Ricardo Lopa regresa a Barriada con el tercer trabajo de su serie sobre los guapos del tango. Esta vez, el retrato de Carlos Alberto Estévez, «Petróleo»: el hombre de Almagro que inventó el giro y el boleo, trabajó toda su vida en un banco y revolucionó las milongas porteñas entre los años cuarenta y cincuenta.
Somos una barra de veteranos habitué a la mesa de los sábados, en el club del oeste capitalino. Algunos de los miembros todavía se dan una vuelta por el court, con denigrante resultado, pero la mayoría la vamos de parlamento. Temas variados: fútbol, tenis y también tango, pues hay un integrante que la va de atrevido historiador, como tal escribió varios libros, además pilotea una audición radial sobre el 2×4. La política proscripta en el chamuyo.
A las 13 h, después que llegaran, Luis, Jorge y Norberto, ellos dicen de jugar al tenis y Beto de caminar, Cacho, el insigne compañero mayor, da la orden de largada. Morfi a discreción, actividad que doy ventaja y gano en el final.
Un sábado de esos que no se empardan, Víctor, el cordobés, otro integrante de la mesa, tira el nombre “Petróleo”, quién era el quía? Manifiesta, que cuando trabajaba en el Banco Ítalo-Belga, venía, de vez en cuando a saludar un bancario jubilado. Traje negro, moño al tono, camisa blanca, buena estatura, al igual que la tupida plateada cabellera. La curiosidad lo embargaba, quién era ese hombre venido en años? La averiguación dio sus frutos, era “Petróleo” el milonguero. Me interesó el caso, decidí trabajarlo.
En la mesa postres y café, con gran performance de Hugo, Horacio, Rodolfo, Pino, Gino, Pelusa, Guillermo, Alejandro y el inefable veterano Carlitos.
El tema estaba planteado, me aboqué al mismo.
Carlos Alberto Estévez, apodado “Petróleo”, milonguero de ley, nació en el barrio de Almagro. (1913-1995), reconocido como uno de los máximos innovadores del tango social entre las décadas de 1940 y 1950. Revolucionó la danza inventando figuras claves como el giro, el contrafrente y los boleos, cambiando la forma de bailar en las milongas.
En honor a la fecha de su nacimiento, el 29 de septiembre de 1913 se celebra el «Día del Milonguero» desde 1993, reconociendo su impacto en el tango social.
Lo del sobrenombre Petróleo, vendría con los años. En sus propias palabras, en una entrevista hecha por el periodista Sergio Criscolo y publicada en la revista “La Maga”, en mayo de 1992, el maestro decía:
“Me pusieron Petróleo porque tomaba mucho vino. Era un borracho. Desde hace algún tiempo tomo gaseosas, pero es peor, oxida.”
Era cierto, le gustaba el vino tinto, el vino barato, que era tan oscuro que se lo comparaba con el color del oro negro.
Su maestro de baile fue el «Negro Navarro», que la escolaseaba de prima, inclusive haciendo punta en París, allá por 1910. Muchos aventureros anclados en París. También era la época de la exuberancia de la clase patricia argentina, que viajaba a Europa con la vaca atada. Celebraciones por el Centenario con Estado de Sitio, ante el reclamo social violento de la clase desposeída.
«Aparte del tango tuve locura por las carreras de caballos. Iba un poco todos los días, gané mucho y perdí mucho.”
Petróleo tuvo su barra que lo seguía en el café “Febo», de Jonte y Segurola, en el barrio de Monte Castro– y aquellos clubes de barrio –como el Club Social y Deportivo Nelson.
En 1930 durante una milonga conoció a Esperanza Díaz, una joven bailarina con la que formaría pareja en el tango y la vida.
Alguien preguntará: cuál era el sustento material de Petróleo? pues la milonga no daba para un buen pasar. Era empleado, Jefe de Expedición, del Banco Ítalo-Belga, que supo estar en la calle Cangallo 338 8 (actual Tte Grl.J.D.Perón) CABA. Además fue maestro de bailarines.
“Nunca salí de gira, porque tenía mi trabajo en el banco; pero hice unas dos mil exhibiciones.”
“… después de la década del ‘30, estableció un concepto del baile de salón que hasta hoy respetan varios bailarines, un rotundo cambio de postura para bailar en pareja: los cuerpos derechos, las caras mirando hacia el mismo lado, los hombros horizontales al piso, los pechos tocándose ligeramente y el brazo del hombre a la altura del hombro.” (Gustavo Benzecry Sabá)
“El Tango nació para ser bailado, ese es su destino, porque no es otra cosa que un mensaje que se lo expresa danzando…”
PETRÓLEO
FUENTES CONSULTADAS
- www.tangomilonga.com.ar
- Gustavo Benzecry Sabá
- PUBLICACIÓN REVISTA LA MAGA EL 6 DE MAYO DE 1992
Ricardo Lopa
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Imagen ilustración: creada con IA
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