Cachito Bermudez: mis recuerdos en Gregoria Pérez 3455

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Monica Rubio

Soy Cachito Bermúdez, viví 22 años en Gregoria Pérez 3455 y recuerdo muchas
cosas, como las carreras de bicicletas por la calle Giribone, entre Lacroze y
Forest, organizadas por Busato. Las peleas de fondo y semifondo en el Pakará en
Alvarez Thomas, yo tocaba la «Campana» y el round podía durar tres minutos, ó
más, según cómo estaba el boxeador local. La campana era un pedazo de vía y un
martillo. Éstas peleas luego se mudaron al Club Colegiales que era la sede del
Club de Fútbol de mismo nombre.

En la terminal del tranvía, que quedaba en Arredondo y Alvarez Thomas,
cantaba en la calle un italiano llamado Domingo Ventrichi y mi abuela lloraba al
escuchar al paisano calabrés. Ésta terminal luego fue la de Trolebuses, ahora es
una plaza.

Esa época era, la temporada de las bolitas, del Barrilete, de las figuritas,
pero lo más lindo era cuando llegaba la fiesta de San Pedro y San Pablo dónde
hacíamos las fogatas, el trabajo de cortar las ramas más grandes con sogas y
fuerza, los vecinos hacían la limpieza de todas las cosas que ya no les servían
y nosotros las juntábamos parecíamos hormigas juntando todas las cosas. La
maderera de Alonso, que quedaba en Céspedes, nos daban bolsas de aserrín para no
dañar el asfalto. Como dice Guillermo la fogata de Gregoria Pérez era la más
grande.

Siempre recuerdo al abuelo de Kuki tirando agua al portón de madera para que
éste no se quemara.

También recuerdo las carnavales, la guerra de agua que la hacíamos en
Gregoria Perez. Después de las 17 hs. nos preparábamos porque nuestra murga
salía por los bares vecinos, bar Argos, bar Cinco esquinas, la estación
Chacarita y el corso de Freire y todas las cuadras de nuestro lindo barrio.
Nuestra murga se llamaba «Amantes de la cebolla».

También estaba el cine Alvarez Thomas cita obligada para ir en barra a ver
los estrenos, el colegio Conde, el almacén de Saverio, la fonda de Díaz, el
Kiosco de Nicolita y los grandes desafíos de futbol en la bajada de Delgado y
Elcano.

Qué bueno despertar estos recuerdos, la primera comunión en San Pablo, con
Rigoni como sacerdote.

Colegiales barrio de inmigrantes. Con firmeza en la fe y alegría en la
esperanza.

La saluda cordialmente y agradece.

Cachito Bermúdez