Jorge Nadín: recuerdos

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Es lindo saber que aunque estoy a 1200 Km., un teclado, una pantalla y muchos recuerdos pueden unir personas que aman y sienten su barriada. Hoy me levanté con la nostalgia de los días tórridos de verano, aquellos 6 de enero en que con los pibes de la barra, Carlitos (Malalel), Daniel (Milanesi), ojalá pudieran leer esto, esperábamos sentados en el umbral de la heladería de mi viejo, estaba sobre Republiquetas 2810 y actualmente sigue teniendo la misma fachada con sus mármoles rojos, la llegada de los reyes magos. Teníamos 4 o 5 años, yo era el mayor con 5, mirábamos el atardecer aferrados a nuestros sueños e ilusiones, la tarde caía tan lentamente como nuestras mentes podían asimilarlo, en la esquina el negocio de Chuzo, ponía sus mejores juguetes en la calle, ojo a no tocar que se enoja. En la vereda de enfrente la tienda de Lucho, todavía está y la atiende, al menos hasta el año pasado él mismo, también tenía sus regalos. A veces, como en esa ocasión cuando ya entraban las primeras luces de la noche una luna llena y amarilla, nos hacia mirar hacia arriba, si hasta parecía que los reyes venían por allí, los tres aferrados a nuestras bicis. Carlitos una bici negra chiquita, en esa aprendí a andar, Daniel con una amarilla piñón fijo, y yo con una mixta que me habían regalado el año anterior de la bicicletería Nino (García del Río y Vidal). Era tanta la ansiedad que a las nueve de la noche estábamos todos durmiendo, los pibes de Saavedra dormían, los reyes grandes andaban por el barrio, al alba la empedrada Republiquetas se poblaba de pibas y pibes con los regalos. El primero en venir era Carlitos, después Daniel, mamita cuantos regalos, eran épocas de bonanzas, donde podías sacar un juguete a la calle y no te lo robaban, bicicletas nuevas, metegoles, pelotas, equipos de futbol, cada calle era una fiesta, la fiesta de los reyes de Saavedra, que el 6 de enero mientras los viejos dormían, se poblaban las calles de corazones infantiles.

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