Juan Carlos Romi: Manzoni 183/85/87

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Hola:
En momentos en que la piqueta dio cuenta de la casa de mis padres donde nací, en la calle Manzoni 183/85/87, allí donde tuve mi consultorio psiquiátrico durante 42 años, donde mi madre tuvo su peluquería “Casa Isabelita” y mi hermano Mario luego, su estudio de arquitectura, recuerdo que en la década de los años 50 y 60 teníamos los pibes de Manzoni y Rafaela la “barra de la esquina”.
Éramos unos ingenuos pibes de barrio que nos divertíamos jugando fundamentalmente a la pelota en la calle Rafaela (transitada eventualmente por algún auto) o en el terrenito vacío de al lado de la escuela o, simplemente torturando la persiana metálica de la carnicería de la esquina a la hora de la siesta. ¿Quienes éramos?: los pibes de edades similares que vivíamos por Manzoni desde Ramón L Falcón hasta Caxaraville y por Rafaela desde Dante hasta Leopardi.
Me pregunto, como dice el tango: “dónde estarán, que se habrán hecho…”: el Gallego Juan Carlos (Lamela) que tocaba el acordeón a piano (que llegó a empresario); el Tano Carmelo (Fittipaldi) el hijo del zapatero calabrés; el Negro (Iglesias) que vivía en la panadería de la esquina; el Pepe (Anidjar) que se recibió de contador y su hermano Eduardo; Agustín (Vecchio) que llegó a comisario de la Federal y su hermano Pepito que se recibió de médico; Miguel Ángel (Antrayguez); el Flaco Morgade (contador), el Chango García, Horacio Kiernan, el Niber (Farinella) que quería ser boxeador; los hermanos Bianchi parientes de los pioneros del barrio  y de la Sociedad de Fomento “Los Amigos de Villa Luro”, de la calle Ramón Falcón, sobre todo Edgardo que aún vive en la calle Rafaela. Y, en particular Quique Tomiozzo (profesor de matemáticas) con el cual continuó mi amistad hasta la fecha y nuestro sufrimiento por River. Quiero pedir disculpas a los que se me han escapado de la memoria.
Hoy en la curva descendente de la vida quería dejar este recuerdo inolvidable de una infancia añorada en las calles del barrio que nos viera nacer.
Dr. Juan Carlos ROMI (“Carlitos de la peluquería”)