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27/12/2008
Villa Talar
Un aporte sobre los orígenes y primeros años de un barrio casi
desaparecido de Buenos Aires
por
Marcelo J. Bourdeu

Envío
VII
Hasta llegar a 1927
Expliqué anteriormente que este aporte (espero que lo sea) a la historia
del Talar se origina exclusivamente en un par de álbumes familiares de
recortes periodísticos. Ahí está uno de los límites de estos envíos. Me
refiero a su existencia relativamente debida al azar, porque llegaron a hoy
solamente los que sobrevivieron a distintas circunstancias, voluntarias o
involuntarias: los que fueron elegidos, los que se recortaron, los que no
se extraviaron, los que fueron efectivamente pegados... Finalmente los
álbumes mismos, que superaron mudanzas numerosas (y siempre temibles) desde
los comienzos del primer álbum, en 1905, hasta este fin del 2008. Queda
entonces lo que queda, de lo que mi abuelo consideró relevante.
Luego -este es el otro límite- con mis mejores criterio e intención he
trascripto, comentado o parafraseado lo que de esos álbumes creí más
interesante correspondiente a Villa Talar.
Así,
con saltos obligados y omisiones seguramente importantes, seguimos este
pequeño viaje.
Existe un recorte que no tiene
indicación de medio ni de fecha, pero su contenido permite ubicarlo -aunque
sin certeza- en el año 1925. Me parece interesante por un doble motivo. Uno
de ellos es que, en coincidencia con un plan oficial, plantea la
posibilidad de un proyecto urbanístico e inmobiliario en Villa Talar.
No es fácil para un argentino de hoy -miembro de la que se ha llamada
"sociedad de la sospecha"- separar la expresión fría y precisa "proyecto
inmobiliario" de la idea casi automática de algo que suscita prevención, de
una acción especulativa contraria al bien común, de un negociado con varias
y altas complicidades... Ignoramos que hubiese ocurrido en Villa Talar y en
Buenos Aires, porque el proyecto no se concretó.
El segundo motivo de
interés es que llama a la reflexión sobre nuestro defecto de planear -y a
veces muy bien- pero ejecutar poco y lentamente. Ampliemos lo que
cuenta el recorte adjunto. El Intendente Municipal Carlos M. Noel, deseaba
establecer un plan regulador de la ciudad de Buenos Aires y, en su marco,
ocuparse por la cantidad y calidad de los espacios verdes. Contaba con el
asesoramiento de una "Comisión de Estética Edilicia" y desde luego con el
de los organismos pertinentes como la Dirección de Parques y Jardines, a
cargo nada menos que del célebre Charles Thays. En este contexto, se decide
contratar al ingeniero francés Jean Forestier para que estudie el tema. Dos
palabras sobre este profesional: tenía gran experiencia en el tema habiendo
trabajado en grandes parques europeos, colaboró en el proyecto de la
Costanera Norte porteña y proyectó la instalación del Parque o Patio
Andaluz (donado por el Ayuntamiento de Sevilla) en el Parque Avellaneda.
Ésta idea como sabemos no se concretó ya que el Parque o Patio es hoy la
entrada al Rosedal de Palermo.

El caso es que en algún punto de su informe, Forestier recomendó al
Intendente la mudanza del Jardín Zoológico de Buenos Aires, ubicado
entonces como hoy, formando un conjunto con el Jardín Botánico y el Parque
3 de febrero. Aquí es donde, en conocimiento de la recomendación de
Forestier, aparece la sugerencia de la A.F.V.T. de instalar el zoológico en
el Parque Agronómico, considerando que la ubicación de la Facultad de
Agronomía y Veterinaria en un lugar tan céntrico "no tenía razón de ser".
Como puede leerse en el recorte, la sugerencia no se agotaba allí, ya que
se proponía acompañar al reubicado zoológico con campo de deportes, hotel,
restaurant y un largo etcétera. Sabemos que la sugerencia no fue
atendida. Esto nos permite especular acerca de si, en caso de haberse
escuchado, hubiese generado en la opinión pública aceptación o rechazo o
que grado de polémica. Tampoco podemos saber si hubiese resultado positivo
o negativo para la ciudad. Los más amantes del debate están libres para
hacer ejercicios de historia contra-fáctica, o sea analizar los pro, los
contra y las probables consecuencias de lo que no fue.
El
Talar recibió al año 25 con festejos en la plaza de Lacar y Helguera
"iluminada profusamente" (¿cómo sería el "profusamente" de entonces?)y
adornada con buen gusto. Se instalaron quioscos que fueron atendidos "por
señoritas de la villa". El público asistente fue mucho y la fiesta fue
amenizada por una numerosa orquesta. Parece ser que el ánimo general era
bueno, ya que se preveía continuar la fiesta el sábado y domingo siguientes
("La Prensa" 5/1/1925).
No poseo ninguna otra información sobre
1925. Ante esa carencia solamente pueden hacerse presunciones sobre la base
de hechos ciertos en el ámbito nacional. Se estaba promediando el lustro
1922 - 1927 que correspondió a la tranquila presidencia de Alvear, con
orden, cierto progreso... y el peso entre las monedas fuertes del mundo.
El 15 de junio de 1926 el presidente de la
A.F.V.T. fue oficialmente designado comisario de la sección 16a. de la
Policía de la Capital, dejando de ejercer similares funciones en la 45a.
con jurisdicción sobre Villa Devoto, Villa de Parque y Villa Talar. A
diferencia de otras oportunidades, en ésta el traslado implicó una mudanza,
aunque no fue inmediata. El apego a la zona perduró en la familia, que años
después se instaló en Villa del Parque (Terrada 3161) y en Devoto (Pareja
4270). Con motivo de su alejamiento, fue objeto de un agasajo que sin
duda alguna lo llenó de satisfacción.
Si la mudanza no fue
inmediata, tampoco lo fue el abandono de sus funciones en la querida
Asociación de Fomento. Así, en febrero del año siguiente, 1927, se lo ve
participando de un día de festejo al "estilo criollo", una fiesta campestre
que la A.F.V.T. organizó en el parque de la Agronomía. Un buen asado,
preparado "por entendidos", buena y numerosa compañía (alrededor de
doscientos vecinos), excelente clima humano, todo debe haber resultado muy
grato. También al presidente de la entidad organizadora, ya en su último
mandato. Comparado con todo eso, nada debe haberle importado que la
"Revista Almacenera", destrozase su apellido... Sin lugar a dudas,
en octubre de 1927 la A.F.V.T. tenía ya otro presidente. Lamento no conocer
su nombre, ni la composición de la nueva comisión directiva.
Consta sí,
en un recorte sin referenciar, que esa nueva comisión directiva de la
A.F.V.T. -u otra posterior- nombró al ex vecino Julián Bourdeu socio
honorario, distinción con la que seguramente se sintió muy honrado.
Tengo que terminar aquí, por falta de
fuentes, este pequeño viaje por la historia de Villa Talar. Confío
en haber podido mostrar a quienes lo ignoraban, que Villa Talar existió
como una concreta unidad poblacional de la ciudad. A veces estuvo algo
confundida con Villa Devoto y hasta denominada "Villa Devoto Norte", pero
existió, distinta de otros barrios mencionados en los periódicos en mi
poder. En ellos, además lógicamente del propio Talar, sólo se nombra a
Villa Devoto, Villa del Parque y ocasionalmente a Villa Urquiza y Chacarita.
Lo que en estos siete envíos está hasta
ahora escrito tiene el relativo amparo de lo publicado en algún periódico.
Abandono ahora ese amparo para expresar mi opinión para quien pueda
interesarle. Villa Talar no es oficialmente un barrio porteño.
Puedo imaginar varios motivos, aunque ninguno me consta. No siendo un
barrio oficial, podría ser, según la terminología que se use, un
"sub-barrio" (expresión que no me agrada ni me parece estética) o un
"vecindario"; algo, en fin, más chico o de menor importancia que un barrio
"como Dios manda", pero con cierta identidad propia al fin y al cabo.
Pero no. Lamentablemente, ni siquiera queda a los talarenses el consuelo de
considerarse un vecindario cabal, puesto que la ley ha roto la unidad de
Villa Talar, repartiéndola entre dos barrios hoy oficiales, Villa
Pueyrredón y Agronomía. Pero aquí cabe hacer un distingo en cuanto a la
categoría de estos dos barrios. Villa Pueyrredón comenzó a formarse
alrededor de la estación "Km 14" rebautizada en 1907 "General Pueyrredón".
Sus instituciones parecen haber actuado en una zona circundante de la
mencionada estación y -en lo que a Villa Talar respecta- cerca de sus
límites norte (Av. América / Mosconi) y este (Av. Constituyentes). Debe
observarse que en ninguna de las notas de prensa que aquí se reprodujeron o
comentaron se menciona a Villa Pueyrredón. Creo que esto se debe a su
crecimiento entonces menor, más lento y más centrado en su zona norte. Si,
con posterioridad a 1930 o 1940, la dinámica social y el mayor desarrollo
comercial de Villa Pueyrredón -en especial sobre Mosconi- hicieron que este
barrio fagocitara o absorbiera a Villa Talar, ese fue un proceso que no
puede discutirse. Muy distinto es el caso de Agronomía. En mi opinión
este barrio se formó de modo artificial. Quiero decir que la ley de barrios
arrancó a Villa del Parque su Parque, el que le daba el nombre, el viejo y
querido Parque del Oeste o Agronómico, e inventó con él un barrio. Pero
como resulta inconcebible un barrio sin pobladores -y "la Agronomía" no
tenía pobladores, sino sólo mucho verde e instituciones varias- hubo que
proveerlo de pobladores. Así fue que se quitó a Villa del Parque un trozo
más, el barrio Rawson, y se le agregaron partes de La Paternal... Parque
Chas (luego con identidad oficial) y... la mitad de Villa Talar. La misma
ley 1068 que instituye el "Día del Barrio de Agronomía" contiene varios
errores: uno de ellos es dar por cierto que la fecha de fundación del
Instituto de Agronomía y Veterinaria (o, para el caso, de cualquier
instituto, sin poblador alguno) es suficiente carta fundacional de un
barrio, y no es así. Además, cuando se creó, el Instituto Agronómico se
creó dentro de Villa del Parque. Otro error es atribuir origen agronómico o
agronomicense, a vecinos que en su vida hubieran imaginado tener tal
gentilicio barrial, como los Doctores Ángel H. Roffo o Francisco Beiró.
En síntesis, lo que sostengo es que Villa Talar ha sido repartido por
mitades entre un viejo barrio que creció más que Villa Talar (lo que podría
justificar la "anexión") y un barrio totalmente inventado con partes de
otros, lo que no justifica que hoy abarque la mitad del Talar. De
existir hoy una identidad talarense, lo ideal sería que el barrio no
oficial de Villa Talar se unificase, como parte de Pueyrredón o de Devoto.
Pero en este tema, lógicamente, la palabra es de los vecinos.
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