Juan Alberto Gagliardi: Ibarrola 6468

21

Soy nacido en el barrio de Liniers un dos de enero de 1943, en la propia casa de mis padres (como se estilaba en la época) en la calle Ibarrola 6468 entre Oliden y Murguiondo.

 Mis vecinos, que aún recuerdo, eran la Flia. Distefano, su casa se encuentra intacta en la actualidad y cuándo suelo pasar me trae muchos y melancólicos recuerdos, como cuando jugaba en su zaguán con mi amiguito Juan Carlos. Veo a sus padres Doña Amelia y Minucho con su sonrisa franca y alegres y vivaces ojos.

Veo a mi padre(Juan Gagliardi), haciéndome señales con su farol de guarda de trenes (F.C. D.F. Sarmiento) de la época que se prendía a través de un diminuto tanque que suministraba querosene produciendo una llama que al manipuleo de uno gatillos que poseía cambiaba del color verde al rojo y viceversa.

Veo a los vecinos sentados en las noches de verano en sus banquetas y reuniéndose a conversar de las cosas simples y cotidianas, mientras se escuchaba ya desde lejos la voz del diariero (Lucho o Lucero era su nombre) con su pregón de venta siendo un invitado más de esa barriada nocturna y un personaje que quedó grabado en mi mente como uno de los tantos de la época; como Ale el carbonero que tenía su negocio sobre Murguiondo o Tojo el panadero con sus relucientes dientes de oro sobre la misma calle pero en la esquina de la iglesia de Las Nieves;  Villalba el quiosquero con su carraspera en la voz.

La escuela sobre Murguiondo, donde di mis primeros pasos en la educación (no recuerdo su nombre).

Son tantos los recuerdos de ese barrio de Liniers con sus calles adoquinadas y veredas anchas donde jugábamos los pibes picados con la pelota de goma, atentos al vigilante de ronda para que no nos la quitara.

Dejé este hermoso barrio muy pequeño, por razones de trabajo de mi padre y los destinos de la vida me llevaron a la Prov. de La Rioja después de varias mudanzas; pero sigo siendo del Barrio de Liniers, el que me vio nacer y simpatizante a muerte de Vélez, del cual todavía conservo el carnet de socio (infantil) firmado por el tesorero de la época Santiago López.

Hay mucho más para recordar y plasmar con la escritura en el sin fin de los tiempos, pero lo breve y conciso dicen que es doblemente bueno; solamente me cabe como acotación, como descendiente de unas de las familias viejas de esa barriada (cuándo sólo eran calles de tierra, quintas y baldíos) envolverlos a través de la distancia con un sincero y cálido abrazo.

Hasta la vista barrio de Liniers, barrio donde la luz impregnó mis retinas por primera vez.

Juan Alberto Gagliardi [email protected]