Doce proyectos fotográficos sobre La Piedad de Miguel Ángel 

Doce proyectos fotográficos sobre La Piedad de Miguel Ángel
Cordoba – Zang
El miércoles 3 de octubre, a las 18 hs., se inaugurará la exposición fotográfica que reinterpreta La piedad de Miguel Ángel, a través de la mirada de un conjunto de artistas y fotógrafos de Salta, Córdoba, Tucumán y Buenos Aires. Podrá visitarse hasta el 20 de diciembre de 2018. 
  • Curaduría: Belkys Scolamieri y Hernán Ulm.
  • Lugar: Rectorado de la Universidad Nacional de las Artes, Azcuénaga 1129, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
  • Inauguración: miércoles 3 de octubre a las 18 hs. Cierre: 20 de diciembre de 2018
  • Horario de visita: de lunes a viernes de 12 a 18 hs.
  • Entrada libre y gratuita
La Piedad: doce proyectos fotográficos pone en cuestión el concepto de la Piedad y la imagen icónica que de la misma hiciera el artista renacentista en un intento por pensar su actualidad en el contexto contemporáneo.
 
Artistas: Roly Arias, Salo Gerchinhoren, Alejandro Bovo Theiler, Ulises Barranco, Carola Desiré Bruzzesi, Martín Córdoba, Isidoro Zang, Pablo Curutchet, Matías de la Guerra, Esteban Drincovich, Alejandro Gómez Tolosa, Verónica Maggi, Pablo Joaquín Rosa, Hernán Ulm, Sofía Torres Kosiba, Christian Kessel, Federico Winer, Natalia Petri, Marcelo Abud, Juan Manuel Armonelli.
 
Ni perdones ni olvidos: La piedad. 12 proyectos fotográficos
 
por Hernán Ulm
 

Allí se la ve en la orilla del océano, como en el borde mismo que la trae a la tierra desde un continente perdido. En otra se abre, en el aire que la recibe en la vida cotidiana, a la claridad de su tormento frío. Ahora aparece en la exuberancia del paisaje, desamparada por las miradas que la huyen y la esquivan. Luego se ha vuelto un breve esquema, una ensoñación maquínica que la inviste, relevándola, de lo sacro ambiguo. Pero se la ve también, presa de un extraño regocijo, rodeada de heteróclitos objetos perdidos. Reaparece bañada en la luz de un taller en que el trabajo y los pesares parecen haber dejado la señal de sus días. Y se muestra también en la distancia insalvable de la mirada de una infancia quebrada, hecha de retazos y de persistente olvido. Entonces se aparenta cliché, adorno de vitrina, memento del turista. Otra vez se presenta adusta y leve en sus colores de sol desplegado. O, contra un fondo que rechazándola la enmarca, clavando su mirada sobre nosotros, justiciera. Rodeada del vacío negro que la contempla, se triplica en el juego de marionetas que nos impone su martirio. Y en la ausencia de algún hijo, en su mirada resplandece la ausencia irrevocable de lo que ha sido.

12 Piedades. Doce modos de volver a una imagen que nos interroga. Doce modos de abrir el tiempo y recibir el llamado de un pathos. Doce modos de elaborar esa pasión. Los cuerpos a nuestro alrededor caen, acribillados, bombardeados, sacrificados en las calles y olvidados en los almanaques. Sus fantasmas atraviesan nuestro desolado vecindario ignorados de cualquier abrazo, de toda justicia. Parece que ya nadie es capaz de recibir a los que mueren, parece que ya no somos capaces de recibir la muerte. Como me escribe Belkys Scolamieri, quien curó la muestra y la llevó al extremo límite de lo que en ella se realiza («la lucidez», decía René Char, «es la herida más cercana al sol»): en lo que convocan nuestras piedades, se resiste tanto al perdón como al olvido
 

Citar La Piedad

por Belkys Scolamieri

Cuando hacemos referencia a «la Piedad» la asociación más inmediata, posiblemente sea a la imagen de la escultura de Miguel Ángel, la cual representa, bajo ese título, una virgen con su hijo asesinado en su regazo. Si bien se trata de una escultura de bulto de grandes proporciones, en el mayor de los casos, nuestro acceso a la obra es a través de fotografías que, en general, tienen un mismo punto de vista frontal, de modo que la imagen se ha constituido en un fuerte ícono dentro del imaginario que constituye el relato más elevado de la historia del arte universal.

A partir de la ocurrencia de Hernán Ulm de retomar y resignificar la obra, nos aliamos en una curaduría compartida y nos conformamos luego en un conjunto de artistas intentando pensar nuevos sentidos alrededor de la piedad. Uno posible resulta de pensar las condiciones de producción de la obra original y la dimensión institucional que significa la operatoria del encargo hecho por la Iglesia, en la persona de el cardenal Jean Bilhères de Lagraulasal artista Miguel Ángel Buonarroti, quien había dejado claramente demostrado su talento a lo largo de su trayectoria.

Desde otra perspectiva también podemos reconocer la piedad como un valor a exaltar que eligió ser representado, en dicha oportunidad, en el cuerpo de una madre sosteniendo al hijo asesinado. La  cita al vínculo madre/hijo  nos interpela en un ejercicio de memoria viva. En la configuración polisémica de nuestro imaginario, la idea de madre no solo se encarna en la figura de la virgen, sino que nos remite también al cuerpo colectivo de mujeres en la plaza pública pidiendo por piedad la aparición con vida de sus hijos desaparecidos. Piedad podría entenderse como el sentimiento que surge frente a un sujeto que sufre, en un intento de redimirlo… aun así supone y reproduce un modelo asimétrico de relaciones, tal como el que organiza el mundo contemporáneo. Piedad /impiedad posiblemente hayan derivado en otro sentimiento, uno potente que se construye desde una lógica diferente que reacciona contra la asimetría y sale a  manifestar: «ni olvido ni perdón». 

Múltiples perspectivas y poéticas diversas giran entorno a este tema que hemos elegido de faro para convocar a este equipo de artistas de distintos puntos del país para reflexionar juntos a través de la fotografía.
 
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