Balvanera: Calles, barrios, esquinas famosas y puntos de encuentro

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Pasaje Carlos Ambrosio Colombo
Pasaje Carlos Ambrosio Colombo

Abasto: otro barrio inexistente, al menos oficialmente. Reconoce a la zona del barrio de Balvanera que rodeaba al antiguo Mercado de Abasto, zona que hoy ocupa el Shopping Abasto. Abarca parte del barrio de Almagro.

Congreso: zona confundida con un barrio Congreso que no existe. Muchísima gente llama de esa manera a la zona que circunda al Congreso de la Nación, incluyendo de esta manera a parte de dos barrios: el de Montserrat, que incluye a la Plaza del  Congreso y al de Balvanera, que contiene al Congreso mismo.

Once: porción del barrio de Balvanera que lucha por ser reconocida como barrio. Se caracteriza por la concentración de comercios de ofertas con bajos precios. Su nombre se debe al 11 de setiembre de 1852, fecha en que Buenos Aires se separó del resto de la Argentina, que es el nombre de la plaza Once, que queda inmersa en este sub-barrio. Hay una presencia fuerte de la colectividad judía, varias sinagogas. Actualmente también se nota la presencia de coreanos y peruanos. Las Avenidas están repletas de negocios de todo tipo, aunque prevalecen los textiles, donde se puede comprar al por mayor y menor, así son la Av. Corrientes, que cuenta con más de 20.000 comercios, la Av. Pueyrredón y sus perpendiculares como Azcuénaga, Pasteur y Junín, por sólo nombrar algunas. 

Pasaje Sarmiento, todo revestido en mayólicas españolas que lo convierten en un rincón andaluz. Con entrada por Rivadavia, -a mitad de cuadra en el 2600- y salida del otro lado de la manzana, sobre Bartolomé Mitre. El interior, asemeja un verdadero patio andaluz y poco queda de su diseño original, ya que en 1940 fue remodelado y esa es la imagen que guarda en la actualidad.

Pasaje Enrique Santos Discépolo (ex Rauch): El pasaje Santos Discépolo (que se encuentra en el barrio de Balvanera), describe una curva con forma de S, desde Callao y Lavalle, termina en Corrientes y Riobamba. Una placa recuerda el paso de la locomotora La Porteña, que en 1857 inauguraba la primera línea ferroviaria del país. Aquí funcionó el famoso Teatro del Picadero, que a causa de un incendio de dudoso origen fuera destruido durante los últimos meses del gobierno militar. Más tarde funcionó el Teatro Abierto. En este momento se efectúan obras, dentro del marco de un plan para incrementar la cantidad de paseos en la zona centro de la ciudad. Según nos informaron, las aceras y las calzadas se encontrarán al mismo nivel, unificando el tipo de piso de ambas.

Pasaje Carlos Ambrosio Colombo: donde parece que el tiempo se detuvo, con su torre con techo a dos aguas terminado con una lanza. Ccon entrada por el 2400 de Rivadavia, que recorre unos 30 metros hacia el interior de la manzana y gira en ángulo recto, para encontrarse con la calle Azcuénaga, a la altura del número 34. La particularidad del pasaje Colombo, esta representada por su portería, una torre con techo a dos aguas, coronada con una lanza, en la que el tiempo parece haberse detenido.

Paseo del Filete en la calle Jean Jaures al 700 del barrio de Balvanera (Abasto)

Paseo del Fileteado En  Jean Jaures, entre Zelaya y Tucumán, seis casonas de principio de siglo fueron fileteadas en el concurso «El Abasto y el fileteado porteño» realizado en 2004 transformando esa cuadra en una galería  de Arte en homenaje a la técnica del “ filete” que originalmente lucían   los antiguos carros y  cajones verduleros del Antiguo Mercado de Abasto.

El fileteado surgió en los primeros años del siglo veinte, con la oleada inmigratoria venida de Europa. Al tratarse de un arte popular no tiene fecha precisa de inicio;  una anécdota narra que  surgió en un taller de carros ubicado en la avenida Paseo Colón, donde dos bambinos pusieron color a los carros pintados de un gris reglamentario. La idea gustó y se expandió. El filete se usaba en los carros utilizados por los lecheros, los verduleros. Con la llegada del automóvil pasó a verse en colectivos y camiones. En este arte se usa el esmalte sintético, que es una pintura que resiste a los embates del tiempo y se caracteriza por sus vivos colores. Fileteado o filete significa filo, hilo, sus rasgos son eso: muy finos. Tiene dos facetas que se destacan: las figuras y la frase. Las figuras suelen ser flores, dragones, rostros; las frases son, generalmente, de doble sentido: «Se doman suegras a domicilio»; «Si su hija sufre y llora, es por este pibe señora» o «Donde canta este zorzal, hacen colas las calandrias». En 1975 el Gobierno lo prohibió, si bien siguió circulando, ya no como arte urbano, sino encerrado en galerías y atelieres, custodiado hasta nuevo aviso. En el 2004 salió de su guarida por la puerta grande; hoy ostenta orgulloso toda su historia porque  el filete porteño fue declarado Patrimonio Cultural. Fuentes: Cultura Abasto / El Alma en la Pluma Virtual / Buenos-Ayres 

Av. Belgrano: es famosa por la gran cantidad de mueblerías, una al lado de la otra en franca competencia, sobre todo en la numeración que va desde el 1800 hasta el 2900. Es en esta Av. también donde se encuentran la mayor parte de las instituciones que nuclean a los españoles, como el Centro Gallego, con su hospital abierto a todo el público. 

Ayacucho y Lavalle: se encuentran las distribuidoras de cine, y diariamente el sector es visitado por periodistas que asisten allí a las funciones privadas. 
La Plaza Once, de 17.000 metros cuadrados de superficie está entre las calles Rivadavia, Ecuador, Bartolomé Mitre y Ecuador. En el centro está el Mausoleo de Bernardino Rivadavia, obra del escultor Rogelio Yrurtia y declarado Monumento Histórico Nacional. 
Allí desembocan el subterráneo de la línea A y el Ferrocarril Sarmiento y es estación terminal de cientos de colectivos y buses interurbanos, donde en algunas horas del día pareciera que todo Buenos Aires se concentrara en ella. 

Av. Corrientes y Pueyrredón: se encuentra la casa de departamentos donde Baldomero Fernández Moreno se inspirara para escribir su famoso poema «70 balcones y ninguna flor»

Bar Roma: en la esquina de San Luis y Anchorena. Comenzó a funcionar en 1927 como almacén y bar. Luego, en 1952 se convirtió en lo que hoy: es un punto de encuentro emblemático de la Comuna 3.

Café Los Angelitos: fue inaugurado en 1890 con el nombre de «Bar Rivadavia». Era un galpón con piso de tierra y allí, los orilleros, escuchaban en vivo las payadas de Gabino Ezeiza y José Betinotti. Desde 1920 se llama «Café de los Angelitos» a raíz de que Angel Salgueiro (español) compra el lugar, lo refaccionara y lo decora con angelitos de yeso. Estaba muy cerca del antiguo Mercado Spinetto. Fue lugar preferido de tangueros. Florencio Parravicini, Elías Alippi, Carlos Gardel, José Razzano,  Juan B. Justo y Alfredo Palacios fueron asiduos concurrentes. En 1992 cierra el café y se forma la «Asociación de Amigos del Café de los Angelitos», que organiza desde esa época, cada miércoles, una sesión de baile de tango en la vereda en Rincón y Rivadavia. El 08/09/2004 se hizo un acto de inauguración de la obra de reconstrucción del café. En marzo de 2006 la obra no estaba terminada.