El Dr. Mariano Masciocchi dona su tiempo y te alienta a que hagas lo mismo

El nombre del Dr. Mariano Alfredo Masciocchi, clínico y cardiólogo, está desde hace unos días en boca de muchos. ¿Quién no ha recibido por WhatsApp un mensaje en el cual se lo menciona o no ha sabido de él a través de un post en Facebook o en Twitter?. Así conocimos de su existencia, nos enteramos que atiende los sábados gratis en una parroquia de Almagro pero que sólo van una o dos personas por semana. Lo buscamos, lo contactamos y ahora te contamos sobre él, su sueño y sus proyectos.

En octubre de 2014  Mariano Alfredo Masciocchi decidió hacer algo nuevo por la gente. 

Dada su formación católica (fue a un colegio católico salesiano) acudió a la parroquia de su barrio, San Carlos Borromeo y Basílica de María Auxiliadora, en Quintino Bocayuva e Hipólito Irigoyen en el barrio de Almagro, se acercó al párroco, Vicente Ricchetti, y le dijo que tenía ganas de aportar lo que él sabe: medicina, para lo cual le pidió un lugar, dejando en claro que con un escritorio y una camilla era suficiente, para atender a personas que no tiene acceso a la salud y le dijo que podía empezar a ver gente los sábados a la mañana ya que de lunes a viernes trabaja bastante. 

Además hizo una página, de vocación solidaria, que se llama ¿Me Regalás una Hora? La idea que lo alentó fue la de motivarnos para que donemos un rato de nuestro tiempo, no dinero, sino una hora de nuestro tiempo, para ponerla al servicio del que lo necesita. 

Pero pese a su voluntad, al comenzar a atender cada sábado de 10 a 14h. y teniendo lugar para atender a 10/12 personas, durante alrededor de dos años y medio, sólo asistían una o dos personas por semana. 

Pidió ayuda para difundir su proyecto a Paola Dei Castelli, de Nexos de Solidaridad, quien replicó una publicación del Facebook de Mariano que tuvo una repercusión enorme, más de 70.000 compartidos. 

A partir de ese momento, hace apenas unos días, comenzaron a llegar muchos mails, mucho apoyo y mucha gente que quiere donar su tiempo, así que ahora es momento de organizar todo lo que llega.

Decía Mariano que él hace medicina pero que hay mucha gente que puede donar su tiempo haciendo lo que sabe hacer, o yendo al comedor de la parroquia en la que él trabaja, que de lunes a viernes por la noche alimenta a 500 personas, para colaborar allí. 

La idea es que cada uno en su pueblo, en su lugar, done su tiempo para colaborar con los otros. Lo importante es poder unir los puntos, alguien que quiere colaborar con un lugar dónde pueda hacerlo, que no necesariamente debe ser una iglesia, podría ser un club, por poner un ejemplo.

Además, Mariano dona su tiempo en el merendero de chicos «Un sueño más«, donde acuden 130 chicos, en General Rodríguez, que comen a diario y que necesitan un montón de colaboración. 

También se puso en contacto con Fundación Sí, a raíz de la labor que realiza en la Parroquia, y le enviaron un camión con comida y se ofreció a colaborar con ellos en las recorridas nocturnas para aquellos casos que necesitaran atención médica. 

Mariano sueña con que la idea se difunda porque ahora, que recibe tantos mails, se da cuenta de que hay tantas necesidades como personas. 

Para terminar la nota nos quedamos con esta frase de Mariano: 
«Para hacer solidaridad hacen falta dos cosas, por un lado las ganas y, pot el otro, que sea posible, y eso está en la puerta de tu casa, no hace falta irte lejos«.

CONTACTO

El Dr. Mariano Alfredo Masciocchi atiende los sábados desde las 10h. en la Parroquia San Carlos Basílica María Auxiliadora, en Quinto Bocayuba 144 en el barrio de Almagro.

Para solicitar turno hay que comunicarse al teléfono (011) 4981-7752 / 4741, después de las 15:30 hs., donde te va a atender Mauro y te va a dar un turno o te va a orientar en lo que necesites.


Otras formas de contacto con Mariano y con el grupo de gente que se está armando:

Desde el Facebook ¿Me Regalás una Hora? trajimos esto:

«No esta tan importante
cuántas horas dio,
sino qué le dio a las horas«.

A – HORA

Una hora para alguien que te necesita, una hora para leer a un niño, para rezar con un abuela, para darle la mano a una persona que se siente enferma, para atender a un paciente, para darle de comer a un discapacitado, para cocinar, para enseñar, para organizar donaciones, para clasificar medicamentos, para lo que creas que podés ser útil o para lo que no lo seas pero que tu sola presencia haga la diferencia.

Siempre pensé en hacer algo así y nunca me atreví a proponértelo. Ojalá seas más inteligente que yo y no esperes 37 años para darte cuenta de lo útil que sos, de lo valioso que es para el otro tu calidez, tu mirada, tu sonrisa, tu abrazo… 

Desde chico pensé en ser médico, en aprender a ayudar, a aliviar males mayores, ya que como decía mi padre: «la medicina no cura nada» y así lo incorporé. 

Hace mucho tiempo que pienso en que más allá de mi conocimiento, lo mejor que he podido darle a aquel que está enfermo ha sido mi compañía, escuchar sus historias, sus cuentos, sus anécdotas increíbles y ofrecer a cambio una canción. La música siempre me ayudó a conectarme con el otro, a distraerlo de su dolor, de su realidad. La música me brindó una de las últimas sonrisas de mi viejo y no hay día que no agradezca ese momento. 

No esperes a ser hijo de padres separados o adoptado, a no tener a alguno de tus padres cerca, no conocer a tus hermanos, perder un hijo, la salud o fracasar en el amor. No esperes tener más dolor que el que está a tu lado, estar enfermo, perder a un padre, tu trabajo o un amigo. 

Date cuenta que lo que sos es muy valioso para otros, para quienes no tienen nada, para quienes no esperan tu ayuda porque ya has pasado mil veces a su lado… y no te detuviste.

Hoy es un gran día, para vos y para mí, hoy es el día en que harás algo más con tu tiempo, hoy es el día de decidir finalmente que una hora no es tanto en tu vida. 

Que en una hora podés hacer más de lo que jamás imaginaste, podés hacer sentir realmente a otro ser humano lo importante que es, por lo que es, no por lo que esperás que sea. 

Hoy no es un día para juzgar ni ser juzgado, no es un día para redimir tus ofensas sino para decir finalmente «quiero cambiar algo». Quizá porque ese algo tan minúsculo para vos sea finalmente el mejor regalo que le podés haber hecho a otra persona.

Ahora es hoy, no esperes más. Ayudame a ser mejor, a no dejar que esto pase, a creer…

Hoy te necesito yo, más de lo que vos pensás. Hoy solo te pido una hora.

Gracias por leer esto y ojalá logre en vos lo que ha logrado en mí.

Un fuerte abrazo, de alguien que te espera.

PD: ¿Me regalás una hora?

Programas de radio en los que ha participado que podés escuchar a través de radiocut.fm

RADIO 10
De caño vale doble
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FM LA TRIBU
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