Pampero, viento indómito y mañanero

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Presente en frases y dichos populares, poetas y escritores recrearon su paso bravío que ponía fin a los días calurosos.
¡Pampero, viento macho y altanero ¡Que le enseñaste al gaucho, golpeándole la cara, a levantarse el ala del sombrero.¡(…). Bianchi y Fresedo (1948)

 

por Susana Boragno

Antiguamente el Pampero estaba presente en frases o dichos populares: 

«Al norte duro, Pampero seguro»

«Hay que aguantar hasta que el Pampero  lo venga a limpiar»

En los días muy calurosos, se estaba reclamando su presencia, porque después de su paso, se podía gozar de una agradable temperatura. También se estaba más pendiente de su acción destructora,  arrasaba con todo, ranchos, árboles, solo el ombú se atrevió a  desafiarlo valiéndose de sus fuertes raíces.

Su nombre Pampero viene por soplar del sur en dirección  a las pampas, antes de llegar a las costas. Afecta al Río de la Plata y suele hacer sentir sus efectos hasta Santa Catarina (Brasil) y  es temido por los navegantes por ser autor de naufragios.

Soberano de las pampas, es un viento fuerte, frío, seco, que pone fin a un período de tiempo anormal, cálido y húmedo. Suele provocar tormentas de gran violencia con nubes de polvo (pampero sucio) o bien fuertes aguaceros que caen a la llegada del frente de la masa fría (pampero limpio). 

El origen de los vientos

Los vientos soplan de las zonas de  mayor presión, donde el aire es más pesado, seco y frío, restableciendo el equilibrio, hacia las bajas o de menor presión, donde es más liviano, húmedo y caliente. 

El Pampero es alimentado por el aire seco y frío del centro de alta presión del Pacífico que pasa por las cumbres nevadas de la cordillera.

Alvaro Sires en su libro «Pampero» relata que  los descubridores, sufrieron las consecuencias y el maltrato de este viento que todavía no tenía nombre. Muchas fragatas como  Nuestra Señora de Loreto, Nuestra Señora de la Asunción y el San Ignacio de Loyola naufragaron a causa de estos violentos temporales en el «infierno de los pilotos» como así se conocía al Río de la Plata.  En mayo de 1806, previo a la invasión, un furioso Pampero echó  a pique a tres de las cañoneras británicas, dejando desmanteladas las dos restantes. Más de una vez, el furioso viento dejó en seco el Río de la Plata, quedando al descubierto su lecho hasta más allá del horizonte. 

 El Pampero, viento de leyenda, marcó fuerte el alma de estas tierras y fue cantado y evocado por poetas. 

 El Aguacero: «(…) Cuando chilla la osamenta, señal que viene tormenta…  Un soplo fresco va rizando los potreros y hacen bulla los horneros anunciando el chaparrón (…) El viento de  la cañada trae gusto a tierra mojada… Y en el canto del viejo boyero parece el pampero soplar su dolor… Se ha desatado de repente la tormenta (…) mientras los bueyes  en la senda polvorienta dan soplidos de contento, como con ganas de andar (…) Y la pampa es un verde pañuelo colgado del cielo que quiere llorar. Tango J.G. Castillo y C.Castillo (1931)«

 El Pampero… «Despertó el rey  de las llanuras y lleno de ira, barre como plumas a esas invasoras que han venido a llenar de  agua su imperio. Más corre y más aumenta sus fuerzas, sopla con furor, deshace las nubes, las empuja, las hace rodar una encima a otra, mezclándolas todas y devolviéndolas a jirones al Atlántico. … , sin querer, el pampero voltea ranchos humildes…  Ahora limpió el cielo: el sol, su amigo, le agradece el trabajo y resplandece en toda su gloria de oro. G. Daiureaux«

En  «Alla lejos y hace tiempo» Guillermo E. Hudson  lo recuerda como un viento violento. Cuando tenía siete años, vivió una  experiencia  junto con otros compañeros de  paseo por la llanura… y llegó el pampero…  y se hizo noche.  Hubo rugidos de viento y retumbar de truenos, llegó la furia…  el granizo. La tormenta terminó. Zapallos, calabazas y sandías quedaron hechos pedazos. Murieron 45 ovejas y más de 100 quedaron dañadas. Pereció el pobre Zango, un caballo muy querido y 3 carneros…  lo sufrieron también los pájaros «… juntamos una bolsa para comer, otros corrían con el ala quebrada». Falleció un chico, lo mató instantáneamente una piedra que atravesó el techo de paja del rancho.

 

El Pampero como identidad nacional

Por su importancia e influencia, la palabra Pampero pasó a formar parte del patrimonio simbólico de los argentinos y se convirtió en un sello de identidad nacional. Se llamó Pampero al globo aerostático construido por don Maurice Mallet. Su bautismo lo realizaron Aarón Anchorena y Jorge Newbery el 25/12/1907, desde Palermo hasta Conchillas (Uruguay). Tuvo un triste final cuando desapareció con  Eduardo Newbery  el 17 de octubre de 1908. 

El Pampero fue utilizado como marca de artículos muy resistentes como ropa, botas, lonas, etc y Dante Quinterno eligió Pampero para nombrar al fiel caballo de Patoruzú, que tardó «dos días en domarlo».

 

Hoy los meteorólogos no lo  mencionan  por su nombre, sino como viento del sudoeste. Pero no hay que olvidar  que en los días de intenso calor, se necesita el fuerte viento Pampero  para empezar a sentir un alivio de las tórridas temperaturas.

¡Pampero, viento indómito y mañero!

(…) Grito de la llanura que reclama

Su fiera y orgullosa soledad… 

 
por Susana Boragno

 

 

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