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Día del barrio: Por ley 2723,
la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ha
instituido el día del Barrio el 31 de Mayo, día de la
creación de San Pedro González Telmo, que por extensión, dio
nombre al barrio circundante.
Los Fundamentos del proyecto
de ley, presentado por SANTILLI, DIEGO dicen:
"El 31 de Mayo de 1806 es la fecha de creación de la
parroquia de San Pedro González Telmo y por extensión del
barrio circundante, siendo estipulada como sede de la misma
la Iglesia de Ntra. Sra. de Belén. El culto a San Pedro
González Telmo, designado entonces patrono del viejo
convento de Santo Domingo, apareció en el año 1600.
En Historia de los barrios de Buenos
Aires, leemos de parte de Vicente Cutolo: "El 31 de mayo de
1806, por auto de esa fecha, se creó la parroquia de San
Pedro González (sic), y por extensión al barrio que lo
circunda, designándose a la iglesia de Ntra. Sra. de Belén
como sede de la misma."
La denominación propiamente dicha de la
parroquia ha sufrido algunos cuestionamientos por parte de
historiadores que sostienen que Pedro González era beato y
que, según la creencia, actuaba como protector de los
navegantes y los libraba de las tempestades, siendo el alias
de Telmo adoptado de San Erasmo. La historia se encargó de
ratificar el nombre impuesto de San Telmo, patrono de los
navegantes, a la populosa barriada, considerada como uno de
los primeros arrabales de Buenos Aires – el del lado sur - y
como barrio del primitivo puerto de la ciudad. Tan es así
que la Iglesia conocida tradicionalmente como la de San
Telmo no es otra que la de Ntra. Sra. de Belén, establecida
como sede de la nueva parroquia en el auto de la fecha
arriba mencionada.
Se conoce que originariamente el paraje
que dominaba desde un alto de la barranca el puerto, situado
entonces en la vieja desembocadura del Riachuelo, era
llamado “El Alto de San Pedro”, lugar reducido, aislado del
casco urbano, con pocos habitantes que se ocupaban
mayoritariamente de tareas portuarias y algunos trabajadores
de los incipientes hornos de ladrillos. Con el tiempo, San
Pedro fue el asiento del primer depósito de pólvora, del
primer molino de viento, del primer horno para la
fabricación de ladrillos y donde se encuentra el origen de
algunas “barracas” para almacenar cueros, lanas, trigo, etc.
También trabajaban allí, donde el valor de la mano de obra
era mínimo, negros portugueses traídos del África gracias al
tráfico de esclavos facilitado por la cercanía del puerto.
El espectro social se completaba con hombres y mujeres
indeseables de la ciudad que significaban el malevaje
arrabalero.
En 1708 el lugar fue registrado en el
plano de la ciudad con el nombre de “Hornos y Barracas de
San Pedro”. Era un sitio alejado de la Plaza Mayor a pesar
de ubicarse apenas a mil quinientos metros de la misma. Un
camino prácticamente intransitable y una especie de arroyo
denominado “el tercero del sur” con zanjones pocas veces
vadeables e inundados en épocas de lluvias, hacían que las
partes estuvieran casi siempre incomunicadas entre sí. El
Alto de San Pedro ocupaba el sector sureste de la meseta
fundacional donde sobresalía “el tercero” y estaba
delimitado en dos de sus lados por la barranca. Para
solucionar el problema de las crecidas se fue formando un
camino en el Alto en la continuación de la calle Real
(Defensa), estableciéndose de ese modo una comunicación más
estable y directa entre el puerto, el arrabal y la Plaza
Mayor.
La orden de los Jesuitas, emplazada en
la Plaza Mayor y el Fuerte, donde construyeron su primera
Casa e Iglesia en la ciudad, se instaló en el Alto de San
Pedro luego de largas dilaciones y donde tras la aprobación
real levantaron su segunda Casa y Capilla anexa a la que
pusieron bajo la advocación de la imagen de Ntra. Sra. de
Belén, traída del Hospital Antón Martín de Madrid y a raíz
de un voto hecho a San Telmo, patrono de los navegantes.
Esta Iglesia fue sede de la nueva parroquia hasta tanto se
erigiera el templo cabecera de la misma que nunca se
concretó. La costumbre hizo ignorar su verdadera
denominación perpetuando en cambio la de Iglesia de San
Telmo.
Con dinero, alhajas, tierras y casas
donadas, los Jesuitas construyeron una Casa de Ejercicios
Espirituales que en la actualidad es sede del Museo
Penitenciario Argentino. La misma, junto a la Escuela y el
Colegio, dieron lugar al conjunto de edificios denominado
“La Residencia”, nombre que más tarde se extendió a la plaza
vecina y al propio barrio. Cuando en 1767 la corona española
dispuso la expulsión de los Jesuitas de España y de todas
las colonias de ultramar, la obra emprendida en el Alto de
San Pedro quedaba interrumpida para siempre porque aún
faltaba concluir la edificación del Templo. Recién después
de 1850 se activó la campaña para terminar la Iglesia y
luego de mucho esfuerzo concluyó la construcción de la misma
en 1876.
Durante las Invasiones Inglesas, el
barrio y la plaza desarrollaron un papel estratégico de
relevancia, puesto que la actual calle Defensa se convirtió
en una franja imparcial en cuya zona de influencia era
posible el tránsito de personas desarmadas y la introducción
de alimentos para la población además de permitir la
comunicación entre los dos campos antagónicos. Durante la
segunda invasión San Telmo fue uno de los puntos
estratégicos ocupados por los británicos y baluarte de la
resistencia criolla, donde las hazañas del pueblo quedaron
grabadas en la historia. Tras la reconquista sobrevino la
creación de la parroquia de San Telmo y por ende de la
barriada circundante.
Luego, los edificios de La Residencia se
convirtieron en Cuartel de Dragones y Depósito de Pertrechos
y la Casa de Ejercicios en Cárcel Correccional de Mujeres.
Los frailes betlemitas pertenecientes a
una Orden Hospitalaria fundada en Guatemala llegaron para
hacerse cargo del Hospital San Martín de la Ciudad – al que
rebautizaron de Santa Catalina – y más tarde para tomar
posesión de la Residencia y del Templo contiguo que los
Jesuitas habían usufructuado hasta su expulsión y hacia
donde realizaron el traslado del Hospital de Santa Catalina,
clausurado en 1821, lugar donde años después funcionaría el
Cuartel de Infantería de Negros o de Los Restauradores
durante la época de Rosas y mucho más tarde la Casa de
Moneda en los terrenos del cementerio y el convento. El
mismo Rosas instaló sobre la actual calle Chacabuco el
Cuartel de la Mazorca, viviendo muy cerca su temible jefe,
Ciriaco Cuitiño. Los negros libertos asentados desde mucho
tiempo atrás y que llegaron a ser la mitad de los habitantes
del barrio eran quienes entonaban candombes en homenaje al
caudillo.
La plaza de San Telmo - originariamente
llamada “De la Residencia” hasta que los vecinos la
denominaron “Del Comercio” y luego “San Telmo” -, fue el
escenario donde después de jurada la Independencia en la
Plaza de la Victoria se repitió el acto con la presencia del
Director Supremo Don Juan Martín de Pueyrredón. En la misma
llegó a establecerse el Mercado del Comercio, luego
demolido, y es la que hoy se conoce como “Plaza Coronel
Manuel Dorrego”, uno de los lugares emblemáticos del barrio.
Más tarde se creó el Mercado de San Telmo que aún subsiste y
que, junto a la plaza, son motivo de atracción turística.
Con el transcurso del tiempo la barriada
fue extendiéndose hacia el oeste y aparecieron las primeras
casas con paredes de ladrillos y techos de teja de una sola
planta. En los sectores más alejados existían ranchos entre
huertas, quintas y baldíos. La llegada de carretas desde el
sur llevando gran cantidad de productos hacia la Plaza Mayor
fue constituyendo a San Telmo y su plazuela en una parada
obligatoria que comenzaba a otorgar al sitio una fisonomía
comercial cada vez más creciente.
Tiempo atrás, los betlemitas habían
logrado la instalación de un cementerio lindante y de un
segundo Hospital frente a la actual parroquia de San Telmo.
El papel cumplido por aquellos en el barrio fue de un gran
beneficio pues también alentaron el desarrollo de la cultura
y en el Hospital se dictaron algunas clases de los primeros
cursos de medicina del Protomedicato, institución conocida
en España desde varios siglos atrás pero aún no establecida
en Buenos Aires. La evolución de la medicina en la ciudad
mucho tiene que ver con San Telmo, barrio que en lo sucesivo
pasaría a ser sede de instituciones como el Tribunal del
Protomedicato, la Escuela de Medicina, la Facultad de
Medicina, el Hospital de Hombres que fue la escuela de
práctica de la Facultad y hasta los hospitales Italiano y
Británico tuvieron allí sus sedes. Lo curioso es que siendo
San Telmo el barrio por excelencia de los hospitales y de la
facultad haya sido quizás el más castigado por las distintas
epidemias que asolaron a Buenos Aires: la viruela que hizo
estragos en el Alto de San Pedro donde había mucha población
de color; el cólera, que produjo diez mil víctimas, causado
por el hacinamiento y las malas condiciones de higiene; la
fiebre amarilla de 1871, la peor de las epidemias sufridas
proveniente de Brasil, promovió el alejamiento de las
familias Patricias más tradicionales dejando para la
inmigración la posibilidad de instalarse en los conventillos
adecuados por oportunistas terratenientes. De un total de
ciento cincuenta y dos inquilinatos, focos permanentes de
infecciones, el más famoso fue el “Conventillo de la Paloma”
cuya historia dio origen a una inolvidable pieza teatral de
Alberto Vacarezza.
En el transcurso de esta época
existieron diversas pulperías donde los criollos jugaban a
las cartas, a la taba o a la riña de gallos. Una de las más
famosas fue “La Paloma”, de rica historia y frecuentada por
marineros, soldados y mazorqueros.
La población de San Telmo fue
evolucionando con el tiempo: primero comenzó a acrecentarse
el número de ingleses luego de las invasiones, deviniendo en
comerciantes que traían sus mercaderías sin necesidad de
intermediarios y que años después alcanzaban la estimación
de unos cuatrocientos. Más tarde, se instalaron en el barrio
algunos núcleos de población italiana, afincados cerca del
río hasta su confluencia con el riachuelo. Ya en el siglo
veinte, los “gallegos” inundaron San Telmo y por momentos
“el barrio se parecía a La Coruña o Pontevedra”, comentan
los historiadores. Este crisol de razas le fue infundiendo
una característica muy especial que el tiempo y la
modernidad se empecinan en desvirtuar.
“Los vecinos de San Telmo desean que su
barrio siga siendo histórico aún cuando sus casas antiguas
convivan con modernos edificios y con innumerables comercios
entre los que se destacan típicos cafés y confiterías que
tratan de conservar las características del Buenos Aires
antiguo con sus muros blancos, sus tejas rojas y sus
floridos patios con glicinas que halagan la vista y
constituyen un oasis en el febril centro ciudadano”.
Mencionar por ejemplo al “Viejo Almacén” es como hablar de
San Telmo mismo. “Barrio que mantuvo su aspecto colonial,
con casas bajas, de un solo piso, y las de mejor categoría
mostraban detrás de las cancelas de artísticos enrejados
labrados por hábiles artesanos, amplios patios adornados con
aljibes, enredaderas y parrales”.
El equipamiento del barrio sufrió muchos
retrasos por el abandono que hizo del mismo la gente
adinerada tras la irrupción de las pestes y por la llegada
de los inmigrantes de escasos recursos que lo convirtieron
en un barrio pobre. Algunos viajeros lo describían como
“barriadas tristes y silenciosas con calles tenebrosas”.
El alumbrado comenzó a funcionar a
través de cañerías de gas suministrado por una compañía
fundada en 1858 que al poco tiempo lograba dar iluminación a
unos mil quinientos faroles urbanos. Asimismo,
paulatinamente, los carros atmosféricos y los
transportadores de agua fueron desplazados por redes de agua
corriente y cloacales. Se fueron abriendo calles y algunas
se ensancharon para facilitar el tránsito por las barrancas.
Se niveló el suelo, se pavimentaron calles con granito y los
zanjones del “tercero” se convirtieron en vaciaderos. La
calle Defensa, plagada de comerciantes ingleses y de fluido
tránsito vehicular, adquirió una gran importancia como nexo
entre el centro y el sur de la ciudad.
El trazado urbano se expandió con la
aparición del tranvía que en principio trataba de vincular
el centro con La Boca. Los cuarteadores con sus caballos
eran los personajes típicos que ayudaban al tranvía a subir
la barranca hasta que el servicio fue electrificado y San
Telmo fue recorrido por dos de las principales líneas.
El barrio se caracteriza por sus famosas
casonas antiguas entre las que se destacan la que habitó el
Virrey Santiago de Liniers, donde vivió y murió Manuel
Belgrano y la del Dr. Vicente López y Planes – considerada
la más antigua de Buenos Aires -, entre otras.
También alberga varias Iglesias y
Templos de distintas comunidades y tal vez la más
sobresaliente sea la Iglesia Ortodoxa Rusa de la Santísima
Trinidad, la primera construida en Hispanoamérica con
íconos, alfombras y vitrales de incalculable valor.
Los espacios verdes públicos resultan
insuficientes a San Telmo a raíz de haber perdido la costa,
aunque tres plazas o plazoletas sobre la Av. San Juan
agregan espacio verde al barrio: la de la Dra. Cecilia
Grierson, la de Rosario Vera Peñaloza y la de Lola Mora. El
más relevante es sin duda el Parque Lezama que en épocas
remotas resultó ser un espeso bosque y que en la actualidad
lleva el nombre de quien fuera su último dueño, el salteño
José Gregorio Lezama, quien fue el precursor de la
construcción de la actual Av. Almte. Brown y quien, amante
de las flores y las plantas, convirtió la quinta en un
jardín además de construir su hogar sobre la barranca que
dominaba la planicie campestre. A poco de ser adquirida por
la Municipalidad con el objetivo de transformar el sitio en
un paseo público, la magnífica residencia se convirtió en
sede del Museo Histórico Nacional.
La Feria de Artesanos de la Plaza
Dorrego también contribuye con su pintoresquismo a la
consecuente visita de turistas ávidos de conocerla en busca
de antigüedades y objetos de variado interés.
Entre los edificios públicos que se
encuentran en San Telmo se pueden citar la Secretaría de
Agricultura y Ganadería, La Facultad de Ingeniería, el
Colegio Industrial “Otto Krausse”, el Museo de Arte Moderno
y El Museo del Servicio Penitenciario Nacional.
Por último, es necesario referirse a la
“República de San Telmo”, una institución fundada en 1960
para actuar como celadora de los prestigios locales, que
incluso posee su propia Constitución.
Actualmente, el barrio de San Telmo está
delimitado por las calles Chile, Piedras, Caseros, Defensa,
Martín García, Paseo Colón, Brasil e Ingeniero Huergo, según
Ordenanza Municipal Nº 26.607 del año 1972.
Resumir San Telmo es hablar del Parque
Lezama, conventillos, museos, pulperías, cafés, edificios
gubernamentales, sedes universitarias, escuelas
industriales, ferias, etc.
San Telmo es historia pura de la Ciudad
de Buenos Aires. Su fecha de conmemoración está avalada por
la Junta de Estudios Históricos del barrio y es por ello que
a través del presente proyecto solicito la
institucionalización oficial de dicha fecha. BIBLIOGRAFÍA: Diario La Nación /
Historia de los Barrios de Buenos Aires (Vicente Cutolo) /
www.agenciaelvigía.com.ar/santelmo.htm / Gran
Enciclopedia Universal Espasa Calpe - 2005" Nombre del barrio y sus límites:
La Legislatura de la Ciudad aprobó la delimitación
definitiva de las 15 Comunas que comprenden a 48 barrios de
la Ciudad, mediante la Ley N° 2329 sancionada el 10 de mayo
de 2007. La norma define los límites y divisiones
establecidos en el mapa (Anexo I) de la Ley Orgánica de
Comunas N° 1777 que había sido modificado por la Ley N° 2094
del 21 de septiembre de 2006. Quedan así derogadas la
Ordenanza Nº 26607 de 1972 y 51.163 referidas a los barrios
de la Ciudad de Buenos Aires y sus límites. El barrio queda
así delimitado: se conforma el territorio que llevará el
nombre de San Telmo, fijándose los siguientes límites:
Chile, Piedras, Avenida Caseros, Defensa, Avenida Martín
García, Avenida Paseo Colón, Avenida Brasil, carril suroeste
de la Avenida Ingeniero Huergo (entre Juan de Garay y
Brasil), Avenida Ingeniero Huergo;
Escudo: La estrella simboliza la estrella de
Belén, las tres coronas a los reyes magos, el bergantín es la
insignia de San Telmo (patrono de los navegantes), el ancla la
Cdad. de Bs. As. y la Iglesia, la espiritualidad.
Población total discriminado por sexo (año 1991) y
densidad poblacional (año 1998):
| Total |
Sexo |
Superficie (Km2) |
Densidad (Hab/Km2) |
| Varones |
Mujeres |
| 28.204 |
13.003 |
15.201 |
1,3 |
18.575 |
Fuente: Dirección General de Estadísticas y Censos (G.C.B.A.) sobre la base de datos censales
Población
estimada por sexo según barrio al 01/07/2001
(resultados del análisis de cobertura y
conciliación censal, llevado a cabo por el INDEC y la Dirección
Gral de Estadísticas y Censo, el mismo permitió realizar las
correcciones necesarias a la población censada, con el objeto de
estimar la población al 1 de julio del 2001 de la Cdad. de Bs
As.)
| Total |
Sexo |
Indice de Masculinidad |
| Varones |
Mujeres |
|
25.969 |
12.200 |
13.769 |
88,6 |
Fuente: Direc. Gral. de Estadísticas y Censo Inf. de
Resultados N°163 - Bs As, 06/01/2005
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