Obelisco porteño: más horas para visitarlo en verano

Obelisco porteño: más horas para visitarlo en verano
Con horario extendido durante el verano, de 9 a 21 horas, el Mirador del Obelisco invita a vivir una experiencia única en el corazón de la Ciudad: subir al ícono porteño, recorrer su interior y descubrir Buenos Aires desde una perspectiva inolvidable, a más de 60 metros de altura.
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Este verano 2026, el corazón de la Ciudad late con más fuerza. De 9 a 21 horas, vas a poder disfrutar de una de las experiencias más innovadoras de Buenos Aires. ¡Subí a descubrir la ciudad desde las alturas!

Desde su apertura, el Mirador del Obelisco se ha consolidado como un paso obligado. La posibilidad de capturar esa selfie soñada con la Avenida 9 de Julio a tus pies ha despertado un renovado romance con nuestro ícono máximo, que ahora amplía su horario para que nadie se quede afuera.

Un viaje al interior del mito

Al cruzar el umbral, el asombro es inmediato. Es inevitable buscar con la mirada la cima en forma de diamante. Gracias a un moderno sistema de luces LED en sus siete descansos, el interior —antes hermético y misterioso— se revela ante los ojos de porteños y turistas con una claridad absoluta.

Lo primero que impacta es la imponente estructura de hierro gris que abraza al elevador. El espacio es minimalista y despojado; no hay distracciones, solo un banco de madera para aguardar el ascenso. Sin embargo, la experiencia comienza antes de subir: bajo los pies, se sienten las vibraciones y el eco de las líneas de subte. Es el sonido de una ciudad que no duerme; el Obelisco, literalmente, late al ritmo de Buenos Aires.

Camino a la cima

El ascenso es una transición mágica. Un ascensor vidriado para cuatro personas recorre en apenas 60 segundos gran parte de los 67,5 metros del monumento diseñado por Alberto Prebisch en 1936. El tramo final es para los aventureros: 35 escalones (primero en una escalera amplia y luego en una estrecha caracol) separan al visitante de la gloria.

La postal definitiva

Una vez arriba, la ciudad explota en luz. A través de sus cuatro ventanas renovadas, Buenos Aires se despliega en 360°.

Durante 10 minutos, los visitantes son dueños de una vista inigualable:

  • La inmensidad de la Avenida 9 de Julio.
  • Las cúpulas históricas de Diagonal Norte.
  • El emblemático Teatro Colón y el Congreso de la Nación.
  • El pulso cultural de la Calle Corrientes.

Para los más detallistas, unos binoculares pueden revelar incluso el brillo del Río de la Plata en el horizonte. Las vistas confirman, una vez más, la riqueza arquitectónica que nos rodea. Antes de descender, el clic de la cámara inmortaliza el momento: el testimonio irrefutable de haber conquistado el cielo del ícono más grande de la Argentina.

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