María del Carmen Rodriguez Vazquez: Sólo lo que se recuerda no muere

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Hola Mónica: Menudo trabajito tenés… Por fortuna lo de 100 barrios porteños no son reales, pero con los que tiene, tendrás para entretenerte bastante tiempo.

Te felicito por la iniciativa, porque la historia se escribe día a día, el caudal de recuerdos que tantos se han llevado consigo y que ya no es posible recuperar… los anónimos que no hicieron cosas grandes y por eso mismo, no serán recordados más que por sus familiares y amigos hasta que también alguien los recordará a ellos… y así se irán perdiendo todos los datos que no fueron registrados.

Tal vez algún/a enamorado/a deje impresas en las páginas de un cuaderno o diario parte de su historia y, sin querer, traza la visión de un rincón olvidado, algún encuentro furtivo (o no) en una confitería que ya no existe, pero que fue cuna de quien sabe cuántos romances o matrimonios. Como el Club 74 que no sé si todavía está, tampoco recuerdo su dirección.

Recuerdo los studs de Sucre, por allí pasábamos para ir a la escuela primaria, la N° 21. Una vez vimos pasar a Joselito el cantante español que tendría unos 10 años en ese momento.

Iba a caballo, parecía vestido como un rey. Para nosotros era como ver a un rey, no se veía gente famosa y menos de un país tan lejano… y el stud al que iba estaba en Miñones entre Sucre y Pampa, a la vuelta de la escuela. Esta también tiene su historia: los primeros grados los hicimos en la N° 24 que quedaba en la calle Echeverría, frente a la Iglesia de las Mercedes, y como no estaba en buenas condiciones edilicias, se cerró y nos mandaron a la que quedaba a la vuelta, sobre la calle Sucre, que era de varones únicamente, y acortaron los dos turnos en una hora para incorporarle el turno intermedio. Allí fuimos a parar los de la escuela N° 24.

Mi hermana era compañera de Marilyn (como la conocíamos en el barrio), la madre de Javier Pedro Saviola. Marilyn tenía un hermano llamado Pedro que falleció muy joven, por eso le puso ese nombre a su hijo. Vivíamos casa por medio de la de ella, hasta que se mudaron a Caseros. Luego supe que volvió al barrio, pero en vez de vivir en Ramsay, se fue a Dragones, antes de irse a España.

Te cuento que mi madre vive en Bs. As. y también la agobio con preguntas de cosas que yo sé que si no es por ella, nunca más las sabré. A mi papá me hubiera gustado mucho preguntarle tantas cosas… imaginate cuánta historia había en 84 años… hoy son irrecuperables… por eso aplaudo lo que hacés.

Recuerdos tengo a montones… y visitaré tu página con frecuencia para aportar los datos que yo tenga. Entre todos tal vez podamos crear nuestra pequeña historia. Al fin y al cabo, sólo lo que se recuerda no muere…

Un abrazo
                 María del Carmen