Ing. Daniel Guasti: Monte Castro Tango

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       “Monte Castro Tango”

Monte Castro es un elegante juguete pequeño,
escondido en un rincón de la ciudad.
Recorrerlo es una loca algarabía,
encontrarme contigo, un ritual.
En ese bar de Benito Juarez y Jonte,
yo pude ver el fondo de tus ojos azules brillar.
De sus jardines perfumados ya lo he saqueado todo,
el descaro de las flores con sus colores sin piedad.

Este barrio se obsesiona por ser incógnito, 
pero, no se puede su belleza ocultar.
Se distingue a la magia muy “diquera”,
malonearse por la calle Segurola y  en soledad
Monte Castro esconde el duende que nadie mira,
que en el amague de la fantasía,  lo hace realidad.
Inunda el barrio el aroma de la rosa blanca,
en el club All Boys los pibes juegan su libertad
marcando con sus pisadas la impronta eterna,
que ya nadie nunca podrá borrar.
Y a la vuelta por Bermúdez la parroquia milagrosa,
”San Pedro Apóstol” te prestará su llave de cal,
Para que abras definitivamente tu alma de par en par,
y dejes a tus penas ociosas volar.

Destila este barrio en un abrazo de tango,
el sabor de una Buenos Aires esotérica.
Alguna noche yo he visto a la luna llena en las azoteas,
y mi inconsistencia se escurrió por una zanja seca.
Este barrio a todos nos marca como páginas,
a los que llevamos la porteñidad a cuestas.
Con un puño lo sostenemos por pequeño,
con el otro, le exprimimos su esencia.
Si se desbanda por la calle Sanabria,
el descalabro de su lindura ya no será un misterio.
En el vientre de ansiosas puertas,
te entrega un romance apelando estrellas.

Este barrio porta música en su alma,
lo podrán sentir en un amanecer por López de Vega.
Te saludarán los primeros rayos de sol de primavera,
con un manojo de tiorbas en una plaza.
Una bandada de aves blancas con sus notas,
le dará un toque de esperanza a tus desdichas.
Por Monte Castro , una guitarra alucinada que reza,
es tan común como beber su alba buena.

Ing. Daniel H Guasti [email protected]