De puro chamuyo, Homero y Julián por Ricardo Lopa

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Homero Manzi - Julián CenteyaMientras tanto, en una tarde cualquiera, te imagino Homero en el feca de Boedo y Rondeau de parla con el tano. Si El tano Julián, el gomía del rrioba te chamuyó. Aquél que tuvo tus mismas raíces, aunque santiagueño vos, y, tano él Y, tanto vos, como él, se morfaron el Sur. Pompeya, Patricios y Boedo, fue de ustedes, y de algunos más.

Y Julián te imaginó, en una esquina cualquiera, de tu Sur, con el almacén cómplice, en la búsqueda del terraplén que los unió de cuore.

Te procuro en el barrio de la luna amistosa
con la cita en la esquina del antiguo almacén.
De espaldas a los números que nos devuelven rosas
nuestro origen fue el mismo: aquel del terraplén.

Y Julián te imaginó, con tu cielo y su cielo, que no se comparte, porque Uds. lo crearon a fuerza de imaginación; guitarras, milonga y corralón. Bueno, de vez en cuando, ese cielo sureño se puede compartir. Se puede prestar un rato, pero vuelve, único y sensible, como el arrabal, que de puro guapo trepó al cielo, y, de ahí se confunde con las “Tres Marías”, y, ya, uno no saben si son estrellas o son Pompeya, Patricios y Boedo, que treparon al cielo.

Crepitar de guitarras en un manso desvelo
pespunteando milongas y siempre el corralón,
como nos pesa ahora la ausencia de aquel cielo
que inventamos Homero, ayer en la canción.

Y todo era modestia en tu Pompeya, Homero y Julián. Barrio proletario, como quien dice. ¡Pero qué felices! Y los componentes imaginarios, querendones, con cultura por venir, pero, eran nuestros pibes, como vos y yo.

Vinculados a nubes, chiquilines descalzos
y en el barrio ¿te acuerdas? solo pasa una vez.
Angulosas memorias me invaden y rebalso
de ternuras que acaban de brotarme recién.
Era Pompeya sí, claro, era Pompeya,
la calle Centenera, la esquina Tabaré.
Pero te digo Homero que era aquella
latitud de mi sangre, de tu alma, lo sé.

Y la nostalgia te invade renuente de corralón, portón y paredón, y la pebeta del primer metejón. Y los sapos que de puro progreso, se piantaron, junto con el hueco de Cachi, la laguna y la chata celeste del corralón. Y, para  los porteños, como vos y él, como Homero y vos Julián, no es lo mismo de patacón por el empedrado, que supo en su momento apreciar el pique desparejo de la pulpo, que el asfalto que no llegó, pero, indefectiblemente, llegará.

Y vos Tano, simplemente Imaginás a Homero que piantó, pero el “bobo”, te dice, que está, lo añorás, lo buscás, al igual que al rrioba, que no encontrás. Pero, la luna, tu luna, la del amigo, que fue quinceañera, ya madura, siempre está, y no deja de platear Pompeya, como una ofrenda a la amistad.

Por el duro empedrado de Famatina al este,
la novia quinceañera con cita de portón,
y el corralón que tuvo la chatita celeste
y la luna de siempre plateando el paredón.
El hueco allá por Cachi, de noche la laguna
y aquel coro de sapos redoblando un dolor.
Pensando en estas cosas de pronto siento
una tristeza que me anula, es cuando hablo de vos.

Y la yunta tanguera, partió de Pompeya, llego a Patricios por Monasterio, puro arrabal.  Y, en el cirujeo de los cirujanos de la quema, la milonga se nutrió, fue misterio que se develó. Y decime Homero, si Boedo, con toda su cultura incorporada con Pepe, la Peña y el Grupo, no fue, en parte creación tuya, que hiciste Sur, para ellos, para nosotros, para Buenos Aires. Y Boedo, fue, borrachera de cultura, tango y arrabal. Y bebimos, todo eso, a más no poder. Hasta que el chiba dijo basta, pero, luchaste por tu Sur sin arrugar, hasta que se te apagó la luz, pero, lo juro por esta, que, peleaste hasta el final.

De cuando caminábamos la calle Monasterio,
hablábamos de tango que la ciudad un día
llevaría en su entraña. «Estar en el misterio»,
me acuerdo de que modo profundo lo decías.
Y Boedo,¡que cosa!. Fue nuestra la aventura
de hacernos al paisaje que devolviste en Sur.
Que importa haber caído, luchado, luchado
en esta dura vía crucis de la vida sin un rayo de luz….

Y el amigo está. Está en vos Julián, que le chamuyás. Y, está en él, que está y te ficha, desde el terraplén. Y Pompeya, Patricios y Boedo, son privilegiados al tener su luna exclusiva, obsequiada en poemas a través de su prole, imaginario colectivo del cual formaron la parte privilegiada ustedes muchachos. Barrios del Sur, que, tienen también su sol característico y distintivo, que vos Tano, la batís de una que no se emparda, y que  febo, tu febo y el de Homero, tienen el sello que tu obra y la del Barba le dieron y que orgullosamente luce por Chiclana, Boedo y Cachí…

…Homero Manzi ausencia, Homero Manzi no,
otra vida es tu vida, yo bien sé, no te has ido.
Concurro con mi verso; te repito que yo
me cito con tu sombra en el barrio querido.

Aquel del alto cielo que hemos compartido
y que de pronto un día se nos hizo canción. 

(“Homero Manzi”. Julián Centeya )

Y son dos los gomías, que en yunta vagabundean por Sáenz, Caseros y Boedo. Chamuyan del corralón, paredón, portón y terraplen. Y, son dos para inventarse amorios que no fueron y son, y son dos, Homero y Julian.
Y son dos gomías, tan grandes y eternos que hasta se inventaron un cielo compartido, “que de pronto un día se hizo canción”

Ricardo Tito Lopa
contacto: [email protected]
Boedo, abril 4 de 2009