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Villa Talar
Un aporte sobre los orígenes y primeros años de un barrio casi
desaparecido de Buenos Aires
por
Marcelo J. Bourdeu

Envío II
En este segunda parte, comentaremos las primeras
acciones de la Asociación de Fomento de Villa Talar, aprovechando para
salvar una omisión y aclarando que la fecha precisa de su creación fue el
17 de agosto de 1919.
Poco después de su constitución, la A.F.V.T. se dirigía ya al
Intendente Municipal "solicitando varias mejoras para el barrio de Villa
Devoto norte, o sea la zona comprendida entre las Avdas. San Martín, Tres
Cruces, Constituyentes y América, conocida por Villa Talar" (La Época y La
Nación, 3 de octubre de 1919).
Las mejoras pedidas eran varias y ambiciosas.
Se trataba de:
a) cunetas para dar salida a las aguas estancadas y pasos de piedra
en las bocacalles donde hagan falta y, en donde existe, su refacción, por
estar en deplorable estado ("Para esto será necesario que una cuadrilla de
peones trabaje permanentemente en ese paraje")
b) con carácter de urgente, la instalación del alumbrado eléctrico
donde existía cable alimentador y de alcohol en las calles que no lo había.
c) la pronta "pavimentación" (refiriéndose a "afirmado de granito,
tipo económico", o empedrado) de las calle Lacar, desde Av. San Martín
hasta Nazca; Nazca, desde Lacar hasta Av. América, y Helguera, desde Av.
Tres Cruces hasta Av. América.
Para los más jóvenes, recordemos que Lacar es la calle que en los
años 60 pasó a llamarse José Luis Cantilo y que, posteriormente -en el
tramo de Chivilcoy hacia el este- fue rebautizada Mariscal Francisco Solano
López.
Como se verá más adelante, los vecinos estaban dispuestos a hacer. Pero,
ya por ser conocedores de las vueltas de nuestras diversas burocracias, ya
por estar convencidos de que "el que no llora no mama" en los días
siguientes la Asociación de Fomento ya estaba efectuando otras demandas,
según surge de La Nación de los días 14 y 17 de octubre del mismo año 1919.
Había un poco para todos: a la empresa Lacroze se pedía la
construcción de una casilla en las paradas Tres Cruces y Av. San Martín
como la ya existente en la parada Agronomía "para que los pasajeros que
esperan el tranvía no continúen expuestos a sufrir las inclemencias del
tiempo". La parada del ferrocarril ex Urquiza denominada en este petitorio
"Agronomía" se llamó luego "Arata", la de Av. San Martín es la actual "El
Libertador", mientras que la llamada "Tres Cruces" es la actual "Francisco
Beiró".
A la facultad de Agronomía y Veterinaria se solicitaba la apertura
de un paso peatonal en la Av. Tres Cruces, frente a la calle Gavilán y a la
"Dirección de Correos", por su parte, se le pedía la creación de una
oficina en el radio de Villa Talar.
Finalmente, a la jefatura de Policía (se trataba de la entonces Policía
de la Capital, ya que la Policía Federal se organizaría formalmente varios
años más tarde) se le solicitaba que aumentase el personal de agentes de la
seccional 37a. y, además, que crease un destacamento en Villa Talar, a la
altura de Nazca. Este último pedido se basaba en que la sede de la
seccional estaba "en el extremo sudoeste de Villa Devoto, a poca distancia
del deslinde con la provincia".
Al mismo tiempo que peticionaba a diestra y siniestra, la A.F.V.T.
programaba una actividad social, una "velada", que además de tener un fin
del esparcimiento, sería -muy pragmáticamente- "a Beneficio de la Caja
Social".
Espero no equivocarme al pensar que los detalles de esta reunión
del sábado 18 de octubre de 1919 podrán interesar por distintos aspectos.
En lo inmediato, en lo geográfico, a los lectores de Villa del
Parque, ya que el escenario fue el cine Palais de Helguera 3262, ya
desaparecido. Ahí, casi a la vuelta de la placita, de la estación y de
Santa Ana...
También en lo costumbrista. En este complicado inicio del siglo XXI y en
una ciudad y país en que el verbo "colapsar" es el más conjugado, en épocas
de múltiples y a veces excesivas comunicaciones, con calles saturadas de
vehículos y dónde todo marcha "a mil" (aunque no se sepa bien hacia dónde)
nos resulta un poco difícil concebir este tipo de reunión. Creo que es
inevitable experimentar una cierta ternura por la aparente ingenuidad que
todo transmite, a pesar del modo bastante ceremonioso de expresarse que
usaba la prensa y la comunicación escrita en general.
Muchas cosas pasaron (además de años) para llegar a nuestra actual
"sociedad de la sospecha", dónde muy poco es límpido, creíble, llano y
directo. Creemos en menos cosas. Somos, supuestamente, más lúcidos. Sin
embargo estos vecinos de antaño, hacían, concretaban cosas. Quizás más que
nosotros.
Las invitaciones para la "Gran Velada" citaban a las 18.45 p.m. y
según la prensa alcanzó "el más brillante éxito" y "duró hasta la 1 de la
mañana"("El Progreso y "La Ráfaga" del 26/10/19). La hora de finalización
se consideraba entonces avanzada...
El programa era casi exclusivamente cinematográfico y tuvo,
finalmente una duración aproximada de seis horas. Un tiempo muy largo
para las costumbres actuales. Posiblemente, lo que explique el entusiasmo
de los concurrentes sea que la vida de entonces, si bien era mucho más
serena que hoy y mucho más a escala humana, era también bastante más
laboriosa y austera, mucho menos lúdica. La lectura, hacer música (los
que sabían) y -en algunos hogares- la radio de galena o la victrola a
cuerda, eran los únicos entretenimientos. El cinematógrafo, justamente,
había sido patentado por los Lumière en 1894, es decir hacía sólo 25 años,
por lo que -dado las comunicaciones de la época- resultaba todavía una
novedad. Ir al "biógrafo" a ver una "cinta", o una "vista", era algo que se
hacía muy de tanto en tanto.
El programa de la reunión que comentamos
contaba de tres partes:
La primera era solamente cinematográfica.
Esta parte estaba monopolizada -cosa nada rara en ese entonces- por
producciones de la compañía francesa Pathé, inventora del noticioso filmado
y que en 1902 había comprado varias patentes de los hermanos Lumière. Se
proyectaron "Gerbeviller" (un documental sobre el departamento francés de
Meurthe-et-Moselle, "El azar y el amor" (comedia de Max Linder, en estreno)
y el "Pathé Journal N° 426, noticiario europeo.
La segunda parte fue, diríamos hoy, "en
vivo". En primer lugar se presentaron "Sacromonte-Vargas, duetto
cómico Internacional", en segundo "Zulema la Chilenita, célebre
tonadillera" y en tercero "Petit Junyent, parodista cómica y musical".
El cuarto espectáculo de esta segunda parte fue seguramente uno de los
platos fuertes de la noche. Se proyectó "Carlitos Aventurero". De
Chaplin, naturalmente. Esta "aplaudida cinta en tres actos y quince partes"
cuyo título original fue "The Adventurer" había sido estrenada dos años
antes, fruto del primer sello de Carlitos, Chaplin Mutual Comedies. Cabe
señalar también que Chaplin hacía cuatro años que era ya un personaje de
celebridad mundial.
La tercera y última parte del espectáculo
fue la proyección del film "Un buen empleo", comedia dramática de William
Russell.
Pero como el cine era entonces mudo, había habitualmente en las
salas un pianista que acomodaba el ritmo de su repertorio a las distintas
secuencias que mostraba la pantalla. Así, rostros, gestos, movimientos y
sonidos se acompasaban: drama, risa, tristeza, romanticismo, persecuciones
exigían del músico el conocimiento de distintos géneros. En el Palais, en
esa noche de Villa del Parque y según lo anunciado en el programa, una
selecta orquesta amenizó la fiesta.
Las localidades se vendieron en la sede de la Asociación y en el
mismo cine Palais. ¿Precios? Palcos para cuatro personas: $10,00; y
Plateas: $1,00.
Afortunadamente para los concurrentes y para la caja de la A.F.V.T.
"La concurrencia dio en todo momento muestras de una íntima satisfacción
por el buen gusto en la elección de las cintas y números de variedades",
comentó "La Ráfaga".
Es interesante reflexionar sobre cómo en un país y en particular en
una ciudad como Buenos Aires, donde el porcentaje de extranjeros era muy
alto (del 60% hasta 1914), el interés de los vecinos por la cosa común y el
nivel de participación -aún cuando fuese en el modesto nivel barrial- era
importante. Nuestro país tenía ya entonces muchas injusticias y temas
pendientes. Sin embargo pocos se desentendían y con errores o sin ellos,
procuraban activamente mejorar. ¿Estamos hoy mejor o peor que entonces?
Limitándonos a nuestro tema, sepamos que los
pedidos de Villa Talar atrajeron pronto la atención de las autoridades,
como referiremos próximamente.
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