Hasta 2 de abril exposición de Henri Cartier-Bresson en la Usina del Arte

Se encuentran expuestas en la Usina del Arte, Agustín Caffarena 1 en el barrio de la Boca, obras del reconocido fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson entre las que figuran retratos de Truman Capote, Samuel Beckett, Henri Matisse, Ezra Pound y Jean Paul Sartre. Puede ser visitada de martes a jueves (de 14 a 19) y viernes a domingo (de 12 a 21). Entrada libre y gratuita.

Hasta el 2 de abril, La Usina del Arte y el Museo del Cine expondrán el material del célebre fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson, considerado el padre del fotorreportaje y del documentalismo. La muestra, compuesta por una serie de 133 fotografías poéticas, podrá visitarse hasta el 2 de abril, con entrada libre. Estará abierta martes a jueves (de 14 a 19) y viernes a domingo (de 12 a 21).

Cartier-Bresson es considerado el padre del fotorreportaje, no por nada se lo conoce como «el ojo del siglo XXI». Vivió 96 años. Entre 1908 y 2004 recorrió varias veces el mundo con su cámara Leica y combatió en primera línea por el surrealismo, el comunismo y el reporterismo.

Además de fotógrafo, Henri Cartier-Bresson fue pintor y dibujante, cineasta y actor ocasional, poeta, antropólogo y emprendedor.

Antes y después de cofundar la mítica agencia Magnum Photos en 1947, retrató a escritores, artistas, guerras, revoluciones y mucha gente común. Sus imágenes resultan icónicas de una porción de la historia de la humanidad.

La muestra

Organizada por la agencia Magnum Photos y la Fundación Cartier-Bresson, la muestra se compone de una elección de 133 fotografías poéticas, desde su más temprano período surrealista pasando por su trabajo documental en París, así como series y fotografías de sus viajes de los agitados años 60′ y 70′ por India, China, México, Japón, Egipto y Turquía, entre otros países.

También se incluyen retratos de Truman Capote, Samuel Beckett, Henri Matisse, Ezra Pound y Jean Paul Sartre.

Biografía de Henri Cartier-Bresson

Nacido en Chanteloup, Seine-et- Marne, Henri Cartier-Bresson desarrolló una temprana y fuerte fascinación por la pintura, y particularmente por el surrealismo. En 1932, después de pasar un año en Costa de Marfil, descubrió la Leica -su cámara elegida desde entonces- y comenzó una pasión de por vida por la fotografía. En 1933 tuvo su primera exposición en la Julien Levy Gallery en Nueva York. Más tarde hizo películas con Jean Renoir.

Tomado prisionero de guerra en 1940, escapó en su tercer intento en 1943 y posteriormente se unió a una organización subterránea para ayudar a prisioneros y fugitivos. En 1945 fotografió la liberación de París con un grupo de periodistas profesionales y luego filmó el documental Le Retour (El Regreso).

Después de tres años viajando por el Este, en 1952 volvió a Europa, donde publicó su primer libro, Images à la Sauvette (publicado en inglés como The Decisive Moment). Explicó su enfoque de la fotografía en estos términos: «Para mí la cámara es un bloc de notas, un instrumento de la intuición y la espontaneidad, el dueño del instante que, en términos visuales, pregunta y responde simultáneamente. Es por la economía de medios que se llega a la sencillez de expresión».

A partir de 1968 comenzó a restringir sus actividades fotográficas, prefiriendo concentrarse en el dibujo y la pintura.

En 2003, con su esposa e hija, creó la Fundación Henri Cartier-Bresson en París para la preservación de su obra. Cartier-Bresson recibió un número extraordinario de premios, reconocimientos y doctorados honorarios. Murió en su hogar en Provence, Francia, el 3 de agosto de 2004, algunas semanas después de su cumpleaños 96.

Usina del Arte

Funciona sobre un edificio construido a comienzos del siglo XX por el arquitecto italiano Giovanni Chiogna quien diseñó este edificio para albergar el edificio de la Ítalo Argentina de Electricidad. Fue construido por etapas. En la primera se realizó el cuerpo edilicio de Pedro de Mendoza y Pérez Galdós (1916), edificio rectangular que encerraba dos grandes naves paralelas -una para calderas (el actual auditorio sinfónico) y la otra para turbinas (hoy, Nave Mayor). En las dos estapas siguientes la Usina llegó a lucir su diseño final: la construcción de un segundo edificio, más angosto y pequeño, con una torre con techo de tejas a cuatro aguas, separado del original por medio de una calle interior, y la prolongación de la nave de generación hasta la calle Caffarena. En la esquina con Pedro de Mendoza, quedó conformado un gran atrio de acceso, un patio con una torre-reloj y una escalera artística, que datan de 1926. 

Su restauración y puesta en valor atravesó varias gestiones, en lo que fue un gran desafío al transformar un edificio con la impronta industrial de comienzos del siglo XX en un complejo artístico inteligente, incluyendo la devolución de la fachada del edifico a su aspecto original. Durante su recuperación, la superficie se duplicó a 15.000m2.  

La nave principal se reservó para las salas de música. Lo mejor de la intervención fue la sala sinfónica, un espacio con capacidad para 1.200 espectadores, dispuesto en tres niveles de plateas, dotada de resonadores, difusores, madera de guatambú, revestimientos especiales, y reflector para conseguir un óptimo nivel acústico. Además, se construyó una sala de cámara con 280 butacas, y un microcine. 

Para más datos sobre la Usina del Arte consultar: http://www.buenosaires.gob.ar/usinadelarte/historia

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