Enrique Carlos Vitale (Alias Quique): Respuesta a Marquito de España

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Mónica:

No sabes la alegría que me dio encontrar de causalidad esta página relacionada con mi querido San Cristóbal.

Revisando los “mensajes de los visitantes”, no puedo dejar de comentarte que el que me tocó hasta el fondo es el de fecha 2/02/2009 rotulado como MARQUITO DESDE ESPAÑA

En su primer párrafo Marco dice:

Vivía en Catamarca 1263, la barrita la formábamos, Marquito, Fabio, Fernando, Quique, Juan Carlos, Alberto, Roberto, y  la única piba de la cuadra Edith, después llegó Patricia, su hermano Juan Carlos 2, Nene y su hermana Graciela, también nació mi hermana Dania, no se qué daría por reencontrarme con ellos, sacando a Juan Carlos que nos dejo creo que fue en el 1974, pero que siempre nos acompañó desde el cielo.

Bueno yo soy “el Quique”, a quien Marco describe como uno de los integrantes de la querida barra de Catamarca. Llegue al barrio con 6 años, hoy tengo 52,  vivía en la calle Cochabamba 2684, a la vuelta de la casa de Marco, en frente de “la comisaria 20”, donde mi abuelo prestó servicios durante 30 años, y es la misma donde Marco dice, con total certeza, que caímos “en cana” varias veces, pero lo que no dijo es que fue por jugar a la pelota en la calle, cuando todavía se acostumbraba a eso. En esa época no existían ninguna de las tentaciones que hoy en día los pibes desde temprana edad están consumiendo.

El “caer en cana” para nosotros significaba que te llevaban en el famoso “autito”, llamaban a tus viejos y te “cagaban a pedos delante de ellos” (con perdón de la expresión) y lo más importante te sacaban la pelota, que habíamos comprado poniendo moneditas cada uno. Por supuesto que al otro día estábamos haciendo lo mismo.

Te comento que hace cosa de un mes encontré los datos de Marco en el Facebook, le envié un mail y estamos empezando a escribirnos, para contarnos millones de cosas que nos pasaron en estos 35 años sin vernos, y recordando a todas y cada uno de las andanzas de aquella época.

Esas cosas que tiene la vida, hace que, sin saber porque, cada uno nos fuéramos por caminos diferentes. Como dice Marco la muerte de Juan Carlos nos pegó a todos, y creo que inconscientemente eso hizo que en parte cada quien tomara su rumbo.

Del barrio puedo contarte mil anécdotas, con nombres y apellidos, nunca me olvidaré que por Catamarca, frente a la casa de Marco y Fabio (su hermano), había un depósito de chatarras que pertenecía a la comisaría 20 (que estaba  la a vuelta sobre la calle Cochabamba) y que generalmente estaba cerrado. Cada dos por tres se nos caía la pelota allí adentro por encima de un portón de chapa. Lo complicado era tratar de sacar la pelota de adentro, y que no nos vieran nadie, porque de lo contrario se acababa el partidito de la calle.

Para los carnavales nos disfrazábamos de linyera e íbamos recorriendo la cuadra cantando, cada dos por tres ligábamos alguna moneda. También íbamos con frecuencia a la plaza Martín Fierro, donde cada tanto se armaba bronca con “los de la plazita”, esa sí que era una barra bien brava…

Imagínate mi sorpresa cuando en mi hora de descanso entrando en Google, pongo un par de palabras y aparece este sito de la barriada de San Cristóbal, hurgo un poco más y Marco en su primer párrafo menciona uno por uno a todos los amigos de la infancia, casi no puedo escribir por la emoción que me embarga. No voy a decir que quisiera volver a ser aquél pibe, pero lo que si te juro por mi vieja, la misma que nos daba café con leche pan y manteca a toda la barra, que daría todo por estar ahora mismo con Marco, Fabio, Fernando y todos los pibes nuevamente juntos.

Para darte algunos datos más, otro punto de encuentro era la calle Catamarca entre Cochabamba y Constitución, debajo de donde ahora pasa la autopista, funcionaba la fábrica Cabsha de los bombones de chocolates con dulce de leche, que todavía se venden, al lado de esa fábrica, pero en el año 1918 nació mi viejo, Polito (Leopoldo Vitale) que gracias a Dios todavía lo tengo vivo con sus 90 años. Era justamente allí, sobre la calle totalmente adoquinada, donde jugábamos los partidazos con la pelota de goma, y donde también nos tirábamos con el carrito de rulemanes. En esa misma cuadra vivía el viejo Pagani, un solterón que tenía más de 40 gatos en su patio y que cada dos por tres, cuando se caí la pelota en su casa, la devolvía toda cortada con un cuchillo.

En la esquina de Catamarca y Cochabamba estaba el almacén de Don José, que cuando abría una pata de jamón, nos regalaba las puntas, un lujo para nosotros.
En otra nota mencionaban la Florería  Real, y también allí pasó parte de mi vida porque, ya en la secundaría, y te comento que hice todo el secundario en el glorioso Instituto San Cristóbal (egresado en 1973), con el padre Enrique como párroco y “el cuervo Devoto” como director, sobre la calle Pasco vivía la “García”, profesora de historia y geografía, tenía un hijo y una hija, de nuestra edad, quien salía con uno de  nuestros compañeros, motivo por lo cual cada tanto íbamos a la casa de ella, y chusmeábamos las pruebas, las notas, y los apuntes de la vieja, hasta que un día se enteró y no pudimos entrar más.

Si te interesan puntos de referencias sobre los cuales tengo memoria y muy buenos recuerdos, puedo mencionarte: la escuela Francisco de Gurruchaga donde hice parte de mi primaria, los negocios de los turcos, que si bien no eran turcos, así lo llamábamos, la vieja “amine” que pasaba vendiendo semillas de zapallo tostadas con una cacerola en la cabeza, el National Palace y en frente, sobre la Av. San Juan, la pizzería Karasín, con la pizza más aceitosa de todo el mundo, pero que no podríamos pasar un solo fin de semana sin ir a comer por tres y pagar por uno, y como estos otros tantos nombres, lugares, situaciones y vivencias que vienen a la cabeza.

No quiero ser demasiado extenso, tengo tantos recuerdos que solamente al pensar en ellos, me pongo bien, especialmente esos días en los que estoy un tanto “bajoneado”.

Por otro lado, ahora que hice contacto con Marco y con Nené, otro de los que menciona Marco en su mensaje, trataré por todos los medios, de no perderlos nunca más, y de ser posible, para enero o febrero trataré de ir a España, quiero verlos, tocarlos, abrazarme con ellos de forma interminable y hacer todo lo posible por seguir valorando cada día mucho más lo  relacionado con los  afectos que lo estrictamente material, si bien soy consciente de los tiempos que vivimos..
Te mando un cordial saludo, espero que estos comentarios hayan sido de interés y quedo a la espera de alguna respuesta.

Enrique Carlos Vitale
Alias Quique