Jorge Katz : Reloj de Sol

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Barrio que marco mi infancia y Juventud, recorrido centímetro a centímetro en bicicleta, donde las placitas de Garcia del Rio fueron testigos de nuestras carreras, partidos de futbol y remontadas de barriletes. Parque Saavedra con sus Eucaliptus enormes y su reloj de Sol (donde más de una vez me preguntaba, como diablos se leía la hora ahí) a la entrada por Pinto y Garcia del Rio, sus calles internas con polvillo rojo, que cada vez que te caías se te ensuciaba hasta el calzoncillo; en Primavera empezaban a aparecer los vendedores de pororó, manzanas acarameladas, el pirulí y los molinetes de varios colores colocados por todo el carrito. La zona de juegos delimitada con troncos de alguna especie tropical colocados en horizontal unidos por una especie de gancho de hierro, nos servían para hacer equilibrio en ellos y saltarlos cuando veníamos corriendo, 2 toboganes, al cual siempre se accedía por los hierros laterales, que para aquellas edades era mucho más rápido que subir por la escalera, y allá abajo te esperaba el cuadrado de arena que evitaba que te lastimaras, el problema venía después de los días de lluvia, que siempre estaba encharcado y tenías que tener la astucia de saltarlo antes de embarrarte. Desde la perspectiva actual, los que hemos podido potrear por todos los rincones del barrio nos deberíamos sentir privilegiados, solo de pensar que el barrio ha sido el medio simbiótico de nuestro desarrollo psicofísico, hemos aprendido a valorar a nuestros vecinos, a convivir con ellos, a intercambiar largas tertulias sin importar raza ni religión, simplemente nos manteníamos con la esencia, era un vecino. 
Las calles y los parque han sido nuestros gimnasios naturales, nuestras pistas de atletismo, velódromo y campo de futbol.

Finalizo este recopilación, deseando:
UN FELIZ AÑO NUEVO.
Feliz 2005