Jorge Edgardo Sapia: Me encantó la página del barrio

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Me llamo Jorge Edgardo Sapia, viví en Parque de los Patricios hasta la edad de 15 años (1970 o 71 aproximadamente). Vivo – en la plenitud de lo que vivir significa – en Rio de Janeiro desde 1976. Me encantó la página del barrio y los recuerdos que diversos ex-vecinos, generosamente, enviaron para  publicación. 

Nací y me crié en Patagones 1910. Al lado del bar, de mi tocayo Jorge Pereyro(finito) hermano de Héctor, quien nos abandonó en una época en que la muerte no nos visitaba con la frecuencia con que lo hizo algunos años mas tarde. En frente de la casa de Jorge (Napoleón) hermano de Tito. Al ladito de los hermanos Bruzoni, Jorge y Luis, de una delicadeza heredada con seguridad de su padre «Don Luis»; vecinos de Cachito, casado posteriormente con Ana, la panadera. Panadería que quedaba exactamente en frente al corralón de Patagones donde vivían, entre otros, el cabezón Oscar, Loreto y el tano Vicente y en donde había dos canchas de bolitas, en plena vereda. Si habré perdido!

Ese grupo y otros «Jorges», acostumbrábamos jugar a la pelota, durante la semana, en la vereda de atrás del Mercado (y para no olvidarme, en el techo del mercado guardábamos las maderas para la fogata de San Juan y San Pedro).

Los sábados, los mayores ( entre ellos Miguel Angel Brindisi) ocupaban la cancha improvisada del parque, ya mencionada por alguno de Uds. Tuve el placer de jugar con los «grandes» en algunas oportunidades y siempre rezando para que, en esos días, no se agarraran a trompadas con era tradición en los picados de los sábados.

Claro que estudié en el Bernasconi y fue por eso que llegué a ésta página. Desde mi exilio Carioca, hoy voluntario. Me emocioné al ver al instituto como escenario de dos películas relativamente recientes y, que este momento no consigo recordar, disculpen…

Como era tradición, los pibes y pibas del séptimo, realizaban su ritual de pasaje a la adolescencia. Las parejitas se formaban como por encanto en las dos o tres semanas iniciales del séptimo grado. Esos romances «colectivos» se consagraban en la sección triple del cine Ribas. La tarde, generalmente acababa, en un ritual culinario de la pizzeria El Globito, para mi, hasta hoy, una de las mejores pizzas del mundo.

Jugué en los campeonatos de la pileta Municipal, defendiendo los colores del Trebol, que me parece era el nombre de un club que quedaba o queda por la calle Rioja. El equipito era comandado por una Señora -hincha de boca- madre de Alejandro que completaba nuestro equipo. Históricamente obtuvimos siempre el segundo lugar. Perdíamos siempre para un equipo fantástico que usaba una camiseta azul y negra, linda y, creo que representaban un club que quedaba a la derecha de quien ve el Bernasconi de frente de lo que era la entrada de las chicas, esto es, arriba de las escaleras. Los mejores bailes de carnaval estaban en ese club. Maravillosos.

Espero poder, de a poquito, socializar esos recuerdos. Envío a todos un enorme abrazo.

PS: Aqui hay una herramienta de encuentros de amigos muy utilizada que es el ORKUT, les voy enviar un invitación para que podamos abrir una página de entrada con esa herramienta.
Abrazos