El Ministerio de Salud porteño avanza con las obras del nuevo Centro Regional de Hemoterapia, ubicado en el predio del Hospital Tornú. El edificio de 2.617 m², emplazado en un pabellón histórico del hospital, centralizará la donación, el procesamiento y la distribución de sangre para toda la red pública, con capacidad para cubrir el 100% de la demanda anual estimada en más de 55.000 donaciones efectivas.
El Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires continúa con la construcción del nuevo Centro Regional de Hemoterapia en Av. Combatientes de Malvinas 3002, dentro del predio del Hospital General de Agudos Dr. Enrique Tornú, en el barrio de Parque Chas. La obra se desarrolla en el ex pabellón de madres tuberculosas del hospital, un edificio que dejó de funcionar en la década de 1980 y que ahora será completamente reconvertido.
El proyecto contempla la reorganización funcional de 2.617 m² distribuidos en cuatro niveles, con áreas técnicas, administrativas y de atención al público.
Una vez en funcionamiento, el centro cubrirá el 100% de la demanda anual de hemocomponentes del sistema público porteño, estimada en más de 55.000 donaciones efectivas por año, y operará las 24 horas, los 365 días del año.
El dato es significativo: actualmente, los 22 bancos de sangre intrahospitalarios de la Ciudad apenas cubren el 53% de las donaciones necesarias. Las colectas externas colaboran, pero no alcanzan a satisfacer la demanda real.
Área del donante y accesibilidad
La planta baja concentrará el área pública y de donación. Contará con cinco consultorios médicos para entrevistas pre-donación y una sala de extracción con diez puestos, dos de los cuales estarán equipados para procedimientos de aféresis —una técnica que permite obtener componentes específicos de la sangre—.
El nuevo hall de acceso incorporará un sistema de montasilla para garantizar el ingreso de personas con movilidad reducida. También habrá sectores de refrigerio y archivo técnico.
Laboratorios de alta complejidad
El primer piso estará íntegramente dedicado al procesamiento de las unidades de sangre. La infraestructura incluye laboratorios de Inmunohematología, Serología, Control de Calidad y un espacio de Biología Molecular con flujo laminar. La planta técnica suma cámaras frigoríficas, depósitos de insumos y un local previsto para la futura instalación de un irradiador, lo que permitirá ampliar el tratamiento de hemocomponentes.
Obra civil y entorno
La intervención incluye la renovación completa de la cubierta y el reemplazo de todas las carpinterías exteriores para mejorar la eficiencia energética. En el exterior se realizarán trabajos de parquización, nuevas veredas y adecuación del estacionamiento.
La aféresis, una técnica clave para pacientes críticos
La aféresis es un procedimiento que permite extraer un componente específico de la sangre del donante —plaquetas, plasma o glóbulos rojos— y devolver el resto al organismo. A diferencia de la donación convencional, en la que se extrae sangre entera, la aféresis obtiene una cantidad mayor del componente buscado en una sola sesión, lo que la hace especialmente valiosa para pacientes oncológicos, personas sometidas a trasplantes y quienes padecen enfermedades crónicas que requieren transfusiones frecuentes. La incorporación de puestos dedicados a este procedimiento amplía las prestaciones del sistema público porteño.
Un edificio con historia
El edificio que alberga las obras no es un espacio cualquiera. En 1925 se inauguró el Pabellón de Maternidad y Lactantes para enfermas tuberculosas, el primero y único en el país. Allí nacían los hijos de madres internadas por tuberculosis: al recién nacido se lo separaba de su progenitora y las nodrizas se encargaban de amamantarlo, para evitar el contagio. Entre esos recién nacidos estuvo, en marzo de 1946, Miguel Ángel Peralta: su madre terminó internada en el Tornú por tuberculosis apenas él nació, y el pequeño fue a parar a un orfanato. El mundo lo conocería después como Miguel Abuelo, líder de Los Abuelos de la Nada.
El pabellón funcionó hasta 1977, año en que fue clausurado durante la última dictadura militar, quedando completamente abandonado. Recién en 1987, por ordenanza municipal, el hospital se transformó en Hospital General de Agudos, dejando atrás su especialización exclusiva en tuberculosis. El pabellón, en cambio, permaneció en desuso durante décadas. Desde 2004, vecinos del barrio y profesionales del Tornú impulsaron proyectos para recuperarlo. Ahora, más de cuarenta años después de su cierre, el edificio vuelve a tener una función sanitaria: alojar el centro de hemoterapia más importante del sistema público porteño.
Descubre más desde Barriada
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.







