrabandistas y personajes de circo conocidos en la realidad pero insertos en un registro de superficción… Raúl , aprendió en los años 20 el movimiento contradictorio y espiritual de las cosas y lo percibió en los tugurios del Paseo de Julio, (Av. L. Alem) … fue un surrealista sin conocer a los surrealistas…Diario Clarín, 18/8/1994.

Raúl González Tuñón ha perpetuado la memoria de nuestra ciudad, de sus barrios, de su gente a través de sus relatos de Juancito el Caminador. El poema de este andariego caminador ha sido musicalizado por Eduardo Gómez y cantado y grabado por Mercedes Sosa.

En su tiempo fue un poeta combatido por sus ideas políticas. Pasado los años, se han comenzado hacerle homenajes recordando su nacimiento y su fallecimiento. En el 2005, a los 100 años de su nacimiento se hicieron actos recordatorios. El Gobierno de la Ciudad propició varios.

Tuñón venía mucho a Versalles, mi barrio. Aquí  tenía su dirección postal,  vivía su hermana,  en la calle Barragán al 700, donde estaba censado para votar y así evitar los problemas que le podían ocasionar por sus actuaciones en política. Tuve la oportunidad de hacer un acto-homenaje en la Biblioteca Belisario Roldán, cuando era presidente de Cultura. En esa oportunidad, se pasó un documental sobre su vida  con la participación de varios artistas titulado “Juancito Caminador”. Estuvieron presentes su hijo, la familia y los vecinos. Tiempo después me pidieron que lo repita  en un Centro Cultural del Barrio de Parque de los Patricios. El sábado 18 de mayo de 2013 la Biblioteca Ricardo Guiraldes de San Antonio de Padua, me convocó para hacerlo en su sede. Fue un encuentro cultural que se adhirió con el VII Festival de la Poesía Palabra en el Mundo que abrazó a más de cien países del planeta con la poesía en nombre de la paz. Todos fueron momentos muy agradables.

Hoy nuevamente evocamos  al poeta Raúl González Tuñón, a su poesía, no al político.. Fue  un hombre profundamente ético y honesto, que tanta falta nos hace y que ha perpetuado la memoria de Buenos Aires, de su gente. Con él, homenajeamos a todos los poetas.

por Susana Haydee Boragno

Juancito Caminador, por Mercedes Sosa