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01/06/2009 Susana
Guaglianone Fulgor en Villa Crespo
Fulgor de Villa Crespo
Paternal Villa Crespo, archivado en el espacio
de mi infancia, con el nombre de las calles que tienen la voz de mi
padre. El antiguo Club Fulgor, monumento del barrio legendario, con
historias de moishes, de tanos, de turcos y de gaitas. Serrano y Loyola,
cuando derrochaba el tango su pasión de dos por cuatro en su pista
de baldosas, se engarzaban en un trazo dibujando insinuaciones, con el
lenguaje del cuerpo, pero inspirando respeto la pareja que danzaba. En
esa esquina rosada, coloreada de romance. El pincel de mi familia marcó
su apellido a fuego eternamente en las paredes de ese pedazo de Buenos
Aires, que es historia de mi sangre, donde se acuna vibrante la
juventud de mis tíos la presencia de mi abuelo entonando canzonetas
quien ayudara al cimiento, allá por los años treinta. La Vieja Serenata,
cantada por quien me diera sus genes seguramente aún resuena en los
testigos vivientes, bosquejo de la geografía ciudadana que hoy perdura
emocionante, entre los recuerdos nobles, veo bailar a mi madre
agazapada al cantor, con movimientos candentes. Ellos dos, que son mi
origen, la tradición consagrada, transmitida por relatos de reuniones en
familia. Viejo Fulgor de mis viejos, de mis tíos, de mi abuelo,
mientras persista el destello de tu estrella en ese barrio habrá memorias
de la esencia de la miscelánea inmigrante. Y podrán tener refugio los
espíritus divagantes, de todos los que pasaron por tu existencia y hoy ya
no están... como mis padres, quienes condensaron el alma que milonguea
en tu patio. Cuando se silencian los ruidos y se oscurecen tus salas...
Ellos abren tu puerta, con su llave de poesía, la misma que esta noche me
dejó entrar en tu sortilegio inspirándome a escribirte el mensaje que en
mí nace ...cuánto añoro a mis viejos ...y la voz de ellos nombrándote.
A la memoria de Ernesto “Coco” Guaglianone
Susana Guaglianone
susanaguaglianone@yahoo.com.es - 1993
01/06/2009 Susana
Guaglianone Caminata por el barrio
(para Silvia Laborde)
Un tango de D'Arienzo se escapa de la radio, se apura con su ritmo para
despertar Mi Infancia. Abre la puerta del otoño para salir a jugar en la
vereda soleada, rodeada de viejas paredes con madreselvas y rosales en
flor...Y así D'Arienzo,La Poesía y Mi Infancia flotan por el empedrado de
Lavalleja al 900...hasta esconderse en un rincón de la casona, y escribir
historias de guapos de otros tiempos...Desde la calle, Paquita con voz de
bandoneón rezonga, o se ríe a carcajadas. Celedonio le guiña un ojo a Mi
Infancia, que se aleja con D'Arienzo para llegar a Thames y Serrano...
y al fin conocer a la Morocha que Vacarezza contempla extasiado...Después,
entre los yuyos brujos de este barrio don Osvaldo habla de yumbas, Mi
Infancia no comprende, tal vez hable de tierra, de rosas rojas, parecidas a
las flores que rodean el balcón de don Leopoldo, que saluda con un lápiz
entre los dedos, quizás esté dibujando la figura de un Adán que aún no ha
nacido...Un gruñido felino estremece a Mi Infancia, D'Arienzo se
sonríe...la Maldonado acecha detrás de un farol apagado porque la luz de la
primavera ilumina a los trabajadores de la fábrica de zapatos donde don
Salvador habita...Un hogareño aroma a ensaimada y a medialunas brota de la
Panadería, que acompaña a un tano, que limpia el umbral de mármol de su
Salón que ha sido trasnochado...por quién sabe...los mismos parroquianos que
hicieron un alto en el Trianón...D'Arienzo, Mi Infancia y La Poesía siguen
la caminata, tropiezan en una esquina con la melancolía de don Enrique, que
carga en su mirada los ojos de Gricel...La tristeza se aparta o se convierte
en algarabía, cuando Miranda aparece canturreando una victoria de los
Bohemios, y el alma grita un ronco goool...Y ya casi cansado D'Arienzo
se detiene...un tango cantado sin defectos le llama la atención...Es la voz
varonil de un cantor que hace eco en la barriada...Mi Infancia se confunde,
la voz viene de lejos...Tal vez sea Laborde que se irá con D'Arienzo
nuevamente a la radio... para hacerse canción...Mi Infancia queda sola... o
...¿está La Poesía?...El eco de ese tango se cuela en las cuerdas de la
garganta de mi padre, que canta en Villa Crespo... es una serenata vieja ,
como canción de cuna...y así formando un coro, llega Carlos Moreno, que
canta con el Viejo...Laborde los dirige, D'Arienzo acompaña... arrullan a Mi
Infancia...se oyen los tres cantores ...entonces complacida Mi
Infancia se adormece...se interna en mi madera...se desprende del árbol... y
se transforma en rama , tal cual como yo soy....
Dedicado a la Señora Silvia de Dattoli
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