El Tero por Susana Boragno

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Su nombre proviene de las voces del guaraní por sus inconfundibles llamadas: tero, teru, teru-teru, grito de dos sílabas que repite sin cesar. Se lo menciona también como tetéu, terencho, tiluncho. En Chile se lo conoce como Queltrgua. Se los puede encontrar en toda América del Sur, con excepción de Ecuador, Perú, gran parte de Bolivia y de la selva amazónica.

           por Susana Boragno
                 Nota aparecida en el diario La Nación del 13/12/2014
En Argentina, el tero Vanellus chilensis, tiene una distribución amplia que abarca prácticamente todo el territorio.
G. Hudson decía: «Tiene patas rojas, iris carmesí, pico rosado con punta terminal negra y púas de las alas rojo coral. (…) Es un rey entre los Chorlos… su disposición celosa y agresiva le da un carácter de tirano entre las aves(…)»
 
Marcos Sastre definía  al terutero, como un ave zancuda de 30 a 40 cm. de envergadura y plumaje blanco con mezcla de negro y pardo. Tiene dos fuertes espolones, los cuales se sirve para alejar de sus crías a  todo animal que pueda incomodarlos.
Nadie que circulara por las pampas como viajero, podía pasarlo por alto. Germán Burmeister  escribió: «con gran bulla las bandadas que se asustan, suelen acompañar  un trecho las galeras que se alejan»  (…) y nos rodearon bandadas de  teroteros (…) que gritaban desaforadamente.
Darwin decía que los cazadores lo detestaban porque alertaba a los demás animales…también anunciaba  la proximidad de ladrones.  Félix de Azara lo llamaba «enemigo de los contrabandistas» porque ponía en peligro las furtivas operaciones de aquellos. También era útil vigía en tiempos de malones.
 
Los teros buscan instalarse en campos abiertos de pastos cortos,  que posean buenas visibilidad. También están relacionados  con los ambientes de laguna y bañados o campos inundados. Se aferran a su pedazo de tierra elegida y  rehúsan a dejar el lugar a pesar del trabajo del arado. 
Cuando es capturado se le cortan las alas y  se convierte en animal doméstico. Es muy buen centinela, advierte cualquier presencia extraña y mantiene los jardines y huertas  libres de insectos. Su carne no es apetecible pero sí   los huevos. Hudson escribió:  «nos baqueteábamos con huevos de tero (…) nadie se le ocurría matar un tero para comer… antes del mediodía había regresado con sesenta y cuatro huevos (…)» 
Duermen de pie, con la cabeza cobijada contra el cuerpo o bajo el ala. Son muy madrugadores y viven en estado de alerta constante Se hallan en bandadas de hasta 40 teros, especialmente para defensa.  
Las parejas se forman tras un complicado cortejo por parte del macho, la reproducción comienza en el mes de junio. El nido es un hoyo circular poco profundo hecho en tierra lisa y tapizado con hierbas quebradas. En general ponen 4 huevos.  Decía Hudson: » he conocido varios ejemplos de un macho con dos hembras, las que ponían huevos en el mismo nido y de dos machos con una hembra, …cuando ella  estaba en el nido los machos permanecían uno a cada lado(…)
El color de los huevos es verde oliva mate, con dos tipos de mancha, unas de fondo negra y otras más grandes, negras superpuestas sobre las primeras, verdadero camuflaje que los disimula de los depredadores. Ambos padres empollan en forma alternada. Mientras la hembra está en el nido, el macho vigila,  en caso de peligro emite un potente grito de aviso y  son extremadamente celosos y vigilantes, acrecentándose su irritabilidad con el aumento del pollo en el cascarón. Ante el peligro, el ave parte de su nido cautelosamente hasta llegar a otro lado y en demostraciones distractivas,  se sienta simulando Incubar falsos nidos. Luego puede levantarse con ligereza como si hubiese sido sorprendido, despistando al intruso.
Así lo contaba  el Martín Fierro 
Pero hacen como los teros
Para esconder sus niditos:
En un lao pegan los gritos
Y en otro tienen los güevos
La poética de Lugones lo recordaba así:
¡…tero-tero¡ y así embauca
Con el propio grito iluso
Lejos del huevo confuso
De pinta pecosa y glauca.
Una adivinanza pregunta
Cual es el ave/que engaña al viajero/ que en una parte echa el grito/ y en otra pone el huevo? 
Los polluelos nacen revestidos de un simple vello, sus padres arrojan lejos  las cáscaras, para ocultar el nido. Pasados los cuarenta días, ya están listos para volar.
El carancho y el chimango son  enemigos irreconciliables.  Su sola presencia provoca en el tero un frenesí de excitación. Tratan que abandonen el lugar, sino, lo atacan con gran violencia de tal modo que el espolón trata de agujerear el cráneo, pero éste no se intimida y logra cazar al tero a pesar que la comunidad lo defiende. 
Se alimentan  restos de vegetales  y minerales, insectos, langostas, escarabajos, hormigas, por lo que evita la proliferación de plagas agrícolas. El barón Von Tschudi, naturalista suizo, declamó: sin  pájaros no hay agricultura posible ni vegetación e insistió en demostrar los importantes servicios en la destrucción de insectos. Puede devorar ejemplares juveniles de culebras. El tero utiliza el método del » temblor de patas». Con esta maniobra logra inmovilizar a las lombrices que están bajo tierra, hunde levemente el pico y las captura. 
Augurios y creencias:
 
Su canto cerca de la casa anuncia visitas de amigos y parientes, si es prolongado y frecuente, anuncia lluvia;  si  se posa en el techo pronostica la muerte de su dueño.
Las plumas tiene uso mágico cuando con su copete se confecciona el «paye» que hace que portador que sea enérgico, ágil y despierto. Puesta debajo de la almohada, supone que lo ayuda a tener buen oído, quemadas con ruda y crin de caballo se lo considera un buen talismán.
En Chile, el espolón se lo atesora como mágico; rasguñando con él se puede obtener cariño.  
Una leyenda  en la narrativa criolla cuenta que había sido un hombre rico y elegante, muy bien trajeado con  camisa de seda blanca, chaleco y corbata negra. Le vendía sus telas a la viscacha. Ésta se ocultó bajo tierra para no pagarle. Desde entonces la busca metamorfoseándose en ave, con los ojos rojos irritados por la falta de sueño y muy nervioso.
El elegante e inteligente tero nos enseña con su conducta. Cuida su territorio y  mantienen una vigilancia estricta  durante el día y la noche. La pareja tiene derecho de criar en sus dominios a  sus hijos hasta que lleguen a la mayoría de edad. 

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