Irene Graciela Lurje: La Patria Chica

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Así llamo yo a Villa Crespo. La Patria chica de todos los inmigrantes que poblaron sus casas, que recorrieron sus calles, que instalaron sus sueños.

Porque eso es Villa Crespo una mezcla, un crisol de razas como lo es hoy Europa. Si, todos somos inmigrantes o lo fueron alguna vez.

Les cuento mi padre llegó en el año 30 y ahí formó su familia.

Mi profesora de piano era hija de una familia siriolibanesa, y mi amiga Liliana (hoy en Israel) con la que íbamos todos los sábados a las matiné del cine Mitre, era judía. Mi gran amiga y compañera de juegos, Marielena Carmie, era hija de árabes y Lucy Gugliotta, hija de inmigrantes italianos. Cómo no íbamos a fusionarnos??? Todos aprendíamos de todos. En sus comidas, sus costumbres, su idioma. Que lindo… Porque eso es bueno, muy bueno… la fusion de culturas, que en definitiva es la base de todo. También vino a mi memoria el Sr. Feldman y su familia, una familia judía, que formaba parte de la cooperadora de mi escuela, y le puso el pecho a la gran epidemia del 56 de Polio, cuando con su camión y cargado de barriles de acaroína, salio a barrer las calles de Villa Crespo junto a todos los vecinos. Ese recuerdo fue imborrable. Ahí vi la cooperación de todos. De chicos y grandes, sin distinción de razas, ni credos, ni posición social. Para contribuir en algo y combatir a esa enfermedad que diezmaba la vida de tantos niños. En Cataluña hace poco daban una serie, con Federico Luppi, llamada «Vientos de Agua». Les juro que en ella vi la vida de mi padre en sus años de inmigrante y a la vez veía la nuestra en España con las mismas vivencias con diferencia de 70 u 80 años. Pero todos coincidimos en una cosa «El Desarraigo»… Todos en eso somos iguales. En un lugar o en otro del mundo, en cualquier momento de la vida alguna vez fuimos eso, Inmigrantes.