Agustín Forteza Cosmi: recuerdos

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Los exactamente 30 años en que estoy fuera de mis barrios de Floresta, Mataderos y Villa Luro principalmente, me parecen, con los lógicos matices del calendario, como si fueran unos días a causa de la hermosa y suscinta descripción que ustedes han llevado a cabo.

Llamé a mis pequeñas hijas catalanas de 6 y 12 años para mostrarles el trencito del Parque Avellaneda que yo disfruté en mi infancia hace varias décadas y del que disfrutaron también mis dos hijos argentinos de 40 y 38 años actualmente. Fue en el Avellaneda, y no hay que olvidar que mucha gente lo llamaba Olivera, dónde me inicié, ya mayor, en el atletismo gozando de la compañía, entre otros, de los inicios de ese gran atleta del mediofondo que fué Omar Ortega.

Se amontonan los recuerdos y emociones al clicar Villa Luro y recordar que mis primeros cinco años de vida los pasé en Emilio Castro entre Araujo y Basualdo, más precisamente en el 5355 y mi padre me llevaba al teatro del Pueblo de la Avda. Alberdi, que creo así se llamaba.

Muchos domingos a mi hermano y a mi nos llevaba a Los Iniguales, que los veteranos del lugar recordarán.

El etc. es largo pues viví en la «frontera» de varios varios barrios al residir en la calle White entre Tapalqué y Bragado, justo frente al gran compositor y amigo Angel Cabral y realizar diferentes actividades en Mataderos. Señores, desde Barcelona los saluda afectuosamente un porteño irreductible con los ojos un poco empañados de tantos recuerdos.

Hasta otra.