Eduardo Luciano AGOGLIA (Negrito): Versalles, barrio donde vivo

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Según el Código Civil de la República Argentina, según mi saber leer y entender, el domicilio de los menores es, en primera instancia, el domicilio de origen (art.89) o sea el domicilio del padre en el día del nacimiento de sus hijos, disponiendo, en el artículo 90, que el legal es el en que ley presume, sin admitir prueba en contrario, que una persona reside en forma permanente, siendo éste un domicilio forzoso.

Pues bien, siendo que el domicilio de mi padre al momento de mi nacimiento, el 16 de octubre de 1941 era el que se encontraba en Barragán al 700, en el barrio de Versailles, ése es mi domicilio de origen, aunque haya nacido en el Hospital Durán, en el Barrio de Almagro, alrededor de las 5 de la mañana, bien de madrugada, sólo por molestar a mi vieja y demostrar desde entonces que me gusta ser madrugador.

Por otra parte la ley reputa, (no en el sentido que se piensa, sino como sinónimo de “considera” ) que el legal es el en que una persona reside en forma permanente sin considerar sus sentimientos y espíritu. Si esto fuera así, tanto de origen como legalmente yo nací y resido permanentemente en Versailles lugar donde nací y siento que habito desde hace 66 años. Ello es así ya que, no obstante haber pasado por las localidades de Haedo, Ciudadela y Ramos Mejía, estoy siempre, aún en mis sueños, donde mis viejos me gestaron,  trajeron y decidieron que Versailles,  como muchos otros padres, eligieron a este barrio para que sus hijos nazcan, crezcan, se diviertan, sean buenos amigos y VIVAN ETERNAMENTE FELICES.

Dicen que el alma de las mujeres, cuando ellas mueren, vuelve o se queda en el lugar donde fueron felices, mientras que el de los hombres vuelve o se queda en el barrio donde nació y creció. Creo, sin vanagloriarme por el pensamiento, sino por experiencia propia y las de mis viejos amigos, que el alma de los hombres que nacieron en Versailles queda (porque nunca se fue de ese lugar) en el BARRIO, no sólo porque es el lugar donde nacieron y se criaron, sino porque además es el sitio donde fueron muy felices.

Este último pensamiento surge de haber observado que, no obstante haber transcurrido mucho tiempo, un grupo vecinos de este barrio, amigos y no tanto, por distintas formas de pensar en política (no olvidar que los de nuestra época fuimos los creadores de la antinomia peronistas o antiperonistas, comunistas o gorilas) y sobre todo en futbol, por la cercanía con la cancha de Vélez (que nos hacía traidores a los que éramos hinchas de otros cuadros) quienes dejando de lado por un momento esas diferencias (que aún políticos de hoy señalan desde sus tribunas) y los fieles hinchas lo siguen siendo de sus queridos y sufridos (en el caso mío) clubes, se reúnen desde hace 17 años para comer un asado y hablar de sus recuerdos en un predio en Castelar que perteneció al gremio de Luz y Fuerza y que hoy comparte con la Obra Social del personal del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Creo que no somos pocos los que vamos, ya que hubieron años en que nos hemos reunido más de 100 hombres, siendo hoy los que concurrimos solamente algo más de la mitad de aquellos, por obvias razones de edad, el irremediable transcurso del tiempo o razones económicas, no obstante que sus almas están con todos los que sobrevivimos al tiempo, la desocupación y a las jubilaciones que no llegan al 82% móvil.

Siento necesario aclarar que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, instituyó al día 16 de noviembre como el día del Barrio de Versailles (que así se escribe),coincidentemente con el día dela Virgen de la Salud, Patrona del Barrio y permítanme esta digresión, justamente la fecha en que nació, en el año 2002, el ser más querido de mi vida, mi nieta Renata.

Es por todo ello que, teniendo en cuenta que (no se si se dieron cuenta) ahora los meses pasan volando,  recordarles que mientras podamos seguiremos reuniéndonos el primer sábado de noviembre de cada año en el mismo lugar y a la misma hora (a eso de las 10 de la mañana) convocados por mi primer amigo: Avelino Manuel Santamaría, quien secundado por un grupo de atorrantes, organiza esta increible reunión en homenaje a la amistad y al Barrio de Versailles que, el inolvidable periodista Juan José de Soiza Reilly denominó sabiamente como “República Mágica” “en mérito a un atributo definitorio de su personalidad y la de sus habitantes”.

Eduardo Luciano AGOGLIA (Negrito)
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