María del Carmen Rodriguez Vazquez: Buscando datos de Belgrano

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Hola: Como están? Les cuento que ando en busca de datos del Bajo Belgrano, donde viví toda mi infancia, mi adolescencia y algo de mi juventud… claro, eso pasó hace muchos años. Llevo casi 32 años viviendo en la provincia de Tucumán y hace unos días estuve en Bs. As. paseando por esas mismas calles que me vieron jugar y correr hace tanto tiempo… pero ya no es la misma.

Todo ha cambiado. No sé si hoy es mejor o peor, porque para mí se rompió la magia de aquellos tiempos… Ya nada era reconocible, sólo lo que quedó «de la Fiat»  y me produjo mucha tristeza. En primer lugar, de las casas bajas de antaño (donde no se podía construir edificios de altura) pasaron a hacer semejantes «monumentos a la piedra y al cemento» que tapan el sol y quitan el oxígeno a los que hoy viven allí. Me dirán «Es el progreso», o «que no podemos quedarnos en el pasado…» y yo pregunto quién vivía mejor? Nosotros o los niños de hoy, ¿pueden ellos disfrutar jugando a la pelota en la calle, como se hacía antaño? O a las escondidas, a la mancha, a la rayuela…?

Cómo me dolió ese Belgrano diferente, sentí que ya no era mío.

Recordaba «la colonia» de Pampa (entre Ramsay y Castañeda), al lado, los juegos infantiles con las inscripciones «Los juegos son para los niños y los mayores deben cuidarlos» como si no se debiera enseñar a los niños a cuidarlos del mismo modo. La cancha de fútbol, donde se armaban los partidos entre solteros y casados y no sé de donde venía tanta gente, pero se llenaba todo alrededor. Las fuentes de la placita de Figueroa Alcorta y Pampa que cuidaba mi papá porque era capataz de Parques y Jardines. Tantos años trabajando al sol, al frío, al calor… por San Benito, el Parque 3 de Febrero o los «Bosques de Palermo» Recordaba también esas salidas en verano hacia el río, cruzando la Av. Figueroa Alcorta y atravesando el Parque 3 de Febrero para llegar a las «famosas playas de Saint Tropez» como se las conoció en la década del 60. La gente se podía meter en el agua porque no estaba contaminada como lo está hoy…

Entre los negocios que recuerdo están: El almacén de Corrales (en Echeverría y Dragones), el de Doña Matilde (Sucre al 700), la mercería de Dragones (al 1900), la carnicería de Dragones y Sucre, el almacén en la esquina de enfrente, la verdulería en la esquina contraria, la librería de Sucre al 900, una casa de «Ramos Generales» que se la conocía como «El Boleto» (no sé por qué) en Echeverría creo que  esquina Miñones y la Iglesia de las Mercedes en la vereda de enfrente pero esquina Migueletes. A la vuelta de la Iglesia estaba (y creo que sigue estando) el Colegio San Román. En Libertador (antes Blandengues) está el Instituto Santa Ana, donde mis hermanas y yo estudiamos, siendo mi hermana mayor de la primera, yo de la segunda y la menor, de la tercera promoción de Peritos Mercantiles. Su rectora, la Hna. María Cristina Amuchástegui era una persona recta, severa pero de muy buenos sentimientos.

En la época de estudiantes secundarias, íbamos un grupo de chicas (entre ellas mi hermana menor) al Instituto del Lisiado a entretener a los niños, los llevábamos a pasear con sus sillas de ruedas por los alrededores o al «Club» que tenían enfrente donde los mayores jugaban al básquet o al Billar, practicaban natación (creo), o bien tocaban el piano y así amenizaban sus vidas. No sé qué habrá quedado de todo eso, pero aún recuerdo las caritas de esos niños y sus nombres, algunos de ellos eran del interior y sus padres no los podían visitar ni siquiera para Navidad. Y la enfermera abnegada que los cuidaba, creo que Lina era su nombre. De verdad que esa mujer debe haberse ganado el cielo.

Perdón, mis recuerdos me hicieron extender demasiado, pero antes de cerrar esto, quisiera saber si alguien sabe  ¿en qué calle quedaba el Laboratorio Cinematográfico Alex? y dónde se puede conseguir el libro del Bajo Belgrano.

Había una fábrica de medias de nylon, alguien sabe qué marca eran? en Echeverría y Húsares.

Muchas gracias.

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