Aves en el Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia

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Hasta el 30 de agosto, en el hall del Museo de Ciencias Naturales, puede visitarse la muestra “Aves Urbanas” que pretende despertar la curiosidad por nuestras #aves e invitar a maravillarse con su belleza y su comportamiento. Pero si realmente te gustan las aves, no dejes de visitar la impresionante sala de aves que propone un recorrido a través de su historia evolutiva, desde los dinosaurios hasta la fecha. El horario de visitas es de 14 a 19 h., en Av. Ángel Gallardo 490 – Parque Centenario – Caballito.

El Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia (MACN), ubicado dentro del Parque Centenario, en le barrio de Caballito, es el más importante museo de ciencias naturales de la República Argentina.

En el hall del primer piso, exhibirá, hasta el 30 de agosto, una exposición fotográfica de aves urbanas. 

Pero además, el museo posee una impresionante sala de aves, inaugurada a fines de 2010, luego de 3 años de intensas reformas. Esta exhibición propone un recorrido a través de su historia evolutiva (que nos lleva hasta los dinosaurios que les dieron orígen), su diversidad, su biología y las increíbles adaptaciones que les permiten volar, entre otros aspectos que sorprenden al público.
Es posible descubrir las increíbles funciones de las plumas, ver sus detalles bajo una lupa o revelar los misterios de sus asombrosos colores. También sorprenderse con las aves nocturas y sus voces o investigar cuáles son las ventajas y desventajas de tener la cola de un pavo real macho, hacer un nido o cantar más fuerte que los vecinos del árbol de al lado.
Los nuevos dioramas sonoros interactivos representan cinco ambientes naturales de Argentina y permiten escuchar el canto de más de 50 especies de la selva misionera, el chaco húmedo, el litoral patagónico, las lagunas pampeanas y el ambiente urbano, uno de los más atractivos para los chicos de colegios y escuelas de Buenos Aires.
“Loro barranquero”: Los más pequeños pueden comparar su altura con las figuras de un pingüino emperador y una cigüeña jabirú, descubrir un nido de lechuza subterráneo, formar ruidosos coros en los dioramas o sentarse a descansar disfrutando videos de cóndores en vuelo.
Un sector dedicado a la conservación invita a reflexionar acerca de las causas que llevan a muchas especies a la extinción y qué acciones podemos realizar para evitarlo.
La exhibición presenta una de las colecciones más grandes y variadas de Argentina, incluyendo ejemplares muy particulares como un kiwi, un chorlo esquimal colectado en 1863, ejemplares de las extintas cotorra de Carolina y Paloma Migratora de EE.UU, aves del paraíso, quetzales y más de 300 especies de Argentina, desde colibríes hasta cóndores.
Esta sala es el resultado del trabajo de un equipo interdisciplinario coordinado por el Sr. Marcelo Canevari e integrado por las museólogas Nélida Lascano González y Silvia Da Re, el biólogo Alejandro Tablado, la agrónoma Cecilia Bolla, el naturalista Mauricio Rumboll y los técnicos Cynthia Bandurek, Andrés Sehinkman, Marcelo Canevari (h) y Yolanda Davies.
Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia
Es un ámbito único por historia y patrimonio, integra a la investigación, la conservación, la exhibición, y la educación para que toda la comunidad pueda descubrir, comprender, valorar y disfrutar la naturaleza (que incluye al hombre), sus procesos y diversidad, con énfasis en nuestro territorio.
Por sus salas y laboratorios pasaron investigadores de la talla de Alcides d’Orbigny Fernando Lahille, L.Kraglievich, Eduardo Ladislao Holmberg, María Isabel Hylton Scott, Alberto Castellanos, Rita Schiappelli, Rosendo Pascual, Enrique Balech y Esteban Boltovskoy; y tuvo por directores a personalidades como Herman Burmeister, Florentino Ameghino, Angel Gallardo, Martín Doello-Jurado, Agustín Riggi, Maximiliano Birabén, José María Gallardo, Wolfgang Volkheimer, Edgardo J. Romero y actualmente el Dr. Pablo L. Tubaro.
Su origen se remonta al año 1812, oportunidad en la que el Primer Triunvirato, por inspiración de Bernardino Rivadavia, invitó a las provincias a reunir materiales para “dar principio al establecimiento en la Capital de un Museo de Historia Natural”. Esta iniciativa se concretó en 1823, mediante una resolución firmada por Rivadavia, entonces ministro de Martín Rodríguez.
A lo largo de su larga vida el Museo se alojó sucesivamente en las celdas altas del Convento de Santo Domingo, en la Manzana de las Luces y algunos edificios de la plazoleta de Monserrat, hasta instalarse definitivamente en 1937, en el edificio que hoy ocupa.
Fue construido de acuerdo a los cánones arquitectónicos y conceptos museológicos vigentes en la primera mitad de este siglo. Esto lo convierte, aún hoy, en uno de los pocos Museos argentinos que cuenta con un edificio concebido para su función específica.
Las colecciones del Museo estuvieron integradas en un principio por elementos heterogéneos que luego fueron agrupándose en forma temática y desprendiéndose para dar origen a otros museos de la capital. En 1947 el Poder Ejecutivo dispuso la transferencia de las secciones: Arqueología, Etnografía y Antropología al Museo Etnográfico dependiente de la Universidad de Buenos Aires.
Sobre su arquitectura
Preside el vestíbulo un busto de Bernardino Rivadavia, fundador del Museo.
Los buhos, símbolos de la sabiduría, que flanquean las ventanas del primer piso y las arañas de bronce en sus telas que adornan las puertas, son sólo algunos de los numerosos motivos decorativos de interés, que el visitante puede descubrir durante su visita.
El presente edificio es solo una tercera parte del proyecto original, y muestra en los detalles decorativos y ornamentales temas basados en la flora y fauna autóctonas.
En el vestíbulo de entrada se observa la balaustrada de la escalera que reproduce en hierro forjado caracoles de tierra estilizados, y una escultura que representa unos monos trepando a un tronco. Mirando desde adentro, se pueden observar las arañas en sus telas que decoran las puertas, motivo que también se repite en las rejillas de aireación.
Sobre las puertas interiores que dan acceso a la Sala de Mineralogía y Geología y al Acuario, hay altorrelieves que muestran respectivamente a un perezoso y a un puma. Las ménsulas que sostienen las vigas tienen forma de murciélagos.
Web: http://www.macn.gov.ar/cont_Gral/home.php