No todo lo valioso está a la vista: un recorrido por las reservas del Museo Histórico Nacional

No todo lo valioso está a la vista: un recorrido por las reservas del Museo Histórico Nacional
Entre estanterías, cajas especiales y objetos que rara vez ven la luz, se guarda gran parte del patrimonio histórico del país. Allí, lejos de las salas de exhibición, la historia descansa y se preserva. El Museo Histórico Nacional abre ahora las puertas de sus reservas patrimoniales para ofrecer una experiencia única: «El patrimonio que no se ve», conocer ese “detrás de escena” donde se conservan miles de piezas y se despliega un trabajo silencioso y fundamental. Las visitas gratuitas a la reserva patrimonial se realizan dos domingos al mes, en dos horarios, con grupos reducidos que garantizan una experiencia cuidada, cercana y personalizada. 

#MuseoHistóricoNacional #HistoriaArgentina #PatrimonioCultural #Museos #HistoriaViva #CulturaArgentina #AmantesDeLaHistoria

 

La historia no siempre está a la vista. En vitrinas y salas se exhibe apenas una parte del vasto patrimonio que resguardan los museos, mientras que la mayor riqueza permanece cuidadosamente guardada, lejos del público, en espacios donde el tiempo parece suspendido. Con la propuesta El patrimonio que no se ve, el Museo Histórico Nacional (MHN) invita a los visitantes a cruzar ese umbral y adentrarse en uno de sus depósitos patrimoniales, allí donde se conserva gran parte de la memoria material del país.

Dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación, a cargo de Leonardo Cifelli, el MHN ofrece una experiencia singular que permite conocer objetos que no integran la exhibición permanente y, al mismo tiempo, comprender el complejo y minucioso trabajo que implica su conservación. El recorrido funciona como una visita al detrás de escena del museo: un espacio habitualmente reservado a especialistas, que ahora se abre al público curioso.

Las reservas patrimoniales son el corazón silencioso de la institución. En cuatro grandes salas se almacenan miles de piezas que, por razones de conservación, criterios curatoriales o rotación museográfica, no se exhiben de manera continua. La iniciativa nació a partir de un proyecto de reordenamiento integral de estos espacios, que permitió acondicionar uno de los depósitos más amplios para hacerlo visitable.

En un comienzo, las recorridas se ofrecían únicamente cada 18 de mayo, en el marco del Día Internacional de los Museos, pero el entusiasmo sostenido del público impulsó su continuidad a lo largo del año. Durante la visita, los asistentes pueden apreciar la extraordinaria diversidad del acervo del Museo Histórico Nacional: muebles, vajilla, platería, sillones, roperos, jarrones, pinturas, instrumentos musicales, imaginería religiosa, negativos en vidrio, mapas, billetes, diplomas y documentos históricos. A ello se suma una valiosa colección arqueológica prehispánica y cientos de obras pictóricas que permanecen en guarda bajo condiciones estrictamente controladas, con materiales específicos y no nocivos que garantizan su preservación.

Entre las piezas más llamativas se encuentran trece pianos históricos —uno de ellos perteneciente al compositor argentino Juan Pedro Esnaola—, así como objetos ligados a figuras centrales de la historia nacional. Una tabaquera que perteneció a José de San Martín, el ropero que se encontraba en la casa de Manuel Belgrano al momento de su muerte o el estoque de Justo José de Urquiza, con empuñadura dorada en forma de cabeza de serpiente, condensan en su materialidad episodios y biografías fundamentales.

El recorrido también incluye lanzas, sables, espadas y armas de fuego de distintos períodos. Como experiencia destacada, los visitantes tienen la posibilidad de sostener en sus manos una réplica del sable corvo utilizado por San Martín durante la guerra de la Independencia y legado posteriormente a Juan Manuel de Rosas, un gesto que acerca la historia desde una dimensión casi íntima.

Sin embargo, la propuesta va mucho más allá de la mera exhibición de objetos. El eje central está puesto en comprender cómo se conserva el patrimonio. Cada pieza exige un sistema de guarda específico según su materialidad y estado: no se preserva de la misma manera un textil que una fotografía, un mueble, un arma o un documento en papel. A lo largo del recorrido se explican los protocolos desarrollados por el área de conservación y las medidas adoptadas para proteger las piezas de agentes que las degradan, como la luz, la humedad o el inexorable paso del tiempo.

Las visitas a la reserva patrimonial se realizan dos domingos al mes, en dos horarios, con grupos reducidos que garantizan una experiencia cuidada, cercana y personalizada. Los recorridos están a cargo de Juan Farías Gómez, del área de Gestión Cultural, y Hugo Correa, de Biblioteca, quienes guían a los visitantes por estos espacios habitualmente invisibles. El Museo Histórico Nacional funciona, además, en un edificio declarado Monumento Histórico Nacional y se encuentra dirigido por María Inés Rodríguez Aguilar.


Datos útiles

Días: Dos domingos por mes, para ver cuáles son, se deberá ingresar a la página del museo y ver las actividades.
Horarios: 14.30 y 16.30 h
Entrada: Gratuita
Cupo: Máximo 10 personas por recorrido
Inscripción: Presencial, en la recepción del museo, desde 30 minutos antes del inicio. Por orden de llegada, sin reserva previa.
Destinatarios: Público general y familias (no grupos consolidados). Recomendada para mayores de 13 años.

Para más información: Museo Histórico Nacional (MHN)

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.