Guapos de Biblioteca por Ricardo Lopa

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Ovidio Cátulo CastilloÉranse dos porteños de aquellos. Ambos poetas. Uno del norte. El otro, del sur.

Ambos supieron transitar Boedo. El palermitano, por laburo. El otro, por cuna y afecto.

El del norte, Jorge Luis, y el del sur, Ovidio Cátulo, tuvieron sus guapos, y como tales tayaron, en sus pagos y en el del rival.  Por cuestión de linaje, el del Norte, Nicanor, su nombre, la parada en sur de don Amalio quiso copar. Los guapos se hubieron de enfrentar, y aquí paso a detallar.

Cátulo, el local, empezó a un parroquiano su historia contar y éste a preguntar:

– che Cátulo, ¿eras habitué a las bibliotecas? –  Tito, el parroquiano

– te canto la gusta, me gustaba laburar más en casa, pero…. –Cátulo

– a la Cané del rrioba ¿ibas? –  Tito

– cuando estaba en Independencia y Castro Barros, no. Pero cuando se trasladó a Carlos Calvo y Muñiz, supe algunas veces ir – Cátulo

“ En un local de reducidas dimensiones, ubicado en la esquina de Independencia y Castro Barros, se habilitó –el 11 de noviembre de 1927- la primera Biblioteca Municipal de Buenos Aires, que con el tiempo enorgullecería al barrio de Boedo. Bautizada con el nombre del autor de Juvenilla, don Miguel Cané….El auge de la actividad motivó años después el traslado a un nuevo y cercano emplazamiento, pasando a ocupar una amplia construcción de dos plantas y subsuelo, sita en Carlos Calvo 4311/23, reduciéndose luego a la finca bajo el número 4319/23, que ocupa actualmente…” (“Boedo un barrio con historias”, colección cuadernos educativos, pág.70, Comisión para la preservación del patrimonio histórico cultural de la ciudad de Buenos Aires, lic. Leticia Maronese)

– quiero creer que las veces que te mandaste, te habrás topado con otro grande, Jorge Luis Borges, que laburó en dicha biblioteca desde 1937 a 1946 – parroquiano

Jorge Luis Borges

– segurola, pero más que él y yo, se trenzaron dos guapos, Nicanor, de él, y Amalio, el mío – Cátulo

– batila, Cátulo, batila – Tito

“ Un día de Palermo se mandó
Era don Nicanor,
Apareció Boedo al sur
Con su paso cansino, compadrón

Viera don Nicanor, venirse
Tras el último galardón
tayar
en Boedo,
la última satisfacción 

Mentas por San Juan
otro guapo solía tayar
Era don Amalio Reyes
De cuchiyo calzar 

Boedo y al llegar a San Juan
En busca del Pintero, feca del lugar
Donde don Amalio, el del corralón
Solía parar

En el estañó lo encontró
Tipo maduro, chambergo, faja y funyi 

Para la personalidad completar
De poco hablar, pero, de filo empuñar 

De pico, el zomo del lugar, conociendo al local,
Murmuró, viera este Nicanor, venirse,
Venirse al cuete, a tentar suerte
Y solo, encontrará la muerte 

Y los guapos se encontraron
Estaño, giniebra, parroquianos
Nicanor, se acercó, una vuelta invitó
Todos se miraron, solo Amalio, bancó

Los guapos se relojearon
Uno, el de Palermo, de filo en la cintura
El de Boedo, gaucho, lo calzaba atrás
El baile empezar, para dos guapos de arrabal

Ligero el del norte, intentó ventajear
Pero, presto don Amalio lo iba a madrugar
Cuando intentó sacar, ¡tarde!
Al del Sur presto iba a encontrar

Y el mozo del lugar, murmuró,
Viera este Nicanor Paredes, venirse,
Venirse al cuete, a tentar suerte
Y por guapear, encontrará la muerte”

Ricardo Lopa
contacto: [email protected]
Febrero 2011

 

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